Deciamos en Caminos de Luz (2005)

Decíamos ayer…

ESCUELA – FAMILIA – COMUNIDAD

Una relación imprescindible…

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Decíamos ayer… que a principios del siglo XIII -año 1208-, fundaron la Universidad de Salamanca instalada en la barroca construcción iniciada en tiempos de Felipe V como reconocimiento al apoyo de esa comunidad durante la guerra de sucesión.

 

Decíamos ayer… expresó Fray Luis de León, nacido en 1528 en Belmonte, Cuenca, al reasumir su cátedra en esa Universidad. A los diecisiete años había ingresado en la Orden de San Agustín y en 1572 fue encarcelado por “la Inquisición” tras sus comentarios acerca del Cantar de los Cantares en su traducción al castellano. Inició su Último Vuelo en 1591.

 

Decíamos ayer… necesitó expresar Miguel de Unamuno -nacido en Bilbao en 1864-, en el momento del primer encuentro con los estudiantes de esa Universidad donde ejerció el Rectorado. Había soportado seis años de cautiverio por sus declaraciones contra la monarquía española y el destierro en Fuenteventura por su oposición al General Primo de Rivera. En 1936 comenzó la guerra civil española. Unamuno desde esa Universidad había reaccionado ante la consigna “Viva la muerte, muera la inteligencia” reiterada por el Gral. José Millán Astray expresándose con convicción republicana: “Venceréis, pero no convenceréis”. Fue el año de su Último Desprendimiento.

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Decíamos ayer… que durante aquella memorable primavera del ’45, se produjo un cambio en las relaciones internacionales y también entre los argentinos. En agosto había terminado la segunda guerra mundial tras terroríficos bombardeos y la xenofobia dejó su impronta macabra en sucesivos holocaustos. En octubre, “un huracán de voluntades” cercano al río de la Plata, arrasó con algunos tradicionales acuerdos cívico-militares.

Decíamos ayer… desde “La Plaza de las Madres del silencio” que “necesitamos una medida para las distancias materiales; mientras las resonancias de las vivencias, persisten en un espacio… y todos los días, inconmensurables… en los recuerdos.”

Decíamos ayer…

que Gastón Gori, el Gigante de las Letras…

¡el Patriarca de los Pájaros!

estaba convencido de que

                                               “¡Nunca muere todo lo que ha sido bello alguna vez!”

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Decíamos ayer, en los Caminos de Luz y de Amor…

 

Estoy convencida de que aún antes del nacimiento, es necesario esbozar los caminos de Luz y de Amor que han de ser transitados junto a los recién nacidos; a quienes sienten necesidad de expresarse y de crecer en armonía…

No fue por casualidad que a fines de la década del 70, durante la tarde del 5 de septiembre haya sentido el impulso de escribir esta Revelación que integra “Poemas para Tioco”, presentado el 24 de octubre de 1980 por el escritor Gastón Gori en la Sala “Leopoldo Marechal” del Teatro Municipal “1º de Mayo” de Santa Fe de la Vera Cruz:[1]

 

Para mí,

no es madre quien da a luz,

sino quien pone LUZ en la vida.

Gracias, Mami,

por tu LUZ,

que me hizo elegir

entre ser arroyo

que se desvía ante el obstáculo,

y pretender ser como el océano,

con su pleamar y su bajamar,

¡teniendo tantas cosas escondidas!…

ACÉPTAME madura…

                     HE CRECIDO por ti.

Pedro Raúl y Gastón… por caminos de Luz y de Amor.

Aquí, algunas señales percibidas en la trayectoria de Gastón Gori, poeta, escritor, distinguido con el Premio Aníbal Ponce (1982), Miembro Correspondiente de la Academia Argentina de Letras (1983); declarado Ciudadano Ilustre en varias ciudades, entre ellas Esperanza -su lugar de nacimiento- y Santa Fe de la Vera Cruz donde completó sus estudios secundarios y egresó como Abogado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral.

Dalmacio Gálvezy además, era pecoso…

¡Esperanza!… era la ciudad que lucía “con orgullo los trabajos de su plaza pública reformada, su flamante asfalto y su soberbio monumento a la Agricultura ornado de bajos relieves”… merecido tributo del arte, a los desvelos de aquellos “colonos inmigrantes llegados de Europa para roturar las tierras vírgenes”; quienes vivieron y convivieron entre ríos y montes, ora melancólicos, ora nostalgiosos aunque esperanzados, porque veían crecer los trigales y madurar las espigas -a pesar de las langostas y de las sequías-; porque nuevas generaciones fueron poblando las calles con algarabía infantil y entusiastas promesas juveniles. p. 9

Allí, en Esperanza -por obra del espíritu- se había engendrado un personaje identificado como Dalmacio Gálvez… quien había “fijado bien en su corazón la ternura” de su madre, “su mirada dulce, sostenida… “Sus piernas eran demasiado largas para andar descubiertas y llamaban la atención. Era “grandote, con pantalones cortos y además, era pecosoasí se expresó: “No tarde mucho tiempo en plantear este nuevo problema a mi madre, y una tarde, en medio de risas y preocupaciones, me aventuré por las calles con flamantes pantalones largos. Caminaba e iba mirándolos… Ya estaban cubiertas mis piernas, pero más desnuda mi alma… porque fueron agudizándose mis inclinaciones hacia una vida que me llenó de íntimos dolores y de inefables contentos.”

… “Dejada mi vida de callejero despreocupado, comencé a querer desentrañar misteriosos ensueños. No encontré solución en los libros -aunque ellos ayudaban satisfaciendo urgentes ansias del pensamiento-, ni tampoco la vida me ayudó mucho a dominarlos, puesto que aún, como si se refrescaran por poder maravilloso, me arrebatan con la intensidad y lozanía primera. [2]

Por distintos senderos siguieron peregrinando sus amigos, hacia el rumbo señalado en el único Caminodesde el edén hasta el Edén

Dalmacio Gálvez organizó sus ideas, esbozó el comienzo de una trayectoria y con la complicidad de sucesivas pausas propicias para la recreación y la creación, empezó a normar: las moreras, la lluvia, árbol y tragedia… En una tarde de sol, el rescate, el diablo, Berta. En la leña nació un gatito y él seguía buscando flores de paraísos mientras las avispas, las naranjas, la inundación, las golondrinas del Cabildo… eran otro ejemplo de amor y sutil ofrenda de pájaros en vuelo. Después, pájaros prisioneros, el entierro del cardenal, el cementerio viejo, el duelo de Jerónimo y el desamparo, la orfandad, el silencio y el desafío sintetizado en una sentencia: hay que matar el Chicho

Tal fue la sucesión de asombros y de hechos; tales los títulos del libro -casi autobiográfico- donde están enlazados los recuerdos desde el tiempo de “aventuras maravillosas” mientras “contaba los ‘proyectiles’, los acondicionaba. Seleccionaba los mejores para presas de importancia; los comunes para ser disparados a los pájaros que diariamente veía. Propenso a los trabajos de la imaginación” suponía y escribía:

“algún animal raro caería en mis, ante la admiración de mis compañeros y la envidia de los desafortunados”…

Luego, ha confesado: “…la desdicha ajena no aminoraba un punto mi alegría”;   pero después, contó: “el dolor o la desilusión ajena, me entristece. Quiero, a veces, ocultarlo, pero es entonces cuando siento más hondamente la desventura de los que sufren. En aquellos años de niñez traviesa y bullanguera, no sabía que los hombres formamos parte de una especie poco venturosa.” [3]

 

Escribió Gastón Gori que después de la muerte de su marido, doña Inés necesitó decir: “- ¡Lleven ese perro! Ya no se lo puede tener aquí.” Incontenible impulso de las ansias del espíritu -¿maligno?-, provocó que Jerónimo y Dalmacio coincidieran en otra idea; esta vez un pensamiento fatalmatar al Chicho. Lo comentaron con el Gordo que era “un chico del barrio” y aceptaron que él los acompañara. Cruzaron “las vías del ferrocarril y divisaron a lo lejos, grupos de árboles, el verdor horizontal de los campos y algunos animales pastando con mansedumbre. Caminaban en medio de la calle firmemente dispuestos al sacrificio… Las perdices encendían sonorines en el contorno rural y se divisaban ya los dos altos cipreses del cementerio viejo”… Elegido el lugar, ninguno se animaba a matarlo. Allí estaba el Chicho “con su tierna mirada” y ellos… ¡conmovidos! Cursivas aquí

Dalmacio, no se sabe qué día ni a qué hora, necesitó contar: “…Sentimientos fundamentales nos florecieron en el corazón; sentimientos de exaltación a la vida en medio de tumbas descubiertas y nichos destrozados. El ‘Chicho’ no moriría. Instantáneamente nos resplandeció una nueva luz, y llenos de alegría, lo desatamos y echamos a correr dando saltos sobre los yuyos…” [4]p.107-112

Habían logrado derrotar a la despiadada consigna ¡hay que matar!…

El pecoso Dalmacio “estaba en el umbral de la pubertad. Ensueños y angustias desconocidas se entronizarían en su corazón”… No pudo precisar en qué época fue adquiriendo la costumbre de permanecer en su hogar días enteros… Otras preocupaciones serias llenaban su espíritu. Se alejaba cuando podía de los que le rodeaban y permanecía largas horas angustiados. Notaba que a su alrededor cambiaba el ambiente. Era que él mismo pasaba por una crisis cuyos orígenes no le eran del todo desconocidos y lo volvían reservado”

Luego, Dalmacio despidió a su amigo Jerónimo porque doña Inés había decidido otra mudanza. Él sabía que aproximadamente a los trece años de edad, Jerónimo “debió emplearse en un taller como aprendiz”. Hasta entonces se podía decir que “era libre como chingolo, como todos los pájaros que teniendo para ellos los bosques y los campos, anidan donde su agrado los lleva y gorjean cuando quieren, vuelta la cabeza de soslayo a la luz de cada amanecer. Era libre como todo lo que vive sin fatigosos trabajos”… [5]

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Gastón Gori y sus miradas hacia jaulas y bandadas…

Percibo una íntima vibración. Tampoco fue por casualidad que Gastón Gori, en su libro con relatos en torno a su infancia haya expresado:   [6]

“Nunca faltaron pájaros en las jaulas de mi padre; una de ellas era enorme, construida de manera que su piso era la tierra y allí había hierbas y pequeños arbustos, en parte bajo techo y en el resto penetraba el sol, el viento, las lluvias. Las voces del campo, aprisionadas entre los tejidos, nos despertaban al amanecer. Se unían al bullicio los gorriones y urracas que habíanse refugiado, con el caer del crepúsculo, en las copas de los paraísos.

La variedad de los gorjeos era tanta, que el pequeño pedazo de tierra que nos pertenecía, se animaba desbordando cantos. ¡Jamás el sol apareció alumbrando el patio del silencio!

Pájaros, viento y sol, en maravillosa orquestación, saludaban las mañanas de primavera. Los vecinos no permanecían ajenos a ese encanto y disfrutaban su raudal canoro. Mi padre silbaba junto a los tordos que estimulados, aleteaban de gozo. Hay pájaros que viven alegres en cautiverio. No languidecen. Se les abren las puertas, vuelan, silban, festejan y vuelven luego por sí mismos adentro de la jaula, para continuar interminable gorjeos. Los tordos criados desde pequeños, se tornan remolones y besuquean graciosamente; fingen dormirse sobre la palma de la mano que los sostiene. Comprendo que algunos valores, amen y estimen más su presencia en los patios, encerrados, que su libertad en los bosques. El hombre suele distraer sus muchas amarguras y labores, con la felicidad sencilla de acariciar un ave mansa.

Yo abriría las jaulas del mundo para que, con las alas extendidas, todos los pájaros viviesen libres, tan libres como el viento. La libertad es un don insustituible; ella, sólo ella, hace que la vida guste plenamente y que se logren instantes de felicidad.

Los pájaros encerrados se me ocurren poetas perseguidos”…

“¡Poetas encarcelados y poemas rabiosos en la estridencia de sus gargantas diminutas!”…

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Esas evocaciones y otras… impulsaron a Dalmacio a relatar sucesivas anécdotas:

“Olvidados de maestros, de deberes y de las comunes torturas del aula -mapas, ¡raíz cuadrada! ¡teorema de Pitágoras!- sin ataduras, disfrutábamos de la magnífica libertad. Y me ocurrió que, apresurado, sin detenerme a mirarla mucho, herí a una palomita que empollaba sobre su nido. Apenas sobresalían de las pajitas del borde, su pecho y su cabeza. Con desesperado aletear describió una parábola y comenzó a elevarse alto, muy alto. Mal herida debía ir para que ascendiera tanto, y cayera después donde apenas mi vista pudo distinguir.

Me pareció oír un reproche, como si la voz de mi padre, grave y sentenciosa, me repitiera su común observación:

-‘No mates nunca un pájaro que tenga nido! Cada pájaro empollando, está cumpliendo un serio y dulce mandato del amor. Los pájaros se aman y luego construyen nidos. Cada brizna, cada pluma, es llevada con cariño, no sabemos si los pájaros tienen ensueños, aunque estamos seguros de que aman entrañablemente…” [7]

Ya casi recorriendo la mitad del primer camino, Dalmacio relató:

“De la cacería de los pájaros a la de imágenes, habría mediado el vuelo de una mariposa, pues bien pronto comencé a llenar cuartillas. Ése fue mi destino. Lucio, se hizo hombre de bien, formal, dotado de capacidad para no imaginar nunca nada; Jerónimo me ha dejado su recuerdo. Separados una vez, no hemos vuelto a encontrarnos. Y como es indispensable concluir estas páginas, quédese el lector con la fresca ternura de la mujer que más he admirado, y cuya deliciosa ingenuidad y su amable manera, no marchitan los años, porque ella sabe amar a todos los seres y las cosas de su inocente alegría… Pero si nombro a mi madre, no concluyo el libro, porque ella llena toda mi vida. [8]

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Decíamos ayer… 17 de Noviembre: ¡Día de los Pájaros!

El talentoso Gastón Gori -poeta y destacado escritor, miembro de la Academia Argentina de Letras, ha sido declarado Ciudadano Ilustre en su ciudad natal -Esperanza, Departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe- y en Santa Fe de la Vera Cruz, la ciudad donde reside y ha desarrollado la mayor parte de su obra.

En el Congreso Nacional donde sancionan todas las leyes que después son promulgadas o vetadas, organizaron un acto y junto a otras destacadas personas de distintas localidades, fue reconocido como Ciudadano de Honor.

En el “Parnaso litoraleño” es distinguido como El señor de los Picaflores y en la “Cofradía de los Duendes” desde fines del siglo XX es ¡el Patriarca de los Pájaros!

Cuenta en su libro Y además, era pecoso… -relatos de su infancia-, que en aquel tiempo de andanzas por la llanura luminosa, con sus amigos Jerónimo y Lucio hacían algunas travesuras.

Travesuras y gomeras…

Así como observaban los floridos paraísos; los perfumados naranjos y limoneros también llevaban la gomera para ensayar la puntería…

Relataba Gastón:

“…desde hace tres días, llueve torrencialmente. El viento sacude con fuerza los árboles, y violento, ha arrancado de cuajo un ciruelo. ¡Lástima de planta con sus frutos en sazón!”

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“Cubierta con un amplio poncho; mi madre busca entre los árboles al pollito que pía oculto. Habla sola, disgustada. Un gorrión ha bajado de un paraíso al lado mismo de la galería; pica un grano y se lo lleva presuroso. Al pobre pájaro le ha tocado una parte de la desventura general de las aves.”

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“La tarde anterior la había ocupado en la preparación de gomeras, bodoques y piedritas: armas y proyectiles. La víspera de un día de caza en el campo, siempre me inquietaba. Todos los días buscaba pájaros. Era un perseguidor implacable de cuantas aves picoteaban semillas o desperdicios en las calles, gramillas en los campos, frutos en las huertas. A mis años, los elementos cinegéticos los constituían armas rústicas pero terribles. Fueron usadas como partes indispensables de mi niñez.

Mi vida transcurría en la calle y en los caminos. Era pues común en mí, el anhelo de privar a los árboles de los nidos y de cantos a la primavera. Pero una cacería organizada me emocionaba. [9]

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Un lugar para el sosiego y el asombro…

Ahora, la Tacuarita… les propone otro recorrido.

Palabra tras palabra, distintas descripciones, diferentes sensaciones.

Avanzaremos sin prisa, hacia un lugar para el sosiego y el asombro…

 

“Había llovido durante toda la noche.”

“El campo parecía un patio recién lavado,

secándose al sol.

La mañana era una gran pajarera abierta,

con tantos jilgueros y

cabecitas negras piando a la vez”…

Elsa Isabel Bornemann

Poeta, escritora argentina. [10]

Nunca quise…

El poeta Gastón Gori, escribió a fines del invierno de 1983: [11]

 

“Nunca quise ser el grande,

el poderoso;

no quise mandar hombres

quizá por respeto

a los azahares,

a las notas bellas de los violines.

Nunca pensé en coronas

ciñendo mi frente

-minúsculo asiento del mundo-

ni que alguien se humillara

en una reverencia.”

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Gastón Gori, escribió en la década siguiente: [12]

“Quiero para mi vida nada más que un minúsculo

nido de picaflor para mirarlo de mañana

cuando apenas asoman picos blandos

donde baja el amor, maravilla en el aire.

Y eso lo tengo: columpia de un gajo

de la bignonia nido de colibrí tornasolado,

se afelpa como hojas de dulces amarantos.”

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Mañanas de Gastón y de Charito, bajo la bignonia

Una década después de ser incorporado el talentoso Gastón Gori a la Academia Argentina de Letras, el 4 de enero de 2003, estaban él y Charito con los periodistas Normando Gil y Nicolás Loyarte, conversando bajo la bignonia.

(Gastón inició su Último Vuelo el 17 de noviembre de 2004, día de su 89º aniversario del nacimiento…)

 

Un periodista preguntó: “-¿Y a qué hora sale al patio?”

Gastón contestó:

“Apenas sale la luz, vengo a ver, porque el gato, el desgraciado, me come la comida -la carne- que les dejo a las calandrias. Entonces vengo a ponerles carne a las calandrias y a veces viene Charito también, y nos quedamos un buen rato, porque cuando ya hay bastante luz, a las siete de la mañana, cuando yo aparezco, silban las calandrias. Me están esperando.

Cuando yo le tiro la comida ahí, ella baja a comer. Y después aparece el Pirata; el Pirata es el benteveo, que también tiene pichones porque cuando se va lleva carne.

El Pirata no se pone a picar, a comer carne, porque sabe que eso es de la calandria -y la calandria es muy mala con los demás, casi todas las aves son malas con las otras-, entonces baja, y pega el picotón, agarra el pedazo más grande y dispara. La carne picada muchas veces se le cae”…   (Risas).

 

“Entonces está el tero de fiesta, porque el tero ya sabe eso.

Viene el tero enseguida que se cae carne picada.

Bueno, ése es el entretenimiento primero de la mañana.

Cuando llega una calandria estamos esperando la otra. Sabíamos que tenían pichones por la manera de actuar, y apareció nomás la calandria con un pichón. Y ahora viene uno que ya está muy grande, que no podemos distinguir bien si es el machito o es el pichón. Pero tendría que haber dos pichones, porque la calandria no pone un solo huevo, pone dos. Pero creo que hay un solo pichón.

Pero también hay un gato desgraciado en esta casa, que no es mío, que viene de afuera. Y ése me ha comido un montón de palomas.”

-¿Cómo sigue la tarde después, Gastón?

“Aparece la pava con el mate otra vez.

Mateamos y charlamos. Después Charito sigue leyendo.

Es muy lectora, ella puede leer mucho.”

¿Le lee en voz alta?

