Teatro en la época de la colonia…

 Ernesto Schoo desde el diario “La Nación” de la capital federal argentina, el sábado 4 de febrero de 2006 difundió más datos acerca del Teatro, “en época de la colonia”.  Es oportuno reiterar el texto completo, porque revela los frutos de su perseverancia tras sucesivas recopilaciones:

Juntador implacable, desde la infancia, de libros, papeles y recortes de toda laya, éstos me deparan, a veces, tema para esta columna. Días atrás, en busca de datos para un trabajo que me encargaron, me reencontré con un ejemplar de la revista “Atlántida”, de octubre de 1936, dedicado a celebrar el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires. Yo cumplía, ese mes, once años de edad.

En la página 71, el ilustre investigador del teatro argentino Mariano G. Bosch firma una nota titulada “El teatro antiguo en Buenos Aires”. En ella refuta la aseveración de Juan María Gutiérrez, en la “Revista de Buenos Aires” (tomo 7, página 24), de que entre 1792, cuando se incendió el Teatro de la Ranchería, y 1804, cuando se edificó el llamado Coliseo Provisional, en Reconquista y Cangallo (hoy Perón), la ciudad careció de representaciones teatrales.

Inexacto, afirma Bosch: la inveterada afición de los porteños por el teatro no habría soportado semejante situación, ni los cómicos se habrían quedado de brazos cruzados. El investigador halló en la Biblioteca Nacional, en la calle México, documentación en sustento de su tesis. Hubo teatro en Buenos Aires durante esos doce años, aunque se hiciera en residencias particulares o en las plazas públicas. La prueba está en los numerosos manuscritos, preservados en la Biblioteca, con el sello de aprobación del Cabildo y notas al margen, agregados y tachaduras, que demuestran su tránsito por muchas manos. El libreto de la comedia en tres actos “Lograr el mayor imperio por infeliz desengaño” -informa Bosch-, tiene una rúbrica de aprobación censoria, las iniciales G.R. y la fecha del año en que se dio, 1797. Perteneció luego al actor Morante, pues tiene su sello particular [?]. Esta comedia, muy del gusto español de aquel tiempo, es de cierto aparato: en la jornada primera vemos que aparece el emperador Constantino sobre un carro triunfal. Esto nos da idea de que la pieza se hizo sobre tablado de escenario, con decorado, maniobras y utilería, y no en una casa particular”.

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“El licenciado vidriera” es una comedia en tres jornadas, que “debió darse muchas veces en Buenos Aires, a juzgar por el estado de los tres ejemplares que hemos tenido a la vista”. Uno de ellos, “El chasco de los aderezos”, dice “copiado a 20 de noviembre de 1802”, y lleva la firma de Vergara. En la nómina del reparto de “El albañil ofendido” tan sólo puede leerse un nombre: “Paca”.

En cuanto a las representaciones en casas particulares, fueron numerosas. La más célebre, según Bosch, se dio en la residencia de don Roque González, en el primer día del carnaval de 1810. Consistió en una loa (dice el diccionario: “En el teatro antiguo, prólogo o diálogo con que solía darse comienzo a la función”), en cuya carátula se lee “El año 1775. En Buenos Ayres”. En el reparto figuran nada menos que Marte, Venus y Neptuno, y el papel del gracioso está cargo de Juan Andrés Geli. ¿Se trataría acaso de una travesura juvenil del futuro prócer, el general Juan Andrés de Gelly y Obes? Bosch no hace ningún comentario al respecto. Después de la loa se representó la comedia “Alibek en Egipto”. En la última página del manuscrito aparece esta nota (se respeta la ortografía de la época): “No se a podido acabar para oy esta noche, porque toda esta tarde, hasta ahora, é estado escriviendo, y Vmds. perdonarán el haberles faltado á la palabra y cuidado que el perdon que se pide Caballeros es de la falta pasada, presentes y benideros. De Vmds. su mas Umilde y rendido servidor que con toda voluntad les desea servirle”. Hay una firma, Ortiz, y una rúbrica.

¿Quién habrá sido la ignota “Paca”? Y el atareado y apesadumbrado Ortiz, ¿no se nos figura el antecesor de nuestros teatristas de hoy, que llegan al estreno con la lengua afuera y poniendo las luces a último momento, con el público ya en la sala?

(Apuntes acerca de El Teatro entre los argentinos

Revisado: Viernes, 06 de Enero de 2012, 10:14:25 a.m.

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.)