No, no. Lee en la cama a veces, y yo me voy allá adelante, al living y… es muy incómodo, no hay un sitio cómodo para estar sentado acá. Parecen cómodos, pero, esos sitios… como la cama no hay. Estar acostado en la cama es una delicia. Entonces estoy allá, y si han pasado unas dos horas, porque yo leo correspondencia -dicho sea de paso, recibimos una carta hermosísima de Antonio Requeni sobre el librito ése de los pájaros (El día de los Pájaros) que yo le mandé a Requeni. Y ayer mandó una carta hermosísima. [13]

A esas yo las guardo, en los cuadernos las guardo. Bueno, leo correspondencia”.[14]

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Decíamos ayer… que sobre la llanura luminosa percibíamos la resonancia de las palabras en vuelo de los poetas de distintos continentes.

¡Qué fácil es volar, qué fácil es!

 

¡Qué fácil es volar, qué fácil es!

Todo consiste en no dejar que suelo

Se acerque a nuestros pies.

¡Valiente hazaña, el vuelo, el vuelo, el vuelo!

Antonio Machado.

Poeta español.

¡A volar!

Leñador,

no tales el pino,

que un hogar

hay dormido

en su copa.

-Señora abubilla,

señor gorrión,

hermana calandria,

sobrina del ruiseñor,

ave sin cola,

martín-pescador,

parado y triste alcaraván,

¡a volar,

pajaritos,

al mar!

 

Rafael Alberti.

Poeta español. [15]

El nido

Los árboles que no dan flores

dan nidos;

y un nido es una flor con pétalos de plumas;

un nido es una flor color de pájaro,

cuyo perfume entra por los oídos.

Los árboles que no dan flores

dan nidos.

 

Fernán Silva Valdés.

Montevideo (ROU, n. 1887)

El Amigo Pájaro

Cuando el claror de luz, esta mañana,

dulce cantó un jilguero en mi ventana.

Yo no sé si ese tímido gorjeo

fue tan sólo el anuncio de alborada,

o si en mi despertar,

quiso traerme una voz nunca olvidada.

¡Diminuto prodigio en su garganta,

floración musical

despierta con la luz de la mañana!

Si siempre, al iniciar

estos días de amor y laboranza

prendieras tu voz en la ventana,

serían transparentes los rosales

que brotan con los versos en mis páginas.

Mira, quiero salir por los caminos

a sembrar pensamientos de esperanza,

a decir que en la noche más oscura,

en la vida más dura y apenada,

¡puede esperarse una voz

de jilguero prendida en la ventana!

 

Gastón Gori.

De “Se rinden los nardos”

Edición “Espadalirio”, 1946, p. 48-49

Santa Fe de la Vera Cruz (Rep.Argentina)

 

El nido

 

Es porque un pajarito de la montaña ha hecho

en el hueco de un árbol su nido matinal,

que el árbol amanece con música en el pecho,

como si tuviera corazón musical.

Si el dulce pajarito por entre el muro asoma,

para beber rocío, para beber aroma,

el árbol de la sierra me da la sensación

de que se la ha salido, cantando, el corazón…

Alfredo Espino. [16]

 

El Colibrí

 

¡El príncipe del jardín!

Por ti se visten las rosas con su traje carmesí.

            Colibrí.

A todas besas y a todas

prometes tu corazón.

                Rondaflor.

Pero ellas saben que no

te casarás, picaflor.

 

Fernando Luján. [17]

 

Colibrí

El colibrí,

aguja tornasol,

pespuntes de luz rosa

da en el tallo temblón,

con la hebra de azúcar

que saca de la flor.

Jorge Carrera Andrade. [18]

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En las últimas décadas del siglo veinte, generalmente los niños usan pantalones largos desde que empiezan a caminar…

Casi se ha perdido el primer eslabón visible de los asombrosos cambios que se van sucediendo, apenas la infancia empieza a ser leve penumbra ante la pujanza de la adolescencia que pareciera iluminarlo todo…

Han vuelto los benteveos a los árboles que crecen en los patios de algunos vecinos. Esta mañana empezaron a comunicarse cuando las madreselvas y los jazmines estaban recién iluminados por el sol.

Miré el reloj, las cinco y media; temprano -pensé- pero me levanté unos minutos después.

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Al atardecer, los límites de la incomprensión determinan la imposibilidad de interpretar qué están expresando ahora -casi a coro- los benteveos…

Ese canto me induce a evocar a mi madre, todas las tardes durante casi tres años… a mediados del siglo pasado, recorriendo las galerías del cementerio santafesino, con la ilusión de estar más cerca de quienes ya habían concretado el último vuelo

Escucho ese cantar por momentos monótono como suele ser el trinar de los hombres cuando se sienten acosados por la rutina y la fatiga.

Percibo más pausas en el canto de los pájaros. Intuyo que están anunciando la marcha del ocaso… tal vez sugiriendo que suspenda ya esta aproximación al Patriarca de los Pájaros.

Entran sonrientes Gustavo y Federico.

Celebra nuestro hijo que en Los Amores, en Las Delicias de Sauce Viejo, estén florecidos los gladiolos y los juveniles rojos… casi, casi como en 1999.

Jueves, 28 de noviembre de 2002 – Hora 18:41:17

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Enfoque de don Luis Ravera ¡el maestro!…

Conocí a don Luis Ravera en el hogar de los padres de Eduardo Rodolfo Fontanini Doval porque era amigo de Carlos Ferdinando Fontanini Pantanali, nacido en Esperanza, director y maestro de carpintería en la Escuela de Bernardo de Irigoyen y luego primer director en la Escuela Técnica de Barrancas (ambas en el departamento San Jerónimo). En esta escuela técnica, también ejerció la docencia durante breve tiempo María Teresa Doval Keller de Fontanini Pantanali.

Aquí, algunas de sus conclusiones.

 

El hogar frente al hijo

En 1947, don Luis Ravera servía en la Inspección General de Escuelas de la Provincia de Santa Fe, y en la Universidad Obrera de Santa Fe -germen de la Universidad Tecnológica puesta en marcha después de septiembre de 1955-, dijo:

“Dentro de los primeros doce o catorce años de vida, el menor, salvo contadas excepciones permanece las tres cuartas partes del día en el hogar o bajo su única fiscalización. Si la atención que le dispensamos a su formación moral, espiritual y cultural, responde a un propósito bien definido y coordina con lo que corresponde o puede hacer la escuela, los padres no sólo habremos cumplido con nuestra misión, sino establecido las bases para una tranquilidad futura.

Por lo general concentramos nuestros cuidados al aspecto físico. /…/ Si ello es primordial porque está de por medio la salud y la vida del hijo, no nos detenemos lo suficiente a auscultar en igual período las manifestaciones relacionadas con su conducta. /…/ Las investigaciones hechas en el campo de la psicología son en este sentido terminantes. El medio en que vive el niño y factores que rodean en los primeros años de vida, concurren a definir su personalidad. /…/ En el primer período aparecen todas las manifestaciones psíquicas y se llevan a cabo las grandes experiencias sensoriales. El hijo es el centro de las atracciones y del mundo del hogar. Todos viven y se desviven por él, situación que al no ser regulada ni dirigida inteligentemente, resulta con más frecuencia de la que creemos, aprovechada por el mismo para convertirse en un señor dictador, en lo que concierne, se entiende, a las exigencias e imposiciones que tiene cada vez que quiere ver satisfechos sus caprichos. Es el caso de niños que no comen si no le sirven la comida en un determinado plato, que no duermen si no se acuesta la mamá y le tiene de la mano, que no permite que se lo deje solo o al cuidado de terceros, que pide siempre lo que desea lloriqueando, que se tira al suelo y patalea porque no se le atiende de inmediato… Crea a su alrededor una esclavitud ni bien se da cuenta que se satisfacen los caprichos, que luego resultará difícil suprimir y que en más de una ocasión proporcionarán situaciones embarazosas y verdaderos disgustos.

Pero mientras por un lado tenemos al niño que ejercita su papel de tiranuelo, está también el papá, la mamá o el allegado intolerante, que en su afán de enseñar lo que estiman importante, recurren a procedimientos que no siempre convienen ni resultan beneficiosos… porque estiman que razona y piensa como adulto y que por consiguiente debe acatar lo que dice o señala el jefe. Uno de esos problemas lo tenemos en el lenguaje, cuya evolución está en relación con el desarrollo de los centros mentales. /…/ Si… al lenguaje aniñado, se suma, como hemos observado con frecuencia, la enseñanza de palabras o frases groseras que él no entiende o conoce, hecha por lo general por el pariente, el amigo o propio padre, frases que al principio se festejan como gracia y luego costarán lágrimas corregirlas, el problema se agrava y sería el caso de preguntar: ¿A quién habría que castigar en tal caso?

Tengamos sumo cuidado en esto, no sólo por lo aparente y exterior, sino por los conflictos de orden interno que llegan a crear al menor.

El niño para demostrar su disconformidad o estado de enojo recurre al empleo de términos o palabras soeces, es porque se lo hemos enseñado o bien, porque en circunstancias análogas hicimos uso de las mismas sin el menor reparo ante el mismo”./…/

Sin querer y con total olvido de la condición de niño, no es tampoco extraño se haga toda una tragedia y magnifique el cuadro, cuando mancha el mantel, derrame el agua o rompe una copa. No siempre incurre en ello el menor por descuido, sino que puede ser accidental, pero no obstante se le recrimina enérgicamente, sin considerar que carece todavía de suficiente dominio muscular y existe torpeza en el movimiento…

Hay que saber no ver y disimular ciertos actos del niño. La mejor contra réplica es repetir la acción en forma correcta o no decir nada, para que ello no aparezca sobreestimado o con un sentido o intención que él no conocía, que puede llevarlo más tarde a repetirlo de nuevo, por el hecho de molestar o causar un disgusto… Ya pasará esa edad y por propia experiencia irá dando a los objetos la valoración que corresponde…

Dentro de esa misma edad encuéntrase también el problema del juego… Ha de aprovecharse del juego para lograr por ese medio desgaste de energía, crear hábitos de orden, de respeto y sentido de responsabilidad… El hogar encuéntrase en situación de ventaja para secundar en este orden y para bien del hijo, al maestro y a la escuela… Si importante es atender a la necesidad del juego, también lo es saber con quien juega, pero no sólo por la conducta o corrección del que comparte esa actividad, sino por la edad de éstos. Cuando el niño vive rodeado de personas mayores o entre otros de mucho menos edad que la propia, se encuentra por lo general fuera de su núcleo de juego y se ve forzado a reprimir sus impulsos o a ejercer dominio desmedido… El niño que no juega, que se entretiene molestando a los demás, colocando obstáculos al paso de los mismos para provocar la caída, que golpea una baldosa suelta a fin de salpicar a un compañero, mueve el banco con el fin de derramar tinta, corta una planta, sacrifica a un animal… constituye el ejemplo típico y la preocupación y pesadilla de padres y maestros, en la que sólo una ayuda mutua y amplia comprensión puede llevar a la solución de tan difícil problema… El hijo único forma el común de los ejemplos…

Frente al mundo de preguntas que formulan los niños en esa edad, se suele responder unas cuantas veces y termina luego casi siempre con la indicación de que se calle o deje tranquilo, porque preferimos a ellas, la lectura del periódico u otro entretenimiento, cortando así de plano el ansia de aprender del menor, que comienza a descubrir las maravillas de la naturaleza que le rodea y la necesidad de ser ayudado para conocerlas…

Al iniciar el niño su vida escolar, si los padres dedicaron en el período anterior la necesaria atención a la formación integral, ubicándose en el plano real, no sólo se encontrará en situación de ventaja para el aprovechamiento de la enseñanza, sino que será facilitada la tarea del maestro en beneficio del primero. Desgraciadamente no siempre ocurre así, pareciera que primara todavía en ciertos sectores de la sociedad, aquello: ‘mientras el hijo está en la escuela estamos tranquilos’, no siempre por lo que ésta realiza en su favor, sino por la despreocupación que representa, al extremo que muchos consideran saldada toda la obligación con la matrícula, compra de los útiles y demás elementos de trabajo. ¿Cuántos nos preocupamos por conocer a la maestra de nuestros hijos y mantenemos frecuente comunicación con la misma, a fin de interiorizarnos acerca de la manera cómo trabajan, cómo se desenvuelven y cómo puede ser secundada su acción y la de la escuela?   Es probable que muchos nos encontremos en deuda y la presencia en la casa donde se educan los hijos, se produzca cuando estos participan en alguna fiesta o somos requeridos para informarnos sobre su conducta.

En el último de los casos el epílogo es siempre un disgusto con las consiguientes reacciones y castigos, que más que corregir concurren a distanciarnos del hijo y a resentir la confianza, que debe ser base del respeto que debemos inspirarle… Desde el punto de vista psicológico y afectivo tiene una extraordinaria importancia para el niño, saber que los padres conocen a la maestra y están en comunicación frecuente con la misma…

El temor anula la sinceridad y deja sedimentos de rencor que a modo de impulsos refrenados, un buen día nos hacen aparecer con una personalidad distinta de la que se nos creía, mientras que la comprensión y el amor, hace que obremos llevados por el deseo de superarnos e identificarse con el ejemplo de quienes nos rodean.

Otro de los problemas comunes y que concurre también a malograr la educación de los hijos, es la ayuda excesiva que se presta a los mismos durante el período escolar. Por ley natural nos inclinamos al menor esfuerzo. El niño que encuentra en el padre o la madre, quien realiza todos los trabajos y libra de esfuerzos, no sólo es dañado en lo que atañe a su preparación y capacitación, sino que en el orden moral, al aparecer con una obra que no le pertenece. Un dibujo, la solución de un problema, una composición, el trazado de un mapa, un resumen, etc. en la que no se tuvo participación inteligente y la tarea se redujo a copiar, hará que se luzca ante los compañeros de grado o propio maestro, pero lleva en cierne la mentira, la simulación, la vanidad, el falso orgullo, que le deformará espiritualmente y deparará para el mañana cuando se vea ante la realidad cruda, su completo derrumbe moral.

No significa esto que haya que desentenderse con los trabajos escolares o privar de la indispensable ayuda y colaboración, sino limitarla a los efectos de que el menor se vea precisado a realizar esfuerzos, a poner en juego la voluntad y se sienta responsable de sus actos. Cada dificultad salvada importará un triunfo y un estímulo, mientras que de la otra manera, no será más que una ficción que se desmoronará en el momento menos pensado, dejando en el espíritu la amargura y el rencor, que le hará uno de los tantos resentidos sociales o un fracasado.

Meditemos sobre este particular y que el amor a los hijos no lleve por incomprensión a causarle un daño moral, del que costará mucho librarse mañana…

Basta mirar en derredor y perderse en los recuerdos de la infancia, para descubrir cuánta soledad rodea al niño que ha perdido la fe en sus mayores y se ve precisado a recurrir a extraños para volcar su mundo interior y cuánto gravita esa falta de confianza, en la formación de su personalidad…

Un pedagogo contemporáneo refiriéndose a este aspecto del problema dice. ‘El día que en todos los hogares del mundo, los niños puedan inclinarse respetuosos ante el ejemplo de los padres, no se hablará de crisis de familia.   Se habrá valorado y medido la potencia de ese medio de educación, que es la rectitud y el amor. Ese amor que transforma el pretendido derecho de los padres, en un constante deber, que lleva al sacrificio y al renunciamiento; ese amor que es el respeto ante la vida y ante el destino de la persona humana en constante devenir; ese amor que hace de la autoridad una solicitud que obra atrayendo al bien; ese amor, gracias al cual la obediencia necesaria se convierte en una adhesión consciente y en una aceptación. Ese amor, por fin, en cuya llama purificadora los padres y educadores se despojan del viejo hombre y adquieren la convicción de que el mejor medio de educación a emplear, difícil talvez, pero el único eficaz, no es la autoridad sino el ejemplo’.” [1]

Decíamos ayer…

Aquí, algunos testimonios expresados durante el siglo XX.

 

Mateo Booz: ecos en Santa Fe, su país…

Decíamos ayer… reiterando lo escrito por el Padre Leonardo Castellani Conte-Pomi acerca de la conmemoración de tres lustros del Último Vuelo de Miguel Ángel Correa -más conocido como Mateo Booz-, lo que había expresado el Director General de Cultura de la provincia Horacio Caillet-Bois desde L. T. 9 Radio de Santa Fe:

“Mateo Booz fue el cronista intencionado, el observador profundo y el sagaz captador de los perfiles pintorescos, gráficos y divertidos de la vida local. Pero extendió el campo de su visión y de su pluma hacia zonas de más aliento en el relato…” [19]

“El señor Caillet-Bois concluyó diciendo:

“Santa Fe por los años en que Mateo Booz se estrenó en las letras, no era el lugar más apropiado para adquirir notoriedad intelectual o para despertar el interés público en torno de una vida dedicada a las disciplinas del espíritu. Había perdido, en aquel momento, un poco de su perfil patricio arrebatado en el vértigo de una transformación política y social que alejaba a las gentes de la contemplación y del arte. Por este motivo tuvo que hacer sus primeras armas en el periodismo combativo del Rosario de principios de este siglo. Él, que amaba el diálogo tolerante y hacía culto de la amistad, hubo de romper lanzas por partidos o ideas que no le interesaban. Pero en aquellos tiempos las fraguas intelectuales estaban en las imprentas y eran el único camino para labrarse un nombre en las letras. Allí, en esas redacciones sin muebles y entre foliculares de todos los pelajes, hizo migas con otros extraviados en aquellas selvas del periodismo finisecular: Florencio Sánchez, David Peña, Emilio Becher, Emilio Ortiz Grognet… Con muchos de estos nombres está todavía en mora el recuerdo agradecido de la provincia o de la ciudad. Por estas mismas calles que pisamos ahora, anduvieron también, Juan Zorrilla de San Martín, Olegario Víctor Andrade, Diego Fernández Espiro. No hicieron fortuna porque hacían versos”… [20]

Decía ayer, Horacio Caillet-Bois, el poeta del “elogio de las villas”:

…”Cuando a pesar de la ordenanza municipal, levantamos su busto en bronce, con la iniciativa del Rotary Club, en 1944, Zapata Gollán pensó la frase que iría en el pedestal: ‘A Mateo Booz, Santa Fe, su país’. No pudo, dentro de su brevedad numismática, expresar mejor el homenaje de los santafesinos. Y yo, escribí y dije en la inauguración este soneto”…

 

Ya sabes el secreto a ciencia cierta,

Feliz trasnochador de otras regiones.

Ya es tuyo este país de tus ficciones,

Y aquí queda tu imagen descubierta.

Para escapar de la infernal reyerta,

Con humildad no exenta de aguijones,

Metiste en un tonel tus ambiciones,

Y diste en el Banquete tu alma abierta.

Tu facha de escritor de tierra adentro,

Con tus gafas, tu pipa y tu seudónimo,

Queda esculpida en un jardín del centro.

Pero al irte del mundo hacia lo anónimo,

Se acabó para siempre aquel encuentro

De la esquina de Humberto y San Jerónimo. [21]

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Casi legendarios encuentros…

Decíamos ayer… que aún están latentes en la memoria los recuerdos acumulados a principios de la década del ’40, en aquella casi legendaria esquina donde se reunían en el Bar “Victoria” de José Fernández Valera, personas recién llegadas a la ciudad y algunas dedicadas a distintos oficios, entre ellas los destacados periodistas Horacio Caillet-Bois y José Eliseo Aguilar, los poetas Raúl Emilio Aguirre, José Pedroni; Leoncio Gianello y Luis Di Filippo, a fines de la década del ‘30 escritores y diputados provinciales… [22]

En su gota de agua, José Bartolomé, el titiritero poeta, difundió su canto a la lluvia mientras miraba “el horizonte de luna y estero”:

“Ah, si yo pudiera

caer todo un día,

como tú, desde cielo, y hacer la alegría

de todo el que espera!

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Oh, hermana encantada,

cuéntame el secreto nunca revelado,

pronuncia la blanca palabra ignorada

que transforme en agua mi cuerpo menguado!

¡Hechízame, lluvia! Para que del suelo

suba por los rayos del sol encendido

a hacerme la nube más grande del cielo,

y en un largo vuelo

de pájaro herido,

ir hasta las tierras de los vagos nombres

cayendo en la casa de todos los hombres.” [23]

 

No fue por casualidad que el 11 de septiembre de 1918 -día del maestro-, desde Concepción del Uruguay, el poeta Daniel Elías expresara: [24]

 

“Alondra errante que raya el cielo

cuando su trino pristino exhala:

tal es, Señores Leoncio Gianello.

En la locura de su desvelo

fluye la magia de su armonía

tan borbotante, que se diría

la clara fuga de un arroyuelo.

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Por doquiera que vaya queda el camino

como encantado de una dulce emoción,

y en sus hondos desvelos de peregrino

la rima le fluye como una canción.

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Todo lo noble, todo lo bello,

todo lo digno de ser querido;

afán en fiebre, sueño y sonido:

tal es, Señoras, Leoncio Gianello.

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Decíamos ayer… que en el Bar “Victoria” semana tras semana se reunían periodistas y escritores hasta que integrantes de aquella memorable peña decidieron concretar los encuentros en Esperanza, la tierra donde vivía Pedroni, “un hombre pegado a su suelo”, como él mismo decía y como décadas después lo recordó Néstor Fenoglio desde “El Colono de Esperanza”[25]

Sabido es que en aquel legendario bar esperancino, tenían una jaula con un cardenal y que tales contertulios observaban sus limitados aleteos y escuchaban su trinar hasta que como suele suceder, un día estuvieron de acuerdo en que tan bello pájaro merecía otra jaula y compraron una dorada… Invitaron a sus familiares para que presenciaran la ceremonia del traslado y le propusieron a una niña que lo concretara. Todos estaban expectantes. La niña se acercó lentamente para sacar al cardenal de su vieja prisión y cumpliendo aparentemente su misión, sin sumisión, dijo:

“Señores, perdonen pero yo no soy carcelera”…

El cardenal libre, voló. Aquellos “hombres de palabra”, aunque la jaula dorada estaba vacía, siguieron reuniéndose allí, casi como cautivos de tal rutina…

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Julián Ripa: maestro patagónico y egresado de la UNL…

Hay más señales en el universo de la cultura. Son insoslayables los recuerdos del maestro patagónico Julián Isidoro Ripa, quien recién egresado fue maestro único en la Escuela Nº 15 de Colonia Cushamen, en Chubut, a partir de 1939. [26]

Decía… el joven maestro Julián Ripa:

“Tengo ante mí, una antigua construcción de adobes, con techo de tejuelas a dos aguas. Sobre la puerta del aula, una cifra labrada en piedra indica la fecha de la construcción: 1903. Al frente de la construcción tres añosos sauces. /…/ Por los agujeros del techo, por las rendijas de las puertas, por la estrecha ventana, el viento ha introducido a lo largo de los días, una capa de arena que cubre el piso y los muebles. Salgo al patio. Veo, a cincuenta metros, una precaria, derruida letrina.”

“Mis ojos vagan por todos los sórdidos detalles del aula. Un aula grande, fría, sin otro piso que el de la dura tierra. Sin cielo raso. El techo, con alta cumbrera, deja pasar la luz y brinda la visión, aquí y allí, de un pedazo de cielo. / El ambiente deprime. /…/ Hay un olor viejo y sucio, mezcla del fluido con que se riega para matar las pulgas y de años y años de uso sin ventilación suficiente. / Los bancos de los alumnos, desparejos, rotos, mal alineados, producen la más pobre impresión. / Sentado en uno de ellos, no soy yo. Soy los maestros que, como yo hoy, llegaron un día a esta escuela desde el año 1903. Y los que llegaron y seguirán llegando a tantas escuelas iguales a ésta, peores que ésta, en los más perdidos rincones de la Patagonia. Soy un maestro rural. El más triste, el más medroso, el más atribulado de los maestros. / Mis ojos salen a través de la puerta hacia el desamparo que me rodea.” /…/

“Llega por fin, mi primer día de clase. /…/ Me he levantado muy temprano, con la primera claridad del alba. /…/   Me encamino con los niños a la escuela. Miro su mísera indumentaria. Su bolsita de género con los útiles, colgada al hombro.”   [27]

“Por primera vez he hecho tañer la campana suspendida del alero de la escuela. El tañido ha resonado claro, limpio, en el cañadón solitario. Tengo frente a mí una torcida hilera de niños congregados por el sonido de la campana. Son los alumnos de la escuela. Desde hoy mis alumnos. /…/ Miro la fila, la vuelvo a mirar. Y la miro otra vez. Veo al pequeño que encabeza la hilera. Tiene puestas, mejor dicho está puesto en un par de botas patria, casi tan grandes como él. Su dueño original, debió de ser un hombre más que de buen pie. / Otro y otro, y otro más, se envuelven en amplias chaquetillas que denuncian su origen: una institución de beneficencia que las obtuvo de un cuartel de bomberos porteños. No ha habido tiempo de arreglarlas, para amoldarlas a los cuerpos menudos de quienes las lucen. / Aquél tiene una gorra inmensa para su pequeña cabeza. Aunque despojada de la visera, proclama a simple vista, el vínculo fraterno que la une a las chaquetillas. Y también a las botas. / Me siento tentado de reír. Pero no río. Porque mi vista se está posando sobre pies semidescalzos y cuerpos semidesnudos. Porque veo cuerpos encogidos, apenas cubiertos por ropas raídas, que dejan ver carnes sufrientes. Porque sospecho que no todos esos alumnos han desayunado lo suficiente antes de hacer el viaje a la escuela. / Y porque los rostros de los niños son demasiado serios, demasiado adustos. Imponentes en la muestra elocuente de su mundo interior. Yo sé de pobreza. Yo mismo soy pobre. Y he ido a la escuela con muchos compañeros de mi misma condición. Pero como esta pobreza, no la he visto nunca. Ni siquiera he podido concebirla. Pero aquí está ella. Real. Al alcance de mis ojos, de mis manos, de mi olfato”…

Así relataba sus primeras experiencias como maestro Julián Ripa -cuarenta años después, siendo un destacado abogado patagónico- y durante una fría noche de otoño, “junto al hogar iluminado por alegres llamas”…   [28]

Llegado el momento de dejar Cushamen, el maestro Ripa estuvo conmovido:

“El título de abogado que tengo en mi poder me alegra y me entristece. / Me alegra porque abre ante mí nuevos horizontes, porque en adelante me permitirá realizar mis más caros sueños: ejercer el duro y áspero ejercicio de pedir justicia, como me lo ha enseñado un texto maravilloso que en estos días constituye mi continua lectura: El alma de la toga de Ángel Ossorio y Gallardo. /…/ [29]

Llegué hace siete años -apenas ayer- en un viejo camión desvencijado a los tumbos por la misma huella por la que ahora voy a salir… Hoy, siete años después, todo Cushamen forma parte de mí. La escuela, querida inolvidable escuela; los humildes, amados alumnos; los padres; los vecinos. El serpenteante camino que conduce a tal rancho o a tal otro… este hermoso menuco cuya agua he añorado mil veces, obsesivamente, con la boca reseca, en los cálidos días de exámenes en Santa Fe; y el trabajo y el estudio y los recreos; y este dolor y aquella alegría y los rostros amigos, y las manos amigas, y las sonrisas amigas. /…/ Miro todo, pienso en todo; mi alma siente deseos de llorar con todo.”

 

No ha sido por casualidad que el ejemplar maestro patagónico Julián Isidoro Ripa desde los diecinueve años, en 1936 siendo el único docente en la Colonia Cushamen de Chubut haya decidido ser estudiante libre en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral, cuando debía viajar durante dos días y dos noches en coches de segunda clase del ferrocarril para rendir y aprobar las materias. Lo impulsaba su vocación de defensor de los derechos humanos, su convencimiento de que como dijo Pablo VI: “Si amas la paz, trabaja por la justicia”.

Durante siete años trabajó Julián Ripa junto a esa comunidad de aborígenes y desde el 17 de agosto de 1943, empezó a poner en marcha su estudio jurídico en Esquel.   En sus Relatos de un abogado patagónico, expresó:

“La costa del arroyo Esquel es el refugio de la miseria. Allí han recalado y siguen recalando los aborígenes que el hambre y la miseria corren de sus colonias; y que vienen a sufrir hambre y miserias alrededor de los pocos pueblos de la región. Unas ramas, unas latas, unas bolsas viejas, unos cartones, o unos adobes, los mal cobijan, hacinados, en ruines remedos de viviendas, que cada año inundan, o arrastran, los desbordamientos invernales del arroyo.”

El maestro Julián Isidoro Ripa, vivió en Esquel hasta el momento de su Último Desprendimiento, el 8 de septiembre de 1995.

(Es oportuno reiterar lo escrito por Ángel Ossorio y Gallardo en El alma de la toga:

“No es cabal abogado quien no tiene una delicada percepción artística”.

Agrego que en otra aproximación a la Hemeroteca del diario “El Litoral” de la capital santafesina para completar un trabajo de investigación histórica, en la edición del lunes 20 de mayo, en la tercera página, releo un título:

“Ángel Ossorio y Gallardo – Sepelio en Bs. As.”…

En el primer párrafo un comentario acerca de ese desenlace durante el día anterior, 19 de mayo de 1946…

 

Doctor Ángel Ossorio y Gallardo, defensor de la Justicia…

Distintos medios informaron acerca del fallecimiento del doctor Ángel Osorio y Gallardo, el 19 de mayo de 1946 en la ciudad de Buenos Aires. Desde el diario El Litoral de Santa Fe de la Vera Cruz (capital de la provincia), comunicaron que el velatorio sería en su casa y comentaron:

“Rodeando al catafalco, estaban los libros que el laborioso hombre publicó, muchos en nuestro país, dando un ejemplo de consagración al trabajo intelectual y de decoroso sentido de la vida.”

Luego, reiteraron lo que el destacado profesional había expresado:

“Quede pues consignado… que yo pongo mi alma en la abogacía y nada más. Pedir Justicia, buscar Justicia, bregar por la Justicia es para mi gusto, la ocupación más elevada que puede adornar el espíritu humano”.

Suelen decir que entre los profesionales del “Derecho”, uno de sus libros más leídos es El alma de la toga, y es oportuno reiterar aquí, todos los títulos que además, fueron incluidos en aquella crónica: La España de mi vida / El pensamiento vivo de P. Vitoria / Mujeres / La Palabra / Mis memorias / La guerra de España y los católicos / Proyecto de Código Civil Boliviano / Vida de Rivadavia.

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María Dagatti de Assenza: educadora por el arte…

Decía… Horacio Caillet Bois en febrero de 1963, acerca de las “marchas y contramarchas en la educación”:

“…posiblemente en ningún país del mundo haya, como en la Argentina, un engranaje educacional más complicado, burocrático y contradictorio. /…/ “Cada ministro trae su propio equipo que, naturalmente, quiere innovar con respecto a lo que hizo el anterior, y así se contradicen las directivas y disposiciones y nadie sabe a qué atenerse. Se multiplican las exigencias y minucias reglamentarias”… [30]

 

Decía la maestra María Bárbara Dagatti de Assenza -destacada educadora por el arte en la Escuela Nº 7 “Presidente Juan Beleno” de Santa Fe-, refiriéndose a la celebración del “Día Internacional del Niño” – 1979: [31]

¿Qué es un niño?

 

Yo veo en cada niño

la sonrisa de Dios

y ante su pura imagen

trato de ser mejor.

La ternura que es suya,

el son de su expresión,

la mariposa virgen

aleteante en su lar

me inspiran algo hondo

que sólo ante el Señor

hace vibrar el alma

con cálido fervor.

Por cada niño,

hagamos un cántico de amor

que, cada niño es suma

de ave, nube y flor

Y si suma belleza

y si tiene candor

y si es puro

y… regala alegría y amor

¿qué duda nos detiene?

¡Es la imagen de Dios!

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“Informática con o sin analfabetos”

El 26 de abril de 1981, desde el diario “El Litoral” de la capital santafesina, en Notas y con el título “Informática con o sin analfabetos”, un destacado periodista santafesino “R.A.”, reconocido crítico de Arte Jorge Reynoso Aldao, explicaba que “a fines de esta década, para conseguir un trabajo común y corriente, el aspirante deberá saber operar algún tipo de computadora… el que no tenga nociones primarias de computación será declarado inepto para la mayoría de los empleos. Advertía ese crítico de arte, que “mientras el tema preocupa a científicos, técnicos y educacionistas de las naciones más adelantadas, por estas latitudes recién nos estamos ocupando de la deserción escolar, que echa por tierra nuestro orgullo de país satisfactoriamente alfabetizado. Postergándonos en ese anhelo que más de una vez vemos consignado… ‘Ya que no podemos ser los mayores hagamos lo posible por ser los mejores’.”   [32]

A principios de abril de aquel año, después de veinticuatro años de docencia tras sucesivos concursos de títulos y antecedentes, una mujer tallada -y talada-, se animó a escribir algunas conclusiones: [33]

1º) El país necesita contar con recursos humanos preparados adecuadamente, para cumplir el importante rol de educar y capacitar técnicamente… 2º) Esas habilidades y destrezas, adquieren mayor relevancia si tienen características bilingües. 3º) El avance tecnológico impone cada día más la necesidad de contar con recursos humanos especializados en Computación”.   [34]

 

Por algo, durante la primavera del ’82, se generaron estos versos: [35]

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“No todo es injusticia, hay cosas justas,

como el clamor del pueblo, en sus consignas

de preferir la paz a la batalla

y buscar la unidad en los hermanos.

No aceptemos aún ser dominados.

¡Libres las manos y el pensamiento!…

convocados en el trabajo honesto,

forjemos la Patria Grande, en el reencuentro”.

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  1942: José Luis Víttori – Vivencias y memoria…

Sabido es que José Luis Víttori estudió en el Colegio de la “Inmaculada Concepción” de los Padres Jesuitas, orden de la Iglesia Católica desalojada de las colonias españolas en 1767 por orden del rey Carlos III y que un siglo después convocaron para que desarrollaran sus obras educativas en la Argentina.

No ha sido por casualidad que Víttori haya rememorado algunas de sus vivencias en 1942, cuando cursaba quinto grado en la Escuela Normal Nacional “General José de San Martín” siendo su maestra la Señora Elvira Ghirardi de Sánchez, viuda de Juan Sánchez y hermana de Antonio Ghirardi, ambos trabajadores en el Diario “El Litoral” fundado por don Salvador Caputto el 7 de agosto de 1918, insoslayable año de la Reforma en las universidades argentinas… [36]

Es oportuno tener en cuenta lo escrito por don Luis Gudiño Krämer acerca del paisaje urbano casi en el límite sureste de la ciudad:

“En el sur, antiguos templos rodean la casa de gobierno, y un parque reciente, que bordea el Quillá, riacho al que las hazañas de Pedro Candioti han dado fama, hilvana tenuemente la cabecera del puente carretero, de vigorosa estructura, por la que se entra a Santa Fe, viniendo de Rosario…”

Destacó Don Luis que en ese lugar se construyó y desarrolla su misión “el Colegio de la Inmaculada, laboratorio pedagógico de antigua tradición nacional, en el que las clases dirigentes, desde la época de la colonia, han ido templando a sus hijos en las duras faenas de dirigir al pueblo.”

José Luis Víttori, también necesitó dejar más señales tras observar un pergamino del 7 de agosto de 1920 que conservan en el Diario “El Litoral”:

“…lleva las firmas de Salvador Caputto, de mi padre -asociado poco antes con él en la empresa de afirmar el diario fundado dos años antes-, de algunos invitados especiales y de toda la redacción. Junto a la firma de Pedro A. Víttori escribió la suya Juan Sánchez y, un poco más abajo, Antonio Ghirardi. Juan Sánchez era, según contaban en 1959 los sobrevivientes de los ‘tiempos heroicos’, la estrella de la primera redacción: editorialista, notero, cronista de afinada versatilidad, y Antonio Ghirardi -con su leyenda de imprentas-, estaba a cargo de la corrección. Más adelante, en 1942 cuando yo cursaba quinto grado en la Escuela Normal, fue mi maestra Elvira Ghirardi de Sánchez, hermana de Antonio Ghirardi y viuda de Juan Sánchez; de dónde, la historia iniciada en 1920, confluyó en la persona de la educadora con la cual tuvimos la secreta afinidad que la presencia del diario y sus recuerdos acentuaban fuera del aula. Quisiera detenerme un momento en esta circunstancia, ya se verá en razón de qué… [2]

Conservo un recuerdo muy intenso de las mañanas soleadas en el aula de la escuela, cuando la ‘Señora de Sánchez’ entraba con su traje-sastre gris, su cabeza erguida, blanca, bien peinada, y la sonrisa entrelabios de una paz interior que nos invitaba al silencio y a la atención.

Su voz, como sus gestos, era suave y bien templada -no la idealizo, la veo y la escucho, es como estar ahí todavía, ante esa presencia grata y renovada cada mañana en sus enseñanzas; clarísima, sustanciosa, interesante hasta en los pasajes más arduos de la gramática o de la aritmética”…

“Al terminar quinto grado y luego la escuela primaria, perseveré en esa relación afectuosa del discípulo con Elvira Ghirardi de Sánchez. Yo la visitaba en su casa o le escribía para Navidad, resistiéndome a olvidar y más aún a perder la atmósfera de la vida escolar…”

(Necesito expresar que conocí a fines de 1944 a una profesora de Castellano: Julia Sánchez Ghirardi, amiga de Delfina Valdez, nuestra vecina en el departamento uno, hija de Francisco Valdez, admirable autor de Notas en ese diario, profesor en la Escuela Superior de Comercio “Domingo G. Silva”. Nuestra amiga Nena Valdez era hermana de Luis luego también periodista en aquella redacción y de Alberto, cercano a la Literatura…

En aquel tiempo nuestros padres con grupos de amigos estaban organizados para compartir los fines de semana en el Rancho Iberá, una casona antigua con techo de tejas que alquilaban a Don Aziz Licha -escribo como lo pronunciaban-, vivienda rodeada por un amplio terreno con molino a viento que reclamaba lubricación en los engranajes, con cancha de bochas, de fútbol, de tenis criollo y hermosos paraísos… Un cañaveral cerca del alambrado este, establecía el límite a orillas de la Laguna Bedetti donde navegaban con una piragua.

Al ser vendidos los lotes, comenzaron las construcciones y lindante a aquel espacio casi mágico, habilitaron La Volanta -donde jóvenes compartían diálogos, bebidas y bailes-, casi en mitad del camino hacia los cuarteles y las Cuatro Bocas. En aquel tiempo, el Chumbito era el medio de transporte y esos vehículos pasaban por la esquina del negocio de ramos generales de Gasparotti Hermanos. Como sucede aún, las tarifas variaban según el recorrido y en los boletos estaba indicada la parada en el Rancho Iberá como punto de referencia para cambiar el precio.

Julita Sánchez en aquel tiempo era amiga de la Nena Valdez que después decidió vivir en Buenos Aires y en el Rancho Iberá seguían compartiendo diálogos con nuestra madre Francisca Álvarez, con la poetisa Haydeé Gerlero, esposa del doctor Antonio Badillo, especializado en Ciencias Económicas… [37]

Chela Gerlero insistía en que la dejaran lavar la lechuga en el lugar donde estaba el molino, porque así percibía la inspiración de las musas… Ya había publicado su poemario Sangre y savia en la legendaria Editorial Castellví, señalada con un enorme lápiz en la esquina de San Martín y Cortada Falucho.

Luego descubrí a Julita como profesora de Castellano y Literatura, durante un reemplazo en la Escuela Nacional de Comercio de Mujeres. Décadas después, Julia Sánchez Ghirardi de Gómez, era la serena abuela que caminaba junto a sus nietos a metros de nuestro hogar -en la actual calle Abelardo Irigoyen Freyre-, por la vereda oeste de 4 de Enero al 2800 donde vivía su hijo y también nuestra madre al 2875, casi en la esquina.

¡Cuánto necesitamos evocar a nuestros maestros ejemplares!

 

José Luis Víttori, expresó su admiración por su maestra y ha elaborado relatos en torno a “el hombre del litoral”, al río y a las campanas del sur, ha dejado sus testimonios acerca de actividades artísticas en Santa Fe de la Vera Cruz, ha mencionado a hombres de palabra y desde el diario “El Litoral” contribuyó a la difusión de parte de la historia de la literatura, la pintura y el teatro en la provincia y en distintas latitudes; ha nombrado reiteradamente al periodista y escritor Luis Gudiño Krämer, ha publicado fotografías de jóvenes artistas: Ida Zóccola, Fernando Birri, Leoncio Gianello, Miguel Brascó…

En el Universo Vittoriano, hay más señales que permiten elaborar sucesivas claves. Por algo, José Luis Víttori en 1981 en su libro titulado Gente de palabra, incluyó el relato titulado Moral a Eudemo: [3]

“Moral se irguió pesadamente en el sofá, y, adelantando el cuerpo por encima del posabrazos, acercó la boca grande y carnosa a la oreja de Eudemo. Desde allí en tono confidencial e irónico, desafinando con su voz gangosa, le cantó:

Antes los tiempos eran duros,

colgaban a los ladrones en cruces.

Hoy los tiempos son mejores,

cuelgan cruces a los ladrones.

Al terminar le guiñó un ojo a Eudemo”.

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1944-1961: Escuela Nº 1 “Domingo F. Sarmiento” de Santa Fe…

Después de la educación inicial y primaria en el Colegio “San José” de las Hermanas Esclavas y en el Colegio de “Nuestra Señora del Calvario” ingresé en marzo de 1944 en la Escuela Provincial Nº 1 “Domingo Faustino Sarmiento” de la capital santafesina. En ese tiempo, en el edificio de dos plantas funcionaba esa escuela, una Biblioteca, un Museo y el Cine Escolar con butacas sobre piso de madera, balcón con barandas en los sectores este, norte y oeste; hacia el sur el escenario con telón y bambalinas. Recuerdo que era encargada del Cine una amiga de nuestra familia y en la memoria pulsan señales acerca de un nombre: Edita Ojeda… y sus recordadas hermanas. Ese espacio era el lugar donde nuestras maestras de Canto y Música, profesoras Mazzuca de García Sarubbi y Rafaela Pegassano nos enseñaron también los pasos de la jota aragonesa para uno de los tantos actos escolares. Allí aprendimos la letra de una marcha: 4 de junio, jornada redentora de la historia… Repetíamos hasta lograr la armoniosa entonación: “Fue la lucha tu vida y tu elemento”… Seguíamos cantando: “Gloria y loor / honra sin par / al grande entre los grandes / padre del aula / Sarmiento inmortal”… En el patio situado al oeste del edificio estaban las aulas de sexto grado y las alumnas nos ubicábamos en grupos de seis alrededor de mesas. Fue el tiempo de la primera experiencia cerca de hermanas mellizas compartiendo el mismo espacio de aprendizaje escolar: eran las mellizas Orsi… una de ellas ahora más allá del umbral de lo temporal.

En una cocina de dimensiones insuficientes para la totalidad de las alumnas del grado, la profesora de Economía Doméstica señora María S. de Suárez lo primero que nos dictó en marzo de 1945 fue: “El saber cocinar es indispensable para la mujer”. Sonrío porque en aquel tiempo algunas familias se alimentaban con viandas compradas semanalmente y décadas después, se generalizó la costumbre de comprar comidas ya elaboradas…

Sonrío también al recordar lo expresado en crónicas: “En conversación mantenida con el escritor Gastón Gori, quien fuera empleado en esa época del Consejo General de Educación, me manifestó su extrañeza cuando un día, esperando el ascensor, vio descender a dos ordenanzas con un gran cuadro de Domingo Faustino Sarmiento que por orden del Interventor del Consejo de Educación era retirado del despacho oficial. El Interventor en ese momento era el Dr. José María Rosa, historiador revisionista”… [38]

Sonrío al rememorar lo escrito por Jorge Campana a fines del siglo veinte, acerca de los alumnos de escuelas primarias al comenzar el ciclo 1946, cuando “comenzaron a concurrir a los Museos realizando visitas guiadas”, destacando: “…en esta época es fundamental la influencia de la radiofonía y la cinematografía. Cada pueblo contaba con un cine al que, por lo menos una vez al mes, eran llevados los alumnos de las Escuelas. /…/ Era una época en que las Escuelas eran visitadas por ‘magos’ e ‘ilusionistas’ que ofrecían funciones siempre que cumplieran estrictamente con lo dispuesto por el Consejo General de Educación en el sentido de que debían enseñar un truco a los alumnos para que éstos no creyeran que estaban en presencia de seres con poderes extraordinarios”. [39]

Durante una licencia por maternidad de la profesora de Dibujo Señora Felisa S. de Drago, conocimos al joven profesor Vicente Marinaro -hijo del destacado educador por el arte Francisco Marinaro, cuya obra artística perdura en distintos espacios, también en la alta puerta de madera tallada de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen, en la calle San Martín cerca de La Rioja… [40]

Sabido es que durante aquella década fue organizada la Universidad Obrera y tras los cambios generados a partir del dieciséis de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco es la conocida Universidad Tecnológica

Como suele suceder, autoridades del gobierno provincial decidieron demoler el amplio edificio donde funcionara el Consejo General de Educación y la escuela “Sarmiento” a fines de la década del ’50 y fue desmembrada su estructura funcional mediante la habilitación de aulas en distintos locales. En 1961, nuestro primogénito Eduardo Carlos Manuel era alumno del primer grado inicial “Lamadrid” y su maestra Sara M. de Cardozo con evidente experiencia docente, impulsó el uso del libro de lectura La escuela de Quesete que bajo su conducción fueron elaborando sus alumnos con el apoyo de los padres. En la libreta de estímulo, tras la última nota del 17 de noviembre de 1961, en la página siguiente hay un dibujo de simbólica campana –casi un rostro, con armoniosos colores…- y manuscrito, en letra tipo imprenta: “De tanto estar en la escuela / he aprendido a cantar, / y hoy dulcemente te digo: / pequeñito… ¡a descansar! // Al final de vacaciones / vibraré como un cristal, / y mi voz ha de expresarte: amiguito… ¡a trabajar!” (Sello de la escuela y una firma pertinente a M. C. Rodríguez de Butti, vicedirectora, siendo directora la destacada maestra Valentina Accastello, luego con funciones de mayor jerarquía en áreas de supervisión y conducción educativa.)

En aquel tiempo no imaginé que después de treinta años de labor educativa, iniciada a fines de la década del cuarenta con clases personales a alumnos con dificultades en el aprendizaje de materias que yo había aprobado; durante el verano de 1984 retornaría a ese espacio renovado y nombrado Complejo Educativo “Domingo Faustino Sarmiento” tras ser designada para desempeñar determinadas funciones. Sólo estuve unas semanas porque advertí que en ese ámbito no se generarían los cambios necesarios para avanzar hacia un proyecto de educación por el arte de vivir y de convivir teniéndose en cuenta que la escuela es un centro de atracción e irradiación de la cultura y que es imprescindible la relación escuela-familia-comunidad

Al entrar recuerdo haber mirado la pintura al óleo apoyada sobre la pared oeste de la entrada principal y rememoré el retrato de Sarmiento pintado por mi hermano ¡Carlos!… a los once años, siendo alumno de la perseverante maestra Angela del Carmen Ferrer. Vi una leyenda con un nombre y comprobé la semejanza. Un impulso interior generó otro interrogante:

-¿Dónde habrá quedado aquel cuadro pintado tras horas de aprendizaje en la Unione y Benevolenza, con el maestro Francisco Marinaro y donado a la escuela?

Enseguida recordé cuántos cuadros del maestro José García Bañón había visto en la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” en calle San Martín 1823 -la otrora casona de la familia Gálvez- y los pocos que fueron reubicados en la nueva sede de 4 de enero 2806.

Por algo suelen decir que trasladar una biblioteca suele producir tanto daño como un incendio, imaginemos lo que implica trasladar una escuela…

Una tarde llegué más temprano al edificio de Primer Junta y 1º de Mayo, porque quería ver dónde estaba el monumento a Sarmiento que tantas veces había admirado sobre un pedestal rodeado con blanco mármol, en el casi legendario patio de las confidencias entre amigas, en el tiempo de tantos autodescubrimientos…

Vi la escultura en un ángulo del patio del sector este y meses después, ya sabía algo más acerca de ese monumento: era una de las tantas bellas obras del escultor español Serafín Marsal.

Escultor español Serafín Marsal, en la Argentina y Paraguay…

Aquí, una síntesis elaborada como reconocimiento a su trayectoria:

 

El escultor español Serafín Marsal había nacido en 1862, en Cardona, en el límite con la provincia de Lleida, aproximadamente a quinientos metros de altitud, distante cien kilómetros de Barcelona y casi seiscientos de Madrid. Aquel paisaje de su niñez habrá conmovido a su espíritu porque en esa comarca situada a orillas del río Cardener es posible acercarse a una cascada y saber que fue en las cuevas de Sant Ignaci próximas al mismo río donde Ignacio de Loyola -fundador de la Compañía de Jesús- realizó sus Ejercicios Espirituales. Serafín Marsal niño y casi adolescente, mirando hacia lo alto habrá visto el enorme castillo que en los siglos XII y XIV habitaron los Condes de Cardona -quienes dieron renombre a ese lugar- donde se destaca la característica Torre de la Minyona. Como sucede en distintas latitudes, la naturaleza en ese lugar es imponente si se contempla la Montaña de Sal formada hace cuarenta millones de años. Serafín Marsal en su adolescencia cursó estudios superiores en la Academia de Bellas Artes de Barcelona y luego decidió embarcarse hacia el Río de la Plata y residió en la ciudad de Buenos Aires. En 1898 presentó su escultura En defensa de sus hijos en la Sección Bellas Artes de la Exposición Nacional y logró el tercer premio. Al año siguiente se trasladó a Santa Fe de la Vera Cruz -capital de la provincia- y comenzó a desempeñarse como profesor en la Escuela Industrial de la Provincia, luego de jurisdicción nacional. Entre sus alumnos, se ha destacado el escultor Baldomero Banús (1893-1967). Serafín Marsal realizó varias obras expuestas en distintos espacios públicos. En 1901 fue director artístico de la revista “Blanco y Negro” editada en Santa Fe de la Vera Cruz. En su Reseña de la Plástica de la Ciudad de Santa Fe (1830-1972), el escritor Antonio Colón mencionó “el monumento al insigne educador don Domingo Faustino Sarmiento (que estuvo ubicado en el patio de la escuela que lleva su nombre)”, las esculturas del “General don José Garibaldi y de Cristóbal Colón que fueron colocados y posteriormente retirados del frente del edificio de la Sociedad Unione e Benevolenza”. Sabido es que también hizo trabajos escultóricos como homenaje al Dr. José Pirovano, a Luis Pasteur y al doctor Miguel Parpal; en terracota Ruinas de Humaitá y una plaqueta en yeso: “José Enrique Rodó”.

Desde 1907, Marsal residió en Asunción (República del Paraguay) y ejerció la docencia. Modeló “cabezas” de distinguidas personalidades, el monumento al General Díaz (destinado a la ciudad de Carapaguá) y bustos del General José de Artigas y del poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, nacido en Montevideo en 1855, Doctorado en Derecho y dedicado a la política, exiliado en Buenos Aires y luego designado para diversas misiones diplomáticas.

Serafín Marsal durante su permanencia en tierra paraguaya compartió vivencias con el escritor Rafael Barret, también español y autor de artículos referidos a problemas sociales, cuentos breves y descripciones sobre los sectores de menores recursos. Como suele suceder, Barret terminó preso y Marsal siguió cerca de las personas desamparadas, dialogaba con ellas y dejaba que su sensibilidad se reflejara en sus trabajos artísticos. Regresó a Santa Fe y desde el punto de vista de Antonio Colón “intentó interpretar al hombre de vasta región, sin comprenderlo. No captó la idiosincrasia del tipo litoralense, quizás menos decorativo que el paraguayo, por esa razón le deparó poca suerte.”

Llegado desde Cataluña, con su arte logró emocionar a sucesivas generaciones de niños santafesinos que observaron el monumento primero ubicado en la parte central del enorme patio rodeado por galerías en la escuela fiscal santafesina número uno, luego en una esquina de otro, un patio más moderno y más pequeño…

Su Último Desprendimiento, en Asunción del Paraguay, el 15 de febrero de 1952, a los noventa años.

(…Hay más señales por los senderos del arte.

Sabido es que el artista catalán Fernando Prats, presentó en el Museo de Bellas Artes de Chile su obra “Del Cardener a la Antártida – 2001-2004, reconocida como una “configuración en eje norte-sur” que plantea profundos interrogantes al observador.

¡El Océano sigue uniendo, no separa!)

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Raúl von Mende y su prédica a mediados del siglo veinte…

Decía ayer… el santafesino Raúl A. von Mende:

“Importa señalar que en la lucha íntima del hombre, lo mismo que en la lucha que mantiene la unidad humana con la totalidad humana, no se juega, directamente, la felicidad del hombre. / Lo que directamente se juega es su libertad. / La libertad que el hombre necesita para lograr su felicidad que es el objetivo último, pero indirecto, de su lucha.

 

La verdad es que si el hombre se decide por el espíritu o por la materia, busca su liberación; y si se decide por la unidad o por la totalidad humana, también busca su liberación. / En el primer caso intenta lograr su libertad íntima o intrínseca. / En el segundo caso, su libertad externa o extrínseca. / La libertad íntima o interna o intrínseca es la posibilidad de manifestarse la voluntad en la elección de objetivos que se le presentan al hombre. Y da al hombre señorío de sí mismo, frente a sus fuerzas interiores.

Cuanto mayor sea aquella posibilidad, más libre será interiormente.

Más dueño de sí mismo. Señor de todos sus actos. / Dueño de su inteligencia, de su memoria, de su voluntad misma.

Dueño de sus sentidos. / Dueño de todo su ser.

Hará de sí mismo lo que quiera.” [41]

 

Después, en la primavera de 1955 la grieta se hizo más visible y las antinomias reflejaron insuficiente comprensión, escasa solidaridad, creciente intolerancia. Los historiadores y los literatos han dejado sus testimonios en concordancia con experiencias personales o información recopilada. [42]

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Ingeniero José Babini: matemático-poeta, escritor (1897-1984)

Recuerdo que siendo casi adolescente, nuestra tía María Delia Álvarez Ramos -luego residente en la capital federal, señora de Roberto Sonzini- mientras regresábamos a nuestro hogar en 4 de Enero 2657 departamento 2, dijo: “-Ahí viene el ingeniero Babini. Sencillo como lo ves, es un hombre extraordinario…”

Esa persona que yo veía alta, caminaba lentamente y miraba hacia distintos espacios; recuerdo que usaba anteojos con bastante aumento y en vez de corbata lucía un pequeño moño negro. Usaba el cabello muy corto, como tantos en aquel tiempo, como nuestro director en la Escuela Primaria Sarmiento, el laborioso: Ramón Gudiño a quien pícaros alumnos le decían “-Señor…” aunque entre compañeros, con humor y respeto lo nombraban Cepillito

Recuerdo que el Ingeniero Babini recorría la calle que rememora al Pacto de 1831, avanzando sin apuro hasta La Rioja, por la vereda este. Al disponer de más información sobre su trayectoria, intuyo que en su computadora personal intransferible, pulsaban esenciales señales y sucesivas claves…

Aquí, estas palabras intentan ser un reconocimiento a su fecunda siembra.

 

En Buenos Aires, el 10 de mayo de 1897 nació José Babini, luego profesor e ingeniero. Fue discípulo del matemático español Julio Rey Pastor y trabajó junto al profesor italiano Aldo Mieli desde 1938, cuando se creó el Instituto de Ciencia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional del Litoral, luego dirigido por el joven egresado Horacio Damianovich. La intervención de Bruno Genta firmó las cesantías y el Profesor Mieli siguió ejerciendo la docencia con la publicación titulada Panorama General de Historia de la Ciencia hasta su fallecimiento y luego continuaron con esa fecunda siembra los talentosos José Babini y Desiderio Papp.

1980: “Gran Premio de Honor” de la SADE – Buenos Aires.

José Babini, poeta y matemático, publicó diversas obras. En 1980 -siendo presidente de la SADE en la capital federal el destacado escritor y político Dardo Cúneo-, el ingeniero José Babini recibió el GRAN PREMIO DE HONOR que otorga esa asociación.

El 18 de mayo de 1984 desde Buenos Aires trascendió la noticia de su ausencia definitiva.

Con los libros de su biblioteca personal inauguraron la “Biblioteca Babini, en la Sociedad Científica Argentina, a cargo de su hijo Nicolás.

Un año después, uno de sus discípulos, el ingeniero Elías Díaz Molano –profesor en la Escuela Nacional de Comercio de 4 de Enero 2806- publicó en el diario “El Litoral” una nota evocativa.

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1953: Discurso del titiritero poeta José Pedroni…

En la ciudad de Esperanza, lugar donde el titiritero José Pedroni puso en marcha el teatro de títeres “Pedro Pedrito” que se proyectó en distintas localidades y donde el poeta reconocido por Leopoldo Lugones como el hermano luminoso elaboró la mayor parte de su obra, el 25 de octubre de 1953 realizaron diversos actos con el propósito de celebrar los treinta años de difusión de su obra poética.

 

En esas circunstancias, José Bartolomé Pedroni destacó:

“El escritor, el artista en general es un maestro. La condición noble del maestro exige honradez, bondad de vida y moral heroica, todo lo cual se siente en su voz.

El maestro da luces al pueblo. Para darlas, tiene que amar a éste, mirarlo en sus ojos y pulsarlo en su alma. Tiene que conocerlo y creer en su capacidad de superación. En el lenguaje con que el propio pueblo comenta su drama están las voces y figuras más eficaces para llegar a la emoción del hombre, educar sus sentimientos e iluminar su mente. El pueblo rechaza las formas misteriosas, por él desconocidas, de comunicación. El magisterio del arte se cumple plenamente en un clima de libertad, y reclama la vinculación de todos los maestros del espíritu.”

Luego, José Bartolomé Pedroni expresó:

“La incomunicación entre la gente de letras, y de ésta con el pueblo, es una desgracia para el país y un enemigo de su progreso”. [43]

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Tras absurdas cesantías…

Sabido es que el escritor Sigfrido Radaelli en su aproximación al “historiador y moralista, pensador y filósofo, ‘Terán escritor’…, recordó que en “un discurso pronunciado en la colación de grados de la Universidad de Tucumán, el año 1920, Juan B. Terán afirmaba:

‘La transformación social que crea la democracia no logrará su fin si no da al pueblo, para fundar su imperio, una vasta cultura’.

Luego rememoró que interrogado alguna vez sobre sus convicciones políticas”, Juan B. Terán que vivió entre 1880 y 1938, “…recordó esta frase del profesor Eduardo Benes: ‘creo en la democracia porque creo en el alma humana’. Para Terán, lo primordial es ‘amar a los hombres más que a las ideas’; alguna vez dijo esto mismo en otra forma: la caridad ‘es la suprema justicia’.”

 

Leí en una crónica de Andrés Muñoz, que el escritor Sigfrido Radaelli “en 1946 fue dejado cesante, por motivos políticos, en el cargo de Jefe del Instituto Municipal de Extensión Artística… quedó así interrumpida una labor”, que “estaba alcanzando interesantes proyecciones” con la participación de destacados escritores argentinos; pudo continuar con sus conferencias, “como asesor literario de la Editorial Emecé, dirigió en ella la Colección Buen Aire” que alcanzó más de ochenta volúmenes, dedicada a temas culturales de América, con trabajos de B. –Baldomero- Fernández Moreno, Borges… Canal Feijoó, César Fernández Moreno… Gudiño Krämer y otras figuras americanas (1942-50)”; hasta que “el año del centenario del Libertador General San Martín le da oportunidad para realizar un largo viaje de estudios por Europa, en absoluta libertad: invitado por el Gobierno francés, participa en los actos dispuestos por ese país en adhesión al prócer” y también invitado “viaja a España”…

“En Milán publica su mapa mural sobre la campaña libertadora de San Martín”, dos años después fue “invitado al Congreso Internacional de Artistas celebrado en Venecia con el patrocinio de la UNESCO” y participó en los “famosos coloquios intelectuales de Ginebra. En 1954 el doctor Sigfrido Radaelli se reintegra al país, cumplida una seria labor intelectual, no sin sacrificios. Todas las instituciones culturales argentinas a las cuales pertenecían se hallaban entonces en obligada inacción”. Demostró que su obra “se apoya, como lo ha destacado en París el especialista Marcel Saporta, en el concepto de que ‘la libertad de pensar es la condición previa e indispensable para la existencia de toda creación intelectual y de los derechos que de ella emanan”. [44]

Sabido es que también en la década del ’40, escritor Jorge Luis Borges fue separado de su cargo en una biblioteca de Buenos Aires…

En 1950 se interrumpió la experiencia de la Escuela Experimental Dr. Gabriel Carrasco de Alberdi, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. En los diarios de sesiones del Congreso Nacional y de la Legislatura de Santa Fe, también hay testimonios de décadas anteriores sobre esas heridas que todavía no cicatrizan porque tales cesantías no pueden ser justificadas, si se tiene en cuenta que no es coherente proclamar la libertad y promover la censura; impulsar la unidad nacional sin prever que las partes conforman el todo, y que en la diversidad de criterios hay que mantener latente la debida cohesión en los propósitos, porque cualquiera fragmentación puede provocar una catástrofe irreversible: otra guerra civil quizás no declarada pero abominable.

Pedro Raúl Marangoni -Gastón Gori, ciudadano ilustre de la Provincia- también recibió como regalo una cesantía…

Sabido es que a los cesantes de cualquier lugar, sólo nos ha salvado la Belleza y la Poesía del Universo que nos congrega en fraternales miradas, en prolongados diálogos, en acciones solidarias con la esperanza de poder seguir trabajando, porque la desocupación es inexorablemente aniquiladora.

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No ha sido por casualidad que a comienzos de la década del ’80, una profesora de Filosofía que se desempeñaba como Preceptora en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” sintiera el impulso de escribir:

“Querida… Al reintegrarme a mis actividades en la escuela me enteré de la infausta nueva, con lo cual confirmo, una vez más, que nuestro amado país padece vocación de absurdo. Acontecimientos de esta naturaleza me llevaron a preguntarle, en una oportunidad, si valía la pena subir a la palestra. Hoy me pregunto ¿qué haremos con un águila herida? ¿No hubiera sido preferible conservarla gorrión, pero conservarla. Su valor es mayor aún que su propia lucha. Afectuosamente suya Vilma A. Ciuffo”.

(Meses después de esa cesantía y presentados los pertinentes recursos judiciales, la destinataria de ese generoso mensaje logró recuperar el máximo de horas por orden de méritos –título y antecedentes- y continuó su labor con mayor entusiasmo en diferentes ámbitos.)

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1982: conmoción y esperanza en el “Universo Vittoriano”…

El escritor José Luis Víttori ha expresado con respecto a la Gesta de las Malvinas:

“…Frente a la acción militar que, aunque mal dimensionada en función del riesgo, nos devolvió físicamente las islas durante más de dos meses al cabo de 129 años de reclamos infructuosos; frente a las acciones profesionalmente impecables de la fuerza punitiva británica que -aunque no vino tanto a ‘lavar una ofensa’, cuanto a recuperar potenciales riquezas para la glotonería un tanto menesterosa de la corona-, dio una lección de arrojo y logística a los observadores militares del mundo, sabemos hoy cuán importante es sentirnos argentinos, no para envanecernos tontamente de pasadas glorias, no para regodearnos en el triste papel de víctimas, no para dispensarnos de las responsabilidades inherentes al episodio lamentable y dudoso mediante disculpas fáciles en las que nadie cree, ni para dar la espalda tontamente -cuando es imposible- a la ‘aldea tribal’ de Mac Luhan, sino porque el ser argentino, el país, el momento argentino pueden resultar inhibidos, jaqueados y hasta anulados si no los fortalecemos, si no los cultivamos, si no los ayudamos en palabra y en acción a evolucionar, a organizarse y a crecer. Así lo sentí, al menos, el 10 de abril entre trescientos mil argentinos espontáneamente congregados en la Plaza de Mayo para pronunciarse por el país.” [4]

En aquel tiempo, Víttori advertía:

“Hoy más que nunca, en esta hora de enterezas y decisiones, Europa está allá y Latinoamérica aquí, separadas por un océano de altivez imperial…”

En el litoral, el domingo 11 de abril un estridente toque de clarín anunciaba: “No hubo solución, pero sigue el diálogo – Masiva adhesión al acto por las Malvinas”…

En la primera página se reiteraba lo escuchado por radios y visto por televisión: “Hasta la 1.15 de esta madrugada se desarrollaron en la Casa de Gobierno las negociaciones de las autoridades argentinas con el secretario de Estado Alexander Haig. El jefe de la diplomacia norteamericana mantuvo sucesivas y prolongadas reuniones con el canciller Costa Méndez y con el presidente Galtieri”.

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En otras páginas, el eco de la voz de don Ata…

Atahualpa Yupanqui, su canto a La hermanita perdida -compartido musicalmente con Ariel Ramírez-, simbolizaba un patriótico clamor: [45]

De la mañana a la noche

De la noche a la mañana.

En grandes olas azules

y encajes de espumas blancas,

te va llegando el saludo

permanente de la Patria.

Ay, hermanita perdida.

Hermanita: vuelve a casa.

Amarillentos papeles

te pintan con otra laya.

Pero son veinte millones

que te llamamos: hermana…

Sobre las aguas australes

planean gaviotas blancas.

Dura piedra enternecida

por la sagrada esperanza.

Ay, hermanita perdida.

Hermanita: vuelve a casa.

Malvinas, tierra cautiva

de un rubio tiempo pirata.

Patagonia te suspira.

Toda la pampa te llama.

Seguirán las mil banderas

del mar, azules y blancas,

pero, queremos ver una

sobre tus piedras clavada.

Para llenarte de criollos.

Para curtirte la cara

hasta que logres el gesto

tradicional de la Patria.

¡Ay! hermanita perdida.

Hermanita: vuelve a casa.

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Exposición Feria del Libro y la Gesta de las Malvinas…

El escritor Lermo Rafael Balbi -oriundo de Rafaela-, había aceptado la misión encomendada por la subsecretaría de cultura de la provincia de Santa Fe para hablar sobre literatura, en el otoño de 1982, en la VIII Exposición Feria del Libro de la Capital Federal.

Era el tiempo de su dirección en el rumbo de la tecnología educativa, ese ámbito donde Nelly Borroni, amiga del alma, persistía en sus intentos:

“Tengo que revivir / y no sé cómo /

tengo que renacer / y no me encuentro.” [5]

Lermo Balbi dejó algunas señales de aquella comisión, en una carta escrita en vísperas de la Nochebuena de ese año, dirigida a Graciela Geller:

“Mire usted: el 2 de abril fui comisionado por la Subsecretaría de Cultura de la provincia, con el fin de representar la literatura santafesina en la Feria del Libro. No sé por qué vanidad pecaminosa acepté.   Allá, entre los tres escritores delegados, debíamos desarrollar una conferencia (o charla, como malamente se dice ahora) acerca de la literatura santafesina, su desarrollo y proyección. Se anunció el hecho por los diarios y a través de carteleras de la Feria, resultado de lo cual… no había nadie en la sala, salvo los amigos de cada uno y parientes. Me parece que nueve personas en total.

Mientras tanto, en los ‘stands’ refulgían las estrellas locales de la literatura y los que a la sombra de ellas medran, hablando impúdica y hasta escandalosamente de sí mismos, de sus sonetos, de sus cuentos, y esperando a sus ‘fans’ para firmarles libros. Yo había tenido contacto hace años con algunos de ellos cuando creía, e iba a encuentros de escritores, pero muchos ya no me reconocieron. Claro que en esa vorágine de la competición y del egocentrismo hay excelentes, magníficos y ejemplares seres. De todos modos, terminé la charla que me había encomendado la provincia, tomé una naranjada con unos amigos leales que habían ido a hacer público y me mandé a mudar con el juramento de nunca pisar más una Feria del Libro. No sólo porque no represento nada, sino porque nadie de nosotros representa nada allí.”

 

Esa carta era la respuesta al deseo de Graciela de “recibir más críticas” con respecto a su “labor narrativa, para mejorar o perfeccionar su técnica”.

Lermo Balbi le sugirió: “…usted debe orientarse por el lado de la gente que tiene tanto éxito con la crítica y a quienes las editoriales les publican: Asís, Gudiño Kieffer, Tizón, Mercader, Gallardo, De Miguel, etc.” es decir: Jorge, Eduardo, Héctor, Marta, Sara, María Esther de Miguel…

Proponía Balbi: “Escríbales, mándeles sus cuentos, tal vez le contesten. Mis flacos éxitos son apenas locales. Por eso digo siempre que soy un escritor municipal en cuyo ejido, los queridos amigos y otros que no lo son tanto, pero están comprometidos por la vecindad geográfica, me sostienen con su apoyo y estímulo. Algunos más saben quién soy en el territorio provincial. Fuera de él, ya nadie está enterado, especialmente en Buenos Aires que, lamentablemente, es la meca de todo y de todos.”   [46]

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1983: “Monseñor Vicente Zazpe, el Profeta”…

El Arzobispo de Santa Fe Monseñor Vicente Faustino Zazpe, en 1981 aludió a lo expresado por el Episcopado Argentino en 1977 y 1978:

“La violencia ciega que padecimos y que engendró desconfianza recíproca y generalizada, desgarró el tejido social de la nación.” /…/

“El Episcopado no puede ni debe olvidar la Argentina alucinante y delirante que hemos vivido desde 1966, durante tres gobiernos militares y cuatro constitucionales, sin precedentes en nuestra historia. Cómo olvidar el empleo sistemático del crimen político, los secuestros, el atentado y la venganza con justificaciones ideológicas o argumentales, de una frivolidad analítica impresionante.” /…/ “La paz por el ejercicio de la libertad debe ser un objetivo nacional fundamental.”

El profeta Monseñor Vicente Zazpe, en la Homilía del 28 de agosto de 1983, señaló:

“Es necesario que nuestro pueblo sepa por qué y para quién y en qué medidas se repartirán las cargas y los beneficios.

La venida de capitales, las inversiones, los créditos y la asistencia técnica, son convenientes y hasta indispensables y los estados más poderosos acuden a otros expedientes; pero no se puede descansar en ellos como solución básica.

La solución está en la elección de políticas económicas sociales adecuadas, en el apoyo de la ciudadanía y adicionalmente en la ayuda exterior siempre necesaria, pero también aleatoria y de alto costo.

Todo modelo económico social para la Argentina debe proponerse la derrota de la miseria; la integración en la comunidad de todos los hombres que viven en nuestro suelo, la creación de ocupaciones para miles de ciudadanos sin empleo o subempleados; es decir la organización del desarrollo con sentido humano, colocando la dignidad y el bienestar del pueblo como principio y fin.

Estos objetivos implican la adopción de políticas determinadas en cuanto a la inversión pública y a los estímulos y desestímulos para los diversos sectores de la actividad privada.

Crecer no solo significa tener la última planta automatizada si alrededor de ella se mueven miles de personas sin trabajo, sin habitación y con penuria alimenticia.

Se debe propiciar la inversión en el aparato productivo, pero simultáneamente promover el desarrollo social, cualitativo y humano.

En la inversión social es prioritaria la vivienda, la salud y la educación.

No hay injusticia mayor que la desigualdad de oportunidades educacionales, porque se empobrece el país y se cierra el horizonte a muchas personas potencialmente hábiles.

No hay inversión más productiva y de mayores consecuencias positivas que la destinada a la educación de nuestro pueblo. Cursiva aquí

La tarea de redimir a grandes sectores de la situación miseria económica, social y cultural, debe constituir una prioridad para el próximo gobierno constitucional.

No derrotar la miseria, es mantener la injusticia y la desigualdad y provocar el constante choque de los extremismos.

Una sociedad que admite convivir con la indigencia de muchos sectores, está letalmente amenazada y moralmente corrompida, porque en ella late un substrato de egoísmo y de injusticia.

Superar la miseria es un acto de justicia y una condición del progreso social, porque es la forma de incorporar a una nueva existencia a miles de personas que no son ciudadanos de segunda clase ni marginales por nacimiento.”

(No es por casualidad que se acerquen personas a orar cerca del lugar donde sigue congregando el benemérito Monseñor Zazpe… en la Catedral Metropolitana de Santa Fe de la Vera Cruz, Iglesia de los Santos Inocentes…)

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Cincuenta años de fecunda siembra del poeta Jorge Raúl Muñoz…

Aquí, ahora, otro intento de iluminar diversos espacios para que la mirada abarque algunos senderos señalados por el arte de vivir y convivir.

Jorge Raúl Muñoz desde San Genaro, con su Alabanza al Sol dejó algunas señales en torno a la solidaridad: [47]

De pronto el gorrión desciende

hasta la jaula del loro;

con medrosos movimientos

pica en su comida.

El loro lo mira retraído.

Arriba, el azul del cielo

es intenso, casi lila.

De momentos el gorrión

mira a su alrededor

y prosigue su almuerzo.

El loro se esponja, indiferente,

casi somnoliento.

 

Jorge Raúl Muñoz rememoró lo escrito por el titiritero poeta José Bartolomé Pedroni: “…con el nombre humilde que quieran ponerme seré un viento fresco”.

Liberadas las palabras tras otro impulso de admiración, escribió: [48]

José Pedroni

habitas en el tiempo del surco y de la espiga,

tu palabra de lluvia, de luna y de semilla

es el viento que pasa con vocación labriega

acariciando el rostro de los campos maduros,

iniciando rituales de polvosas cosechas.

Tu lunario es simiente de grávidas canciones,

perdurando en la sangre del que reciente llega

como el embrión primero en octubre fecundo

salpicado de polen fugaz de mariposas,

palpitando en el lento dulzor de las colmenas.

De voces inmigrantes se nutrieron tus versos,

de aquellos que empuñaron guadañas y manceras

en fundación heroica, plagada de nostalgia

que desgranara noches de líricas vigilias

conjurando misterios de sales y maderas.

Vivirás en el verbo de tu canto bucólico

que se acuna en guitarras y enternece en escuelas,

en mensajería de ocasos y palomas,

en esplendor de azules lejanías de cielo,

en sociales designios de relevantes nuevas.

 

En el ocaso de este invierno, se perciben más imágenes sin tiempo en los regalos vespertinos de Oscar Agú, cerca de Horacio Rossi…

Son los versos de otro poema de Jorge Raúl Muñoz, romántica Cita que ellos reiteraron “en homenaje a sus 50 años con la poesía”: [49]

 

Te veré en las horas del crepúsculo

en el azul paraje de los pájaros;

en la intimidad del aire y el rocío

donde tu piel es un pétalo excitante.

Yo tomaré tu mano y tu cintura

con un sueño de espigas y de arenas;

el tiempo será nuestro en un suspiro

y arderá mi boca en tu cabello.

Etéreas mariposas en connubio

se posarán difusas en tus hombros;

serán la soledad y nuestros cuerpos

en la inocente lentitud del beso.

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En este llano espacio de Santa Fe de la Vera Cruz, advertimos que tras siembras fecundas aún se percibe el aroma que alguna vez, se expandió desde los jardines del Amor y de la Belleza.

Decíamos ayer… que no fue por casualidad que Rubén Vela sintiera el impulso de decir: “Soy, mi pueblo, mi raza y mi plegaria” y que expresara sus “maneras de luchar”: [50]

Que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

Que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

Un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como las de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas.

Por algo, Gastón Gori ha reiterado:

“Nunca muere del todo lo que ha sido bello alguna vez”.

 

Por algo, el actor-titiritero, poeta Florentino Sánchez, en el ocaso del invierno del quinto año del siglo veinte, se animó a decir:

“Dame tu mano,

tomá la mía,

y juntos vayamos

hacia aquel arco iris

que porfiadamente

aparece detrás de la

represa.”

 

Cuentan en la Cofradía de los duendes, que después “…la mujer permaneció de pie mientras caía la noche, y vio que la luz y el crepúsculo se hacían uno; y se conformó de su desolación y de su soledad con estas palabras: ‘Yo me voy, pero si me voy con una verdad que todavía no haya proferido, esa misma verdad me buscará de nuevo y me recogerá, y de nuevo vendré a vosotros’.

Y había caído ya la noche… Y él había alcanzado las montañas”…

Él, estaba en lo Alto… [51]

…………………………………………………………………………………………………………………

No ha sido por casualidad que Gastón Gori, el Gigante de las Letras… ¡el Patriarca de los Pájaros!… el cuarto día de enero del año dos mil tres, mientras dialogaba bajo la bignonia con Charito y con los jóvenes periodistas Normando Gil y Nicolás Loyarte, haya expresado: [52]

“Creo que Benedetti dice que ‘el olvido está lleno de memoria’.

El olvido siempre está lleno de memoria, es consciente, pero hay que saber olvidar. Es sano olvidar.”

Sabía Gastón que el poeta uruguayo Mario Benedetti había publicado durante el primer año del siglo veinte, su libro titulado El olvido está lleno de memoria

En distintas circunstancias, había recordado la obra del talentoso Luis Gudiño Krämer así como Mónica sigue evocando con emoción a su esposa, la maestra normal Clorinda Pérez Pucheta, más conocida con el seudónimo Adriana Ruiz mientras abarcaba los espacios del arte, en el mundo de los títeres y de la poesía. [53]

Sabido es que don Luis Gudiño Krämer, también dejó señales perdurables y destacó que:

“León Felipe con su sola presencia, nos muestra cómo es posible llevar en lo alto y encendida una luz brillante y pura, y un corazón descubierto, palpitando allí, sobre los músculos y los huesos, como un destello de la propia luz, y descubierto y todo, indefenso y sin corazas ni bayonetas… nos entrega… su voz, su sabiduría sencilla, su noble mirada y su pasión siempre exaltada y firme. Nos habla… [54]

Tampoco ha sido por casualidad que en la quinta sesión plenaria de la última Convención Reformadora de la Constitución Nacional, el convencional José María Serra haya sentido el impulso expresar que iba a “buscar un librito que no es de un gran pensador sino de un poeta popular: León Felipe” y teniéndolo a la vista dijera: “…con el permiso de la Presidencia, leeré unos versos que él ha escrito ya que, como no me dedico mucho a la poesía, no los recuerdo de memoria”… [55]

Aquello que decíamos ayer… sigue siendo lo que reiteramos hoy:

No hay mayor esclavitud que la ignorancia.

Allá en el sur, acá en el centro, acullá en el norte, la pobreza sigue acosando a millones de personas.

Allá, acá y acullá, los desbordes de arroyos y de ríos, los terremotos siguen generando más incertidumbre y la falta de autoestima y de autocontrol provoca continuos conflictos.

Decíamos ayer:  ¡Trabajar, trabajar, trabajar!… con honestidad.

Decimos hoy:     ¡Libertad, justicia y solidaridad!… para convivir en paz.

Insistimos hoy:   “Escuela-Familia-Comunidad: una relación imprescindible”.

 

Aquí, ahora, como reconocimiento a las generaciones que nos precedieron y a quienes hoy seguimos peregrinando sobre este planeta Tierra que gira, gira y gira… aquellos versos de León Felipe que tantas veces nos conmovieron en la voz de la talentosa Miryam Morcillo… ¡educadora por el arte!… amiga del alma.

I

No me contéis más cuentos

Ya se han contado todos.

Todos se han dicho y se han escrito.

Y todos se han ovillado y archivado.

Los ha contado el viejo patriarca,

los han contado el coro y la nodriza,

los ha dicho un idiota, lleno de estrépito y de furia,

se han grabado en la ventana y en la rueda

y se han guardado en cajas fuertes las matrices.

Hay réplicas exactas de todas las tragedias,

discos fonográficos de todas las salmodias,

y placas fotográficas de todos los naufragios.

Ningún cuento se ha perdido. Estad tranquilos.

Se sabe que el poema es una crónica,

que la crónica es un mito,

la Historia una serpiente que se muerde la fábula

y el poeta doméstico el cronista del Rey y el Arzobispo

el narrador de cuentos.

Todos se han registrado.

Y todos están vivos todavía. Ahí pasa el pregonero:

“¡Cuentos!… ¡Cuentos!… ¡Cuentos!…”

Es aquel viejo vendedor de sombras y de risas

que ahora pregona cuentos.

Pero yo no quiero cuentos…

No me contéis más cuentos.

II

todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan solo lo que he visto.

Y he visto:

Que la cuna del hombre la mecen con cuentos…

Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…

Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…

Y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas, es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos…

Y sé todos los cuentos.

III

El dulce cuento de la rosquilla

Contar es enumerar y referir.

Tú cuentas: uno, dos, tres…

Él cuenta: un cuento, dos cuentos, tres cuentos…

Cuentas… cuentos… ¡Todos sabéis contar!

Pero al final de cuentas sólo contáis un cuento:

el dulce cuento de la rosquilla nada más!

Porque la serpiente se chupa el caramelo de la cola

y se lo chupa el Hijo Pródigo…

y el último caballero del Graal…

y el miedo y el feto y la impotencia…

y la voluntad desmayada del capitel barroco

y aplastado de la Catedral

y el vendaje diamantino de la momia…

y el del sudario primero de Lázaro -primero y provisional-;

y la cinta dorada de la gorra…

y la hebilla de la espuela…

y el cíngulo de nieve y de sal

de la mujer de Lot, y el rosario…

y el balduque del legajo revolucionario y constitucional…

y la cincha anillada de onzas y de balas

que ornamenta y sostiene

el heroico vientre satisfecho del General…

y la ciega mula democrática,

y el toro fugitivo y fogueado que volverá a dormir en el corral,

y la antigua muralla de la China

y la nueva ciudadela del Kremlin…

y la gran estola cuaresmal…

Y la escalera se lo chupa también:

(los que bajaron subirán

y los que subieron volverán a bajar).

IV

Trampas

Trampas de redes y lazos

son los cuentos

con los que me ovillan a la tierra

y con los que me cercan en el tiempo;

o un estanque…

o un espejo

donde yo me repito

y me reflejo.

Romped,

romped todos los cuentos

que no quiero verme

en el tiempo

ni en la tierra

ni en el agua sujeto.

V

Contadme un sueño

Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,

soy nuevo en la ciudad.. y esto quiero decir:

Me durmieron con un cuento…

Y me he despertado con un sueño.

Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.

Voy a contar mi sueño.

Es un sueño sin lazos sin espejos,

sin anillos,

sin redes,

sin trampas…

y sin miedo.

VI

Oíd

sobre este gran ovillo devanado con baba,

sobre la estela verde que segregó el gusano,

sobre el sudor oscuro que vertieron sus glándulas,

sobre su llanto ciego de semilla y de feto,

sobre los restos de su capullo y su sarcófago,

sobre la ganga adámica de su morada mística,

sobre el cascarón roto de su bóveda abierta

y sobre los escombros de su Iglesia podrida

levantaremos un día nuestra casa,

nuestra ciudad y nuestro vuelo.

         ¡Dios nos guía!

Porque el gusano no es cuento, narradores de cuentos,

es un signo… un sueño…

un sueño alegre que empezamos a descifrar.

VII

Quiero Sueño

No me contéis más cuentos.

Contad

y recontadme este sueño.

Romped,

rompedme los espejos,

deshacedme los estanques,

los lazos,

los anillos,

los cercos,

las redes,

las trampas

y todos los caminos paralelos.

Que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que me arrullen con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me entierren con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero verme clavado en el tiempo,

que no quiero verme en el agua,

que no quiero verme en la tierra tampoco,

que no quiero verme a su ovillo como un hilo de baba sujeto…

Quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento.

Soñé… ¡Sueño!…

No soy un cuento.

Vengo de más lejos…

¡Soy y vengo del sueño!

Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer…

querer escaparse del espejo,

querer desenredarse del ovillo,

querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,

querer desenvolverse… prolongarse…

Soñar es decir 4 veces,

44 veces

4.444 veces, por ejemplo:

yo no quiero,

yo no quiero,

yo no quiero,

yo no quiero,

verme en el tiempo

ni en la tierra ni en el agua sujeto;

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento.

“Quiere el hilo,

sueña el hilo en la espadera,

sueña el hilo

que saldrá algún día…

¡un buen día!

hecho manto

del telar”

Lo que pasó bajo la curva de los cielos

se prolonga bajo los huesos de mi cráneo.

(¡Hay algo nuevo bajo el sol!)

Lo que soñé en la tierra y en el vientre fecundado de mi madre

lo sigo aquí ahora sobre la piedra oscura de mi almohada.

¡Fui semilla que quiso ser espiga

y soy espiga que sueña en ser pan ázimo!

VIII

El gusano

Soy gusano que sueña… ¡que quiere!

-Contaré el sueño del gusano.

Narradores de cuentos, el gusano

no se chupa el caramelo de la cola. No es un cuento.

Es un sueño que camina.

Repta.

Y deja sobre la hierba oscura

una secreción viscosa… y fosforescente;

un hilo glutinoso… y lumínico

¡lumínico! La baba es una estela.

Anotad esto bien.

Cavad aquí para marcar una señal,

clavad aquí una estaca, aquí, aquí;

que aquí sobre esta tierra… sobre la Tierra,

quiero, ¡quiero!… sueño… ¡sueño!

¡Soy gusano que sueña… y sueño…

verme un día, volando en el viento.   [6]

…………………………………………………………………………………………………………………

 

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.

  • [1] Universidad Obrera de Santa Fe. Docencia Libre. Santa Fe, Editorial Castellví, 31 de mayo de 1948, v.9, p. 17.(…ciclos de conferencias donde se enuncien los grandes problemas del arte y de la ciencia. Art. 1º, inc. c. del Estatuto de la Universidad Obrera). Uno de los tantos libros que me han regalado apenas editados, para que disfrutara leyendo… A principios de 1949 dejé algunas señales en los textos que dicté a compañeros de estudio que preparaba para rendir exámenes de equivalencias –estenografía- por cambio de escuelas y diferencia de sistemas taquigráficos. Aún recuerdo los atardeceres entre signos y claves, con Jorge Orsi Tesutto. Hay una clave en el poemario de Paulina Simoniello, dedicado a las mujeres (p.89-129); en la página 94 está manuscrito: “Eduardo – 2/3/49 – Hora 20:30”, día con sentires semejantes a los de Elena Chautemps cuando incorporaron al servicio militar a José Bartolomé Pedroni (en 1912). La anotación está en la página alusiva a Las apasionadas – Las sacrificadas. Desde siempre el amor, el Amor… el placer de servir; Eduardo… cierto apasionamiento y ningún sacrificio, ni siquiera en sentido figurativo… Simplemente vivir, convivir, compartir…

[2] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Universo Vittoriano. Inédito, 1995, p. 59-60. Revisada y corregida esa obra, Universo Vittoriano abarca sólo comentarios sobre obras de José Luis Víttori. (Ver www.sepaargentina.com.ar Literatura / Autores Argentinos / Autores Santafesinos.   Las acotaciones incluidas en la versión original tras lecturas sugeridas por los temas analizados por Víttori, están incluidas en otro libro inédito Tras las señales de José Luis Víttori.

[3] Víttori, José Luis. Gente de palabra. Santa Fe, Editorial Colmegna, 1981, p. 86.

[4] Víttori, José Luis. Literatura y Región. Santa Fe de la Vera Cruz, Librería y Editorial Colmegna, p. 18.

[5] Borroni Mac Donald, Nelly. Tiempo recopilado. Santa Fe, Fondo Editorial de la Provincia de Santa Fe, número 8, 1981, p. 82.

[6] Singerman, Berta Poesía Universal. Buenos Aires, Edic. Siglo Veinte, 14 de octubre de 1961, p. 153-158.

[1] El 24 de octubre de 1984 presenté en la Sala Leopoldo Marechal del Teatro Municipal “1º de Mayo” de Santa Fe de la Vera Cruz, el poemario Poemas para Tioco, integrado con versos escritos y entregados a familiares, amigos, alumnos… en distintas circunstancias. En ocho meses habían fallecido seis tíos. Sentí que la grieta era demasiado profunda. Elegí dos hojas del helecho culantrillo que tanto le agradaba a mi abuela materna Teodora Ramos de Álvarez (plantas nuevas que son un símbolo en nuestro jardín familiar) y pedí a los jóvenes hijos de Edit Sedrán de Macagno que reprodujeran esas formas en una imagen plana para la tapa del libro. El poema Revelación está impreso en la página 65.

[2] Gori, Gastón- Y además, era pecoso… Santa Fe de la Vera Cruz, Litar, 1982, p. 120-122.

[3] Ibídem, p. 15-16.

[4] Ídem, p. 107-102.

[5] Íd., p. 113-114.

[6] íd., p. 85-86.

[7] íd., p. 115.

[8] Íd., p. 122.

[9] íd., p. 13-15..

[10] Elsa Isabel Bornemann: maestra, profesora en Letras, diplomada en Lenguas inglesa y alemana. Entre comillas, fragmento de “El cumpleaños de Lisandro, Buenos Aires, Editorial Latina, 1974. Otros libros publicados: Tinke-Tinke, El espejo distraído premiado con la Faja de Honor de la SADE –sociedad argentina de escritores, Buenos Aires- en el género Literatura Infantil, 1972. Al año siguiente publicó Andar por los aires (1er. Certamen Nacional de Cuentos para Niños auspiciado por el Ministerio de Educación de la Nación. Sus trabajos han sido incorporados en la revista infantil Billiken y en otras ediciones argentinas. Ha participado en Ferias de Libros en la Capital Federal y en distintas provincias. Hay más títulos y será interesante una aproximación a otra biblioteca para avanzar en el reconocimiento a su fecunda trayectoria…

[11] Poema escrito minutos después de la comunicación de la Academia Argentina de Letras, informándole que había sido incorporado como “Miembro Correspondiente”. (Primeras dos estrofas.) Original mecanografiado, dedicado a Nidia Orbea de Fontanini. Poema incluido en “Palabras para compartir 4” – Ediciones SEPA (Servicio de Educación por el Arte), Santa Fe de la Vera Cruz, 1990, p. 23.

[12] En “Poemas de Nacer y de Vivir. Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones de la Cortada, 1995, p.30. (Primeras dos estrofas.)

[13] “El Día de los Pájaros” libro escrito por Gastón Gori, presentado el 17 de noviembre de 2002, en “La Casa del Sur” en la capital santafesina y en distintas localidades, por el Dip. Nac. Carlos Iparraguirre, editor de mil ejemplares, donados a escuelas de distintos Departamentos. Gastón Gori de acuerdo a sus observaciones, propuso que el 17 de noviembre se celebre “el día de los Pájaros”. En algunas localidades de España, la celebración es “el 10 de mayo” –primavera en el hemisferio norte- y en consecuencia, es reiterada aquí la propuesta: celebrar LA SEMANA DE LOS PÁJAROS del 11 al 17 de noviembre…

[14] Antonio Requeni: Poeta y prosista. Nació en Buenos Aires en 1930. Publicó “Luz y sueño”, 1951; “El alba en las manos”, 1954; “Umbral de horizonte”, 1960; “manifestación de bienes”, 1965; “Inventario”, 1974…

[15] Poemas seleccionados por la Prof. Delia A. Travadelo, Santa Fe, Verano de 1953. Incluidos en Júbilo del Canto-Antología para niños y adolescentes. Santa Fe de la Vera Cruz, Librería y Editorial Castellví, 15 de febrero de 1954. El 5 de febrero con mi amado-amante Eduardo Rodolfo Fontanini Doval, firmamos el acta de matrimonio civil, al día siguiente Monseñor Antonio Biagoni, bendijo esa unión en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Un año después, el 15 de febrero de 1955, nació nuestro hijo Eduardo Carlos Manuel, luego alumno de la destacada educadora santafesina en la Escuela Industrial Superior dependiente de la Facultad de Ingeniería Química. / Anotó la profesora Delia Travadelo: Abubilla: pájaro del tamaño de la tórtola, de cuerpo rojizo, ala y cola negras con listas blancas. Se cría en Europa, Asia y África. Alcaraván: ave zancuda de color pardo, muy vocinglera. (Ob. cit. p. 113)

[16] Ibídem, p. 98.

[17] Anotó la Prof. Delia Travadelo: Picota: parte superior, puntiaguda, de un monte. Rondaflor: picaflor. (Ob. cit. p. 116)

[18] Selección de la Prof. Delia Travadelo. Ob. cit. p. 123

[19] Castellani Conte-Pomi, Leonardo. Una gloria santafesina – Horacio Caillet-Bois – Vida y obra. Buenos Aires, Ediciones Penca, 30 de agosto de 1976, p. 104-106. Libros donados por el SEPA (Servicio de Educación por el Arte), distribuidos en distintas localidades santafesinas .

[20] Ibídem, p. 104-106.

[21] Aquella esquina, sigue siendo la de Hipólito Irigoyen y San Jerónimo, con la misma construcción. Era lugar de encuentro de entusiastas billaristas y de apasionados periodistas, escritores y poetas… Los he visto, sí los he visto, siendo niña, los he visto.

[22] Lunes 19-09-2005 aproximadamente a las 21, diálogo con Jorge Alberto Aguilar Citta -hijo de Pepe Aguilar– y ex compañero de docencia en la Escuela Nacional de Comercio de Santa Fe, a los fines de verificar la exactitud de esa información. / Jorge Alberto Aguilar, estudio Diplomacia en la Facultad de Ciencias Políticas de la ciudad de Rosario. Durante la presidencia del doctor Arturo Frondizi fue Jefe de Despacho del Ministerio de Educación de la Nación.   En ese tiempo, trabajaban en el área de Inspecciones Administrativas, Contadores Públicos Nacionales egresados de la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de la capital santafesina, entre ellos: Alfredo D’Ambra, Roberto De Lucca, Carlos Baudilio Fontanini Doval, hermano de mi amado amante, también contador –y Jardinero…- Eduardo Rodolfo Fontanini, a quien el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Santa Fe, le otorgó varias distinciones, entre ella un cuadro con placas de bronce y cinta celeste y blanca, con el escudo de esa institución y la leyenda: “Al C.P.N. Eduardo Rodolfo Fontanini – Por su trayectoria Dirigencial – 2 de junio de 1998”. // Dos años después, en el acto de celebración del Día del Graduado en Ciencias Económicas, el presidente C.P.N. Carlos Tomatis le entregó un diploma y medalla por el cincuentenario de su graduación y ejercicio profesional. Junto compañeros profesionales, entre ellos el Dr. Juan Carlos Mercier –Juanchi, como él lo nombraba-, pusieron en marcha el proyecto de creación de // Eduardo Rodolfo Fontanini Doval, terminó la carrera de Licenciado en Administración Pública de la Universidad Nacional del Litoral (1955) y les entregaron los diplomas pertinentes durante el período de gobierno iniciado el 25 de mayo de 1973. Desempeñó diversas funciones en la administración pública provincia junto al destacado CPN Armando Lenarduzzi; por sus antecedentes fue designado Contador de la Caja de Previsión Social de los Agentes de la Administración Pública provincial, cargo que desempeñó hasta su jubilación. Dedicado al Mutualismo, fue miembro de San Cristóbal -participando en diversos programas de promoción y estímulo cultural coordinado con medios de difusión masiva. Integró la Comisión Directiva de la Asociación Mutual de Empleados Públicos de la Provincia de Santa Fe. En ese lapso, por concurso seleccionado para integrar el Tribunal de Cuentas de la Provincia; primero en el orden de méritos, no aceptó. Fernando Birri lo convocó para el Departamento de Producción del Instituto de Cinematografía dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y siguió desempeñándose cuando Quique se retiró y quedó a cargo el talentoso Don Edmundo Blanco Boeri (nacido en Lucas González (provincia de Entre Ríos), residente en Santa Fe hasta su jubilación, luego retornó a su lugar natal y allí determinó el último instante de su fecunda vida). Eduardo Rodolfo Fontanini Doval, siendo presidente de AMEP el CPN Miguel Ángel Roverano, su amigo a perpetuidad, junto a integrantes del Consejo Directivo impulsaron la construcción de viviendas al sur de la ciudad de Santo Tomé mediante convenio con el gobierno de Santa Fe y el “Barrio Miguel Ángel Roverano” fue inaugurado por el gobernador Carlos Alberto Reutemann durante su primer gobierno (1991-1995, sub-lema “Creo en Santa Fe”; luego reelecto y en ejercicio del segundo mandato en el período 1999-2003. # Rememoro parte de la trayectoria de “un profesor ejemplar”, título de la nota que logré publicar en el Diario “El Litoral” de Santa Fe: Leoncio Gianello, nació el 12 de septiembre de 1908 en Gualeguay (provincia de Entre Ríos). Abogado egresado de la Universidad Nacional del Litoral. No ejerció esa profesión y se dedicó a la docencia. Novelista y ensayista.   Fue miembro de la Academia Argentina de Historia desde 1949, de la Junta Provincial de Estudios Históricos de la provincia de Santa Fe. El doctor Gianello fue cofundador de la ASDE (Asociación Santafesina de Escritores” en octubre de 1955. Poeta desde la adolescencia, escribió la letra de la Canción de la Escuela de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe, donde ejerció la docencia y fue un destacado orador en distintas conmemoraciones. Autor del Himno a Las Rosas después de conocer esa localidad en 1939, año de celebración del Cincuentenario de la Fundación. En la municipalidad santafesina fue reconocido como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Santa Fe. Falleció el martes 22 de junio de 1993 con 84 años cumplidos. Generoso, Leoncio Gianello me acercó el libro Casi antología con esta dedicatoria: “A la talentosa ex–alumna Nidia A. G. Orbea de Fontanini, con el afecto de su viejo profesor. Cordialmente. Leoncio Gianello/82. Al producirse su Último Desprendimiento, no sólo se conmovieron sus hijas Clotilde G. de Suárez, Susana G. de Olivera; hijos políticos Dr. Rafael Olivera y Josefa Robbiano de Gianello y sus nietas… El reconocimiento de su obra y el propósito de difundirla ha de ser un homenaje perdurable.

[23] Pedroni, José. Ochenta poemas. Selección y Prólogo Miguel Brascó. Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones Culturales Santafesinas, 21 de septiembre de 1996, p.31. El santafesino José Bartolomé Pedroni, nació en Gálvez (Departamento San Jerónimo), el 21 de septiembre de 1899. Estaba en Mar del Plata descansando junto a su mujer Elena Chautemps y allí se generó su Último Vuelo el 4 de febrero de 1968, su cuerpo yacente fue sepultado en Esperanza, la ciudad donde elaboró la mayor parte de su obra. Pedroni, a quien Leopoldo Lugones nombró el hermano luminoso, incluyó en su bibliografía como primer libro de poemas a La gota de agua, aunque en realidad antes editó La divina sed// Miguel Brascó fue uno de los integrantes del grupo “Espadalirio” integrado por “José Rafael López Rosas, Miguel Brascó, Fernando Birri, Gastón Gori, Victorino De Carolis, Germán Galfráscoli, Estela G. –Galfráscoli– de De Carolis, Leopoldo Chizzini Melo, Leoncio Gianello y Roberto Beguelin (Robger). Luego se incorporaron el P. Pedro Pagés Sellarés y César Mermet. Carlos Carlino no intervino porque consideraba que su labor ya tenía otros medios de difusión. Se trataba primordialmente de eso: de difundir los poemas del grupo por medio de cuadernos, cuya edición estuvo al cuidad de Victorino Decarolis, que, de hecho, intervenía en la selección tipográfica y en al diagramación.” /…/ “José Rafael López Rosas impuso el nombre a la nueva entidad. Hizo un apócope tomado de un poema de García Lorca: ‘Con el aire se batían / las espadas de los lirios’.” Así rememoró Gastón Gori a ese Grupo, “que no surgió como movimiento generacional aunque adquirió después ese carácter; no tuvo por objeto imponer, por eso mismo, una visión renovadora y homogénea de la poesía, aunque a ello aspiraban algunos de sus miembros, como tampoco dar un carácter determinado a la creación poética del interior del país.” En La pluma incesante. Santa Fe de la Vera Cruz, Edición Litar, 1984, p. 87-88.

[24] Gianello, Leoncio. Casi antología. Poemas. Santa Fe de la Vera Cruz, S. E. GUAY (Sociedad Escritores de Gualeguay. Ediciones Colmegna, Santa Fe, 30 de abril de 1982. Los argentinos estábamos conmovidos por la Gesta de las Malvinas iniciada el 2 de abril de 1982. / En ese tiempo, quien esto escribe ejercía la docencia en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe –cátedra de Esteno-Mecanografía y organizadora del Departamento de Orientación Vocacional con un proyecto que en año siguiente recibió la calificación de “distinguido” por la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior del Ministerio de Educación de la Nación. Tengo a la vista un ejercicio que debió rehacer el alumno J.M.A de 4º 4ª y releo el lema que debían escribir en la parte superior de la hoja de acuerdo al Plan de clases que editaba para uso en escuelas de distintas provincias: “Defender la paz, con Justicia y Honor”.   Con bolígrafo verde, fines de septiembre en esa página escribí un extensos poema, en la segunda estrofa: “No se abra la turba de su suelo / para ser el último regazo / de los jóvenes sueños / segados cual espigas en la trinchera. Luego tachado y escrito (o aniquilados en la opaca trinchera. ¡Todo es historia de la Historia! y luego en la misma página, anoté su primer desempeño a partir de diciembre de 1983, recién egresado, como secretario…, los estudios y graduación en el lapso 1984-1987, escribí ¡Excelente!, todo con mayúsculas y anoté finalmente: “…Que sea más por la JUSTICIA… que por el DERECHO. Nidia. Mayo de 1988. Desde entonces, por publicaciones periodísticas con recuadro, incluyendo fotos, sabido es que acumula dos títulos más en torno al “Derecho”.

[25] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Había una vez… ¡un titiritero poeta! Hosé Bartolomé Pedroni. Santa Fe de la Vera Cruz, Edición SEPA (Servicio de Educación por el Arte, 250 ejemplares donados a educadores y a bibliotecas escolares, p. 14. “Desde el Centromultimedios ‘Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe, con motivo del Segundo Encuentro ‘El Teatro en la Educación’ por distintos medios de comunicación, fue difundido este comentario: Homenaje a ‘Un hombre pegado al suelo’… En setiembre de 1989, Néstor Fenoglio desde “El Colono” de Esperanza, al evocar a José Pedroni, volvió a las palabras del poeta: ‘Yo no soy más que un hombre pegado a su suelo’….”

[26] Nuestro hijo Eduardo Carlos Manuel compró Relatos de un maestro el 27 de agosto de 1980, en la legendaria librería Colmegna de San Martín 2546 –T.E. 23102-21522 de la capital santafesina. Pagado indica el sello, con fecha: 13.000.- $ ¡Trece mil pesos!… A principios de la década del ’90, el presidente de la Nación Dr. Carlos Saúl Menem -siendo ministro de Hacienda el Dr. Domingo Cavallo-, con aprobación del Congreso Nacional estableció la paridad “un peso=un dólar”, que se mantuvo hasta que el presidente provisorio Dr. Eduardo Duhalde -después de una sucesión distintas personas durante una semana-, determinó “el fin de la convertibilidad”. Es historia reciente… Como solía hacer desde fines de la década del ’70, después de la lectura le envié una carta porque era fácil ubicarlo ya que tenía instalado un Estudio Jurídico en Esquel. Recibí un libro con dedicatoria manuscrita: “A Nidia O. de Fontanini, maestra y escritora, con un cordial abrazo desde la cordillera patagónica. Esquel, 3 de Enero/1981. Julián I. Ripa”

[27] Ripa, Julián Isidoro. Relatos de un maestro patagónico. Buenos Aires, Marymar, enero de 1980, p. 8-11. Convocada por el ministro de Educación Dr. Cayetano Licciardo tras la publicación de una extensa nota en el diario “El Litoral” por la discriminación establecida mediante una resolución ministerial que exigía para la inscripción en las carreras de Profesorado, determinadas medidas y porcentajes de visión… conformación física sin anormalidad observable; decidió acercarme una vez más a nuestro amigo del alma Juan Arancio y con uno de sus dibujos (acuarela) debidamente encuadrado, pudo observar el católico poeta, cómo se acercaban a las escuelas los chicos de la costa o islas: con una bolsita colgada del hombro y cruzada, para que evitar que se cayera… En esa circunstancia, estaba mi amado amante cuando nos dijo: “Ahora lo voy a colgar en este despacho, pero cuando me vaya lo llevaré a mi casa”… Minutos antes nos había relatado que su hija le reprochaba la vigencia de esa resolución firmada durante la gestión anterior, porque ella padecía una malformación congénita y estaba excluida. Fue uno de los momentos de más intenso aprendizaje en el Camino único que empecé a recorrer desde Cándido Pujato al 2923, al nacer…

[28] Ibídem, p. 13-14.

[29] El alma de la toga… ¡Cuánto buscaron dónde estaba ese ejemplar en el centromultimedios “Biblioteca de la Legislatura”! Los procesos técnicos mediante un sistema computarizado determinaron que no estaba ubicado equivocadamente según la signatura topográfica.. ¡No estaba!… Si hubiera sido un estudiante o un joven profesional responsable, lo habría devuelto. Si el lector hubiera sido un irresponsable ¿cómo habría podido aproximarse a… el alma de la toga?… No sería sorprendente que en este amado País de los Contrastes, pudiera haber sido un estudiante casi becado, algún presuntuoso acumulador de títulos, de cartulinas impresas que con el tiempo podrían impregnarse con fragancias de originales sahumerios…

[30] Castellani Conte-Pomi, Leonardo. Una gloria santafesina – Horacio Caillet-Bois… Ob. cit., p. 94

[31] María Bárbara Dagatti de Assenza, maestra en la Escuela Nº 7 “Juan P. Beleno” de la capital santafesina, educadora por el arte y directora del Taller “José Pedroni”. (1979 – Año Internacional del Niño.) Leer: Bertero, Gloria de Quién es ella en Santa Fe – Tomo 1, Buenos Aires, 1995.

[32] Diario “El Litoral”. Santa Fe de la Vera Cruz, 26 de abril de 1981, pág. 6. Al revisar esta página antes de la impresión en CD., dialogué con el periodista para confirmar su identidad. Rememoramos etapas anteriores de esas NOTAS y nombré al distinguido profesor en la Escuela de Comercio “Domingo Guzmán Silva” don Francisco Valdez, padre de nuestra amiga Delfina –Nena-, de Luis –periodista- y de Alberto, poeta. El señor Reynoso Aldao comentó que después de Valdez esas Notas eran elaboradas por don Luis Di Filippo, luego por él. Supe también que por la continuidad y valor de esas precisas advertencias, la dirigencia de ADEPA (Asociación de Periodistas de Argentina) le había otorgado el Premio “Francisco Rizzutto”. Es oportuno que reitere algunas señales de su trayectoria: el Fondo Nacional de las Artes delegó en su persona la representación en Santa Fe. Fue co-fundador de instituciones culturales en la capital santafesina, entre ellas el Centro de Estudios Hispanoamericanos organizado por el Dr. Agustín Zapata Gollán por sugerencia del gobierno de facto provincial (Ministro de Educación hasta el 19-03-79 Capitán de Navío Eduardo A. Carreras; hasta el 25-02-83 Dr. Eduardo Sutter Schneider; Subsecretario de Cultura Dr. Fernán Serralunga (17-05-1976 al 16-03-1982); a cargo de la Dirección General de Cultura Prof. José María Junges (15-10-1979-10-12-83). En 1989 fue electo Tesorero. Acerca de ese Centro en la primera revista América (impresa en la Universidad Nacional del Litoral, 27-05-1983) reiteraron el discurso del Dr. Zapata Gollán en el acto inaugural y en el apéndice se reitera el Acta de fundación, el 5 de octubre de 1981: “…reunidos en el Museo Etnográfico en su sede de calle 25 de Mayo 1470 de esta ciudad, las personas siguientes: Agustín Zapata Gollán, Víctor F. Nícoli, Francisco J. Menchaca, Mario Roberto Vigo, Jorge Reynoso Aldao, Francisco Magin Ferrer, Enzo Víttori, Jorge Taverna Irigoyen, Constantino Ramos, Amador Alberto, José Luis Víttori, Julio A. Caminos, Federico Guillermo Cervera, Luis María Calvo, José María Candioti, Efrén Lastra, Horacio Caillet Bois y Leoncio Gianello”. Consta que “es una entidad cultural” que “no tendrá relación de dependencia con ninguna entidad u organismo oficial o privado”; la integran “dos clases de miembros: Miembros de Número” – “son veinticinco y esta cantidad es definitiva”, deben tener residencia en la provincia de Santa Fe- y Miembros Correspondientes -”no tienen límite de cantidad”, pueden ser “con residencia fuera de la provincia y del país.   Se destacó la donación de libros concretada por el Ingeniero Víctor F. Nícoli y por familiares del Dr. Antonio Ucha”, cuya voz todavía es eco en mi memoria. El Estatuto fue aprobado por resolución Nº 527 del 23 de diciembre de 1982, suscripta por el Fiscal de Estado Dr. Jorge de Iriondo y el Inspector General de Personas Jurídicas Dr. Carlos Bernardo Gago y se autorizó a “esta asociación civil a funcionar como persona jurídica”. # Es oportuno rememorar que acerca del aprendizaje de COMPUTACIÓN: El 3 de marzo de 1981, envié a la Directora Nacional de Enseñanza Primaria del Ministerio de Educación de la Nación Prof. Angélica Noemí Farías Sánchez de Chavarría, un ejemplar de mi primer poemario Poemas para Tioco y la tarjeta del acto, libro presentado por el escritor Gastón Gori. En el segundo párrafo expresé: “Desde hace casi treinta años estoy dedicada a la docencia en el nivel medio”… y después de aludir a otros antecedentes, expliqué que talas observaciones y vivencias, “m instaron a profundizar en la problemática de la lectoescritura-inicial, por cuanto como madre de cuatro hijos vinculada activamente a Club de Madres y reuniones con docentes, advertí que no siempre se considera el problema del niño desde el enfoque del trazado analógico y proporcional, más bien, se procura atender a la relación fonética-gráfica. Yo digo que esa relación es el primer paso para que el niño pueda expresarse gráficamente, pero subyace en ella, la relación gráfico-proporcional, que llamo así por estar vinculada al trazado (o dibujo) de las letras, en un orden progresivo de ritmos semejantes y de alturas iguales, así como de alturas iguales y direcciones opuestas (casos j, g., y, etc. y l, ll, b, etc. Es por ello que me permito hacerle llegar mi proyecto ‘ERIMAG’, que si bien en su contexto incluye una reforma en la currícula de la escuela elemental; tiene una parte destinada a la enseñanza de lo que denomino LECTOCALIGRAFÍA para 1º y 2º grado, y a la incorporación de CALIGRAFÍA como materia de estudio, que estimo sería interesante que usted conociera, aunque descarto que por su nivel profesional, mi aporte puede resultar minúsculo”. Ese proyecto que desde tal sigla indicaba “Educación Renovada = Infancia Mejorada = Admirable Generación” (trayectoria no expresada en esa carta), estaba desarrollado con series de ejercicios prácticos y libro de lectura inicial “Cartas de Tío Roberto”. Leído y analizado por dos destacadas docentes santafesinas: Sra. Julia Gil de Fernández –maestra que peldaño a peldaño llegó a ser Directora General de ese nivel en el Ministerio de Educación y Cultura de la provincia de Santa Fe- y la Prof. Nelly de Caravario -luego vicedirectora y directora en la Escuela Nacional de Comercio “Juana del Pino de Rivadavia” de Santa Fe. A pedido de la subsecretaria de Educación Prof. Zulma Lagrange, presenté una copia utilizada por una comisión encargada de establecer pautas para tal enseñanza, fue incluido como Bibliografía consultada en el pertinente Boletín de Educación. Tiempo después, desde el Ministerio de Educación de la Nación enviaron una respuesta con argumentos en torno a las dificultades existentes… A fines de ese siglo, distintos medios destacaban las dificultades de los profesores para evaluar las pruebas de nivel previas al ingreso en las universidades, aún en el primer lustro del siglo veintiuno el mayor escollo para avanzar hacia un correcto aprendizaje reside en las dificultades para LECTO-ESCRITURA… En otro proyecto, propuse que incluyeran enseñanza de MECANOGRAFIA en las escuelas primarias ya que la evolución en tecnologías educativas indicaban la posibilidad de uso de computadoras con teclados alfanuméricos… Casi una utopía, porque ni en las escuelas de comercio donde los egresados por el Estatuto del Docente obtenían título habilitante para esa enseñanza se disponía de máquinas para todos los alumnos y en la Escuela Juana del Pino de Rivadavia aún estábamos usando las heredadas de la Escuela Superior “Domingo Guzmán Silva” a partir de 1949, cuando se trasladaron al nuevo edificio excepto una donada por una profesora y algunas adquiridas por la Asociación de Exalumnas. / El 17 de mayo de 1981, terminé la trascripción del “Proyecto de creación de la carrera de Profesorado en Actividades Prácticas y Computación”, lo entregué a la Directora Dra. Mercedes Anatilde Bértoli de Visentini, evaluado por los jefes de Departamento fue modificado y tiempo después, aprobado hizo posible que la tradicional escuela recuperara el nivel Superior. (El 25 de mayo de 1986, desde el diario “El Litoral”, una fotografía y un breve comentario indicaban que “se dejó inaugurado el gabinete de computación y las carreras a nivel terciario, de analista programador y analista en sistemas de computación y técnico en administración de empresas. Las ceremonias contaron con la presencia del profesor Raúl Emilio Aguirre, quien fuera gestor dela nacionalización del establecimiento”. Raúl Emilio Aguirre, el poeta amigo de Leoncio Gianello, de José Pepe Aguilar, de Horacio Caillet-Bois… en la legendaria Peña del cardenal, en Esperanza. En la fotografía, a la derec
ha de la directora nuestra recordada profesora María Dolores Rojas de Torregiani –Castellano y Literatura-, nuestra inspectora zonal en la década del ’70, Profesora Irasema Gómez de Leiva, esposa del Dr. Emilio G. Leiva, también ex profesor en esa escuela, vicegobernador hasta junio de 1943. / El domingo 1º de junio de 1986, desde el mismo diario en la página diez: “Informan sobre nuevas carreras en la Escuela Nacional de Comercio”… visita de la directora del establecimiento Dra. Mercedes Bértoli de Visentini y del coordinación del referido nivel, profesor Carlos Robledo”… Una pausa es necesaria para percibir la elocuencia del silencio… / El 22 de abril de 1981, desde la Dirección Nacional de Educación Media y Superior, solamente para Escuelas Nacionales de Comercio, el Director Nacional de la DINEMS Carlos V. Birnkmann firmó y ordenó el envío de la Circular Nº 17 con orientaciones acerca de las planificaciones -que en realidad debían estar preparadas antes de comenzar el curso lectivo…- destacando que “los dominios de la personalidad pueden agruparse, según la mayoría de los autores en res áreas: a) cognoscitiva, b) afectiva, c) sicomotriz. Las tres hacen referencia a las dimensiones lógicas; actitudinales afectivas y psicofísicas”. En párrafos siguientes refiriéndose a los objetivos direccionales mencionó “algunos de los verbos que expresan operaciones no observables y encubiertas: son: conocer / entender / reconocer / comprender / adquirir / apreciar / valorar / ‘tener una actitud hacia’ / ‘estar convencido de’ / afianzar”. Ese año, con el propósito de evitar las excesivas deserciones, impulsaron y se concretó un Seminario sobre Retención Escolar… Mientras tanto, los profesores ¡los maestros! en algunas escuelas de la capital santafesina debían trabajar con más de cuarenta alumnos por división; hasta cincuenta y dos en un quinto año del ciclo de Peritos Mercantiles… aunque estuvieran convencidos de la importancia de la educación personalizada.

[33] A pedido de la directora de la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” Dra. Mercedes Anatilde Bértoli de Visentini, el 17 de mayo de 1981 entregué el proyecto de “Creación de la Carrera de Profesorado en Actividades Prácticas y Computación”. Evaluado también por los jefes de departamentos de materias afines, la Dirección lo elevó con modificaciones y así fue como durante el gobierno que asumió el 10 de diciembre de 1983, la Escuela recuperó su jerarquía de “Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva”, como lo fuera mientras egresaban del ciclo superior los “Contadores Públicos Nacionales” con tanto prestigio, que al crearse en la capital federal la Dirección de Inspecciones Administrativas, fueron convocados los egresados de los últimos años, con mejores promedios para la pertinente organización y continuaron en funciones, con ascensos, hasta sus retiros o jubilaciones. / En ese proyecto, el Plan abarcaba cuatro cuatrimestres con estudios sobre “Área Pedagógica”, “Área Profesional”, “Área de la Computación” y el quinto cuatrimestre: “Práctica de la Enseñanza”.   En el punto “5. Necesidades… Material de gabinete (máquinas de escribir manuales, eléctricas, electrónicas, una con memoria… Computadoras y/o procesadoras, máquinas contabilizadotas”. Referido al “Material de Laboratorio: para proyectos educación a distancia entre otros. 1.Sistemas de duplicación… 2. Fotocopiadoras…” Párrafo final en el proyecto entregado a la Dirección: “Atento a la culminación de este proyecto, me permito formular las siguientes proposiciones: 1º) Que sea tomado este ensayo como una intención de SERVIR con mi experiencia, a la búsqueda de soluciones para perfeccionar la Educación de nuestros niños y jóvenes. 2º) Que quien generosamente lo haya leído, sea consciente de la humildad con la cual lo he concretado, así como lo soy, respecto de que es un proyecto PERFECTIBLE. 3º) Que si fuera llegado el momento… si mi estado personal lo permitiera, se cuente con mi desinteresado apoyo, aún con trabajo ad-honorem; al cual estoy suficientemente acostumbrada. Por todo ello, doy gracias al Señor por haberme permitido este trabajo, y que Él ilumine a quienes tienen en sus manos la responsabilidad de la EDUCACIÓN ARGENTINA, en todos sus niveles.” Nidia Orbea de Fontanini.

[34] “Informan sobre nuevas carreras en la Escuela Nacional de Comercio”…”la directora del establecimiento Dra. Mercedes Bértoli de Visentini y el profesor Carlos Robledo” (Diario “El Litoral”, domingo 1º de junio de 1986, página 10, con fotografía. “El próximo lunes a las 20, en el curso de una ceremonia que contará con la presencia de autoridades del área educativa nacional y provincial y otras autoridades, quedarán inauguradas las nuevas carreras de nivel terciario incorporadas a la Escuela Superior de Comercio “Domingo G. Silva”… “Señalaron que la incorporación de las carreras de analista en sistemas de computación y la de técnico superior en administración de empresas, al margen de la trascendencia que las mismas tienen para la apertura de nuevos horizontes a los estudiantes de nuestro medio y su zona de influencia, implica la restitución a la escuela del nivel superior que tuvo desde sus comienzos y que perdiera cuando desapareció de su ámbito el curso de contadores que fue el centro de formación de notables profesionales en el área de las ciencias económicas”… La semana anterior, el 25 de mayo de 1986, desde el mismo diario habían destacado: “Emotivos contornos alcanzó el acto celebratorio del cincuentenario de la nacionalización de la Escuela Nacional de Comercio Domingo Guzmán Silva, de nuestra capital. En la oportunidad, se efectuó asimismo la recordación del aniversario de la Revolución de Mayo y se dejó inaugurado el gabinete de computación y las carreras a nivel terciario de analista programador y analista en sistemas de computación y técnico en administración de empresas. Las ceremonias contaron la presencia del profesor Raúl Emilio Aguirre, quien fuera gestor de la nacionalización del establecimiento.” ¡Raúl Emilio Aguirre!… lo habré observado en el grupo que a principios de aproximadamente en 1940 se reunía en el casi legendario BarVictoria” de José Fernández Valera, integrado por este poeta y por José Pedroni, el historiador -luego legislador- Leoncio Gianello, los

destacados periodistas Horacio Caillet-Bois y José Eliseo Aguilar; Luis Di Filippo también luego diputado provincial con mandato hasta 1947; quien a partir del 30 de enero de 1940 asumió como Jefe de Policía del Departamento La Capital… (Ver Diarios de Sesiones de la Cámara de Diputados, disponibles en la Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe, donde consta que recién en 1943 presentó el primero y único proyecto: “Destínase 10.000.- $ para la institución de un Premio “Cámara de Diputados de la Provincia” en el XX Salón Anual de Pintura, Escultura y Grabado de Santa Fe”. (1943, C.D., p. 38; pasó a la Comisión de Presupuesto y Cuentas..)

[35] Versos del poema original escrito en septiembre de 1928. Corregido y en fragmento, fue incluido en 1990 en Patria Plural, La Plata (Bs. As.), El Editor Interamericano, p. 174. # En 1982, quien esto escribe ejercía la docencia en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe -cátedra de Esteno-Mecanografía y organizadora del Departamento de Orientación Vocacional con un proyecto que en año siguiente recibió la calificación de “distinguido” por la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior del Ministerio de Educación de la Nación. Tengo a la vista un ejercicio que debió rehacer el alumno J.M.A de 4º 4ª y releo el lema que debían escribir en la parte superior de la hoja de acuerdo al Plan de clases que editaba para uso en escuelas de distintas provincias: “Defender la paz, con Justicia y Honor”.   Con bolígrafo verde, fines de septiembre en esa página escribí un extensos poema, en la segunda estrofa: “No se abra la turba de su suelo / para ser el último regazo / de los jóvenes sueños / segados cual espigas en la trinchera. Luego tachado y escrito (o aniquilados en la opaca trinchera. ¡Todo es historia de la Historia! y luego en la misma página, anoté su primer desempeño a partir de diciembre de 1983, recién egresado, como secretario…, los estudios y graduación en el lapso 1984-1987, escribí ¡Excelente!, todo con mayúsculas y anoté finalmente: “…Que sea más por la JUSTICIA… que por el DERECHO. Nidia. Mayo de 1988. Desde entonces, por publicaciones periodísticas con recuadro, incluyendo fotos, sabido es que acumula dos títulos más en torno al “Derecho”.

[36] Aquí reitero algunos párrafos de “Universo Vittoriano”, original encuadernado, casi un borrador, sin corrección y con acotaciones referidas a más lecturas sugeridas a partir de sus relatos que entregué a JLV y a algunos familiares en la década del ’90…

[37] María Magdalena Badillo Gerlero, hija de ese matrimonio, escribía versos. En 1959 sus padres impulsaron la edición de lo creado entre los cuatro y cinco años, con el título “Aquello pensativo” y al año siguiente, desde Librería y Editorial Castellví editaron “Los pájaros descienden” – “Versos de los seis y siete años”. En una solapa está escrito: “…Ramón Gómez de la Serna, el gran Ramón, ha dicho de Aquello pensativo es el libro que marca un luminoso camino. No se dicen así o más cosas como ésas: ‘La bailarina de las nubes baila a la noche’. ‘Hablándole a Dios se junta oro’. ‘El viento sufre al amanecer’… ‘Que no pierda su propia lección. Que siga buscando lo inesperado ya que lo consigue como una verdadera artista.”

[38] Campana, Jorge. 1920-1999 Crónicas sobre la Política Cultural de los Gobiernos Santafesinos. Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones Culturales Santafesinas, 1999, p. 26. El autor es hermano de Elda Rosaura –Charito Campana, esposa del doctor Pedro Eugenio Marangoni más conocido como “Gastón Gori” por su fecunda trayectoria literaria. / Con respecto al doctor José María Rosa, el autor continuó informando: “…que además de sacar el cuadro, logró imponer en la Escuela Primaria un manual oficial par la enseñanza de Historia Argentina donde se exponía la figura de Don Juan Manuel de Rosas de manera relevante. Yo mismo tengo presente ese texto en el que me tocó estudiar. Gastón Gori, en su recuerdo, me comentaba que de inmediato, la Profesora Costa Méndez dispuso hacer un acto de desagravio al Prócer sanjuanino en la Escuela que lleva su nombre en Santa Fe”. (p. 26) / “El 20 de febrero de 1947 las autoridades escolares dictaron disposiciones por la que se resolvió el estudio de los textos de lectura a emplearse en las Escuelas durante los años 1947 y 1948. Dejaron sin efecto todas las listas de libros seleccionados hasta la fecha”. Sucedió algo semejante cuando destituyeron al presidente General Juan Domingo Perón en septiembre de 1957, descolgaron cuadros, rompieron esculturas, derrumbaron monumentos, quemaron libros y enseres que tenían la leyenda “Fundación ‘Eva Perón’…” y el 5 de marzo de 1956, impusieron el decreto Nº 4.161 que hasta prohibía el uso de determinadas palabras. A principios del siglo veintiuno, el presidente Dr. Néstor Carlos Kirchner continuó con la tradición de ordenar que descuelguen cuadros y en acto público transmitido por la televisión argentina -imágenes difundidas en distintos continentes-, el entonces Jefe del Ejército personalmente debió cumplir con ese mandato descolgando un retrato del Teniente General Jorge Rafael Videla (presidente de facto durante cinco años, desde el 24 de marzo de 1976 al 23 de marzo de 1981, momento de la asunción del General Roberto Viola, en funciones hasta 12 de diciembre de ese año. Sucesor fue el Gral. Leopoldo Fortunato Galtieri (sólo durante seis meses, porque tras el cese del fuego en la Gesta de las Malvinas -el 14 de junio de 1982-, cesó en tales funciones el 1º de julio y desde entonces detentó el poder el Gral. Reynaldo Bignone hasta que el 10 de diciembre de 1983 asumió el electo Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, perteneciente a la Unión Cívica Radical.

[39] Ibídem, p. 22-24.

[40] …Lugar de nuestra oración, de la bendición de nuestro matrimonio el 6 de enero de 1954, del bautismo de Gustavo José María el primer día de julio de 1963. Tras la sugerencia de nuestra amiga a perpetuidad Bernarda Blanco, renovamos las promesas matrimoniales ante Monseñor Vicente Faustino Zazpe, en el cuarto Encuentro de Matrimonios realizado en la capital santafesina el 11 de septiembre de 1977, misión del Padre Juan Pujol, siendo Coordinadores: Miguel Ángel De la Torre y su esposa María Cristina; Ing Pelegrino Testoni y su esposa –Pilito y Tolita, Dr. Carlos Ítalo Marcuzzi y señora María Susana Torrado,   Bernardo Sandaza y su esposa Martha. Participamos en ese encuentro convencidos de que es imprescindible vivir el matrimonio, “como una vocación y una misión”…

[41] Mende, Raúl A. El justicialismo – Doctrina y realidad peronista. Prólogo de Juan Domingo Perón. Buenos Aires, Ediciones Doctrinarias, 1983, p. 23-24.

[42] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Turbulencia salobre. (II Parte; párrafos en p. 54-55; libro inédito. Incluido en el portal www.sepaargentina.com.ar “N” – obra literaria édita y parte de la inédita, Narrativa.)   Relatos iniciados el jueves antes de las elecciones del domingo 27-04-2003. Vigente la Ley de Lemas -Nº 4.018-, promulgada por el gobernador Dr. Víctor Félix Reviglio, el 12 de noviembre de 1990. / Primera parte: “Coco y el río Salado” –aproximación al legado del maestro, Director del Archivo Histórico Provincial Andrés Atilio Roverano”, nuestro amigo a perpetuidad. Trabajo en elaboración a principios de abril de 2003 -como íntimo homenaje al conmemorarse el 25º aniversario de su fallecimiento en accidente automovilístico cerca del aeropuerto, cuando iba al encuentro de Alejandro, su hijo… ¡todos sus desvelos!

[43] Isaías, Jorge. José Pedroni – Papeles inéditos I. Santa Fe, Ediciones Culturales Santafesinas, abril de 1996, p. 93.

[44] Radaelli, Sigfrido. Terán, escritor. Buenos Aires, Editorial Perrot, Colección Nuevo Mundo 15, 1957, comentario en la solapa posterior. En esa colección, el volumen 3 del mismo autor, es La institución virreinal en las Indias de 64 páginas.

[45] Semanario Esquiú – color”. Nº 1.146, Año XXIII, p.1-2.

[46] Diario El Litoral – Cultura y ciencia – La comarca y su mundo. Santa Fe, sábado 19 de noviembre de 1994, p. 3. No lo matemos nosotros por Graciela Geller. Creo que es ilusorio considerar que una persona o un grupo -siempre limitado-, pueda representar la literatura de un espacio tan vasto, como es el revelado por la literatura de autores santafesinos. Advierto que la presencia en paneles, mesas redondas, en cualquier acto -y por ende en las Ferias- tiene el propósito de señalar un camino para que el lector acceda al libro y pueda ejercer su derecho a la lectura; en tales casos apuntando esencialmente al objetivo de hacer conocer a los autores y sus obras -que además del libro será su actitud solidaria para coadyuvar a la educación permanente- y en tales circunstancias, quienes participen en la experiencia podrán reconocer –al menos parcialmente-, los bienes culturales que reflejan determinados aspectos de la cultura nacional.

[47] Muñoz, Jorge Raúl. Estuve releyendo los libros que me envió Jorge Muñoz tras las primeras comunicaciones a principios de la década del ’80 y una vez más, me conmueven sus poemas, sus dedicatorias… Alabanza al Sol. Poemas. Impreso en la Escuela de Artes Gráficas del Colegio Salesiano “San José” de Rosario, 23 de septiembre de 1986, p. 19. (A la escritora Nidia de Fontanini, con gran afecto. Juan R. Muñoz. San Genaro, otoño de 1988) Territorios del sueño. Febrero de 1988, Rosario, Prólogo de Susana Valenti. (Para Nidia, por su sensibilidad y delicado espíritu. Jorge R. Muñoz.) Cantos agrestes, Andar en el viento, Tiempo de recordar, Las lámparas del crepúsculo, Por los antiguos días, Canto a las uvas, abril de 1987, Ed. Amalevi, Rosario. (Con el lírico afecto de un modesto campesino soñador. A Nidia de Fontanini. Afectuosamente. Jorge R. Muñoz. San Genaro, en el otoño de 1988. ). Algunos poemas, 1991, Año del Centenario de San Genaro. (Para Nidia / con afecto / Jorge.) El alfarero invisible, mayo de 1995, Escuela de Artes Gráficas, Rosario. (Estimada Nidia, un gran abrazo junto a estos poemas campesinos. Jorge R. Muñoz 8/8/95) Antología Poética, Setiembre de 1998, Imprenta Oficial de la Prov. de Santa Fe. (A la Sra. Nidia de Fontanini, con el afecto de siempre. Jorge R. Muñoz. / San Genaro Sep. 1998)

[48] Ibídem, p. 17.

[49] 18-09-2005: Hora 1825. Correo electrónico de Oscar Ángel Agú: “Aquí va la réplica electrónica de la última hoja de poesía LUZAZUL, proyecto de difusión que venimos encarando con Horacio Rossi hace años. / Estamos ya por el Nº 80. El 81 está en el horno. / Habrá más y le llegaran, por cierto. / Con un abrazo. / Cacho Agú / CITA/ “Te veré en las horas del crepúsculo / en el azul paraje de los pájaros;” /…/ “Autor: JORGE RAÚL MUÑOZ –de su libro “Imágenes sin tiempo” / En homenaje a sus 50 años con la poesía / Reside en la localidad de San Genaro (Santa Fe) / Selección del texto: Horacio C. Rossi y Oscar A. Agú.”

[50] Diario El Litoral – La comarca y el mundo. Santa Fe, lunes 13 de junio de 1983. Rubén Vela: poeta de Santa Fe, poeta del orbe por Sebastián Antonio Jorgi. // Rubén Vela Suso nació en 1928, hijo de Antonio Vela y de Esther Suso -hija de Prudencio Suso, quien con su familia vivió a principios de la década del ’30 en la estancia de Arrufó (departamento San Cristóbal), luego en el sur de la provincia. Prudencio –residente con su familia en la ciudad de Rosario, se dedicó a la crianza de “caballos de pura sangre”. Esther Suso de Vela, era prima de mi padre José Manuel Orbea, hijo de José Orbea y de Petrona Suso. Es oportuno reiterar lo expresado desde el Ayuntamiento de su pueblo natal: “Antonio Vela nació en Escobedo de Camargo en 1904. A los 17 años marchó a Sudamérica, donde fue descubierto por el director de una compañía de zarzuela. Debuto formalmente en 1932” -año de mi nacimiento- cantando el Jorge de Marina en el Teatro Mayo de Buenos Aires, pero no sería hasta 1941 cuando vio recompensados sus esfuerzos. En el teatro Colón de Buenos Aires, cantó 167 óperas. Fue un tenor de destacada actuación en la capital santafesina, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en el Teatro Liceo de Barcelona, en Milán… En el Teatro Colón, el tenor Antonio Vela participó en la XI Temporada de Verano – 1944, en la siguiente (“Carmen”, “Doña Francisquita”), en 1945: “Aída”, “Doña Francisquita”, “Luisa Fernanda”, “La verbena de la Paloma”. Fueron las últimas interpretaciones de Antonio en la Argentina, regresó a España, estuvo en Barcelona y en su tierra natal. Una crónica publicada el 12 de noviembre de 2004 desde el ayuntamiento de Camargo, destaca que el tenor Antonio Vela, “en 1949 es llamado por el Teatro Grande de Brescia para cantar Andrea Chenier con motivo de su 50 aniversario con Ranata Tebaldi (en aquel momento la más grande soprano del mundo junto con María Callas) y con Giuseppe Taddei, dirigidos por Alberto Erede. En 1949 llega a la cumbre de su carrera cantando ‘Norma’ con María Callas el viernes 17 de Junio en el Teatro Colón de Buenos Aires. Esa misma temporada, se repone ‘Aída’ con María Callas y Antonio Vela. También cantó en la opera de San Pablo, México, Cuba y Venezuela. Inauguró la temporada oficial 1945-46 del liceo de Barcelona junto a Victoria de los Ángeles. Este cantante apenas hizo discos. Existe una grabación casera que recoge una actuación suya llevada a cabo en el Teatro Cervantes de Santander el 3 de junio de 1957, donde canta fragmentos de ópera y zarzuela acompañado al piano por el maestro Mediavilla, quien fuera a su vez acompañante de Fleta.” Sabido es también que Antonio Vella cantó junto a la talentosa rosarina Blanca Rosa Baigorri y en Montevideo (República Oriental del Uruguay), junto a Baigorri y al barítono Renato Cesari. / El 27 de abril de 1951, en el diario “El Día” de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) informaron acerca de la puesta en escena de la ópera “Otello”. /…/ “Fue la de ‘Otello’ una representación nada común.- Inauguró anoche el Argentino su nueva temporada. Lo hizo con la realización de un espectáculo consagrado a honrar la memoria de José Verdi, en el cincuentenario de su muerte. En la oportunidad, tal como estaba anunciado, se procedió a la representación de ‘Otello’, que no se ofrecía en nuestro medio desde hace mucho tiempo. / El maestro Rainaldo Zamboni con un conocimiento minucioso del carácter y del espíritu de ‘Otello’, y compenetrado de sus bellezas, llevó a cabo una tarea rectora de pronunciados y esenciales alcances, sobre al que se levantó todo el complejo edificio musical. Encarnando al temible protagonista, el tenor Antonio Vela, en su esperada reaparición, hizo un Otello servido con voz de caudal generoso y con una técnica de altos quilates, dentro de las características de un temperamento exaltado. A su lado la soprano Sonia Bandín rindió la superior de sus actuaciones ante nuestro público”. // En la esquina noroeste de la Plaza “España” de la capital santafesina, sus amigos de la colectividad española le rindieron un homenaje inaugurando una escultura –cabeza-, colocada sobre un pedestal de mampostería.

[51] El Jardín del Profeta – Khalil Gibrán. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, Editor.   La tapa y contratapa incluyen reproducciones de dos obras pictóricas del poeta, en la segunda este texto, con recuadro: “Sólo los desnudos viven al sol. Sólo los sencillos cabalgan al viento. Y sólo aquel que pierde el camino mil veces logrará regresar al hogar.” / El ejemplar que releo, tiene una dedicatoria en la primera página: “Nidia: Mi estímulo y mi cariño en el nacimiento de tu nuevo ‘hijo de papel’. Deseando que te brinde muchas satisfacciones… Idilia – 12-11-2004. (Acto en el Centro Comercial de Santa Fe, a mediatarde, presentación de “Las Madres de la Plaza del Silencio”, edición donada al Centro de Ex Combatientes de Malvinas de la capital santafesina.

[52] Los periodistas Normando Gil y Nicolás Loyarte integran Equipos de Producción de “Cable & Diario” y “El Litoral.com.”, de Santa Fe de la Vera Cruz, República Argentina.

[53] Víttori, José Luis. La región y sus creadores. Rosario, Editorial Fundación Ross, 1986, p. 59, 40-41. El autor destacó que era una “persona de buen temple y firmeza, formada -era maestra normal-, de gusto y consejo, lectora asidua e inteligente, deviene el principio de hábitos estables, fundadora de una familia, primera lectora y crítica de sus trabajos… El primer amor, el definitivo, el centro de sus fidelidades. En 1927 celebraron el nacimiento del primero de sus hijos. Víttori expresó también que Gudiño Krämer “fue esposo perseverante, admirador de su mujer… y buen padre, compañero si no compinche de sus tres hijos, Luis Fernando, Manuel y Eduardo. Un hombre de familia, de hábitos ordenados, austeros y patriarcales.” (Citado por Nidia O. de Fontanini en “Luis Gudiño Krämer” (Entre Ríos 1898 – Córdoba 1973), texto completo en www.sepaargentina.com.ar “N – Nidia / Ensayos” desde el 12 de noviembre de 2004. Se sugiere leer en ese sitio de internet: “L – Literatura / Autores Argentinos / Autores santafesinos”, lo escrito acerca del periodista y escritor “Luis Fernando Gudiño (1927-1978).

[54] Gudiño Krämer, Luis. Señales en el viento. Buenos Aires, Editorial Rueda, 1948, p. 203-205.

[55] 1994 – Convención Reformadora de la Constitución Nacional. Sesiones en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral. Información en el diario de sesiones de la 5ª Sesión Plenaria del 3 de junio de 1994.