1986: La relación libertad-autoridad “El educador profesional”

Sinopsis: Autoridad. Valores y carácter. Capacidad. Prédica.

Poema del pedagogo brasileño Prof. Imídeo Nérici (1985).

1986: La relación libertad-autoridad “El educador profesional”

Diario “HOY/Opinión / Página 7. “La página abierta”.

Santa Fe, martes 11 de noviembre de 1986, página 7.

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.

Especial para HOY EN LA NOTICIA.

Es fundamental reconocer que la educación se basa en la filosofía de los valores, considerando a la escuela activa como una comunidad de trabajo, como un medio poderoso para la formación del carácter, impulsando el desarrollo individual en una equilibrada relación libertad-autoridad.

Es indudable que la autoridad es condición indispensable para ser un educador profesional como lo es para ejercer cualquier tipo de oficio o profesión. Todavía, en algunos casos el educador gobierna, ordena y domina a los educandos. Limitado, prefiere al mando, carece de la real “autoridad”, que reside en las fuerzas de la superioridad espiritual y moral, del amor y de la capacidad, que se advierten por la totalidad de sus potencialidades, en ejercicio, para promover óptimas condiciones sociales de vida. Cuando el hombre crece, no necesariamente crece su autoridad. Para que esto se dé, es indispensable el autoconocimiento, el autocontrol, la autodisciplina en lo personal y en lo social. Quien posee autoridad, generalmente no es autoritario, porque debe concentrar sus fuerzas para vencerse a sí mismo en las innumerables apetencias individuales, en un contexto de tentativas interpersonales e intereses grupales o comunitarios. Cuando la educación resulta de la prédica -palabra y acciones ejemplificadoras- en vez de una sumisión forzada, aparece una conducta autónoma que lleva al educando a elaborar independientemente su sistema de valores; habiendo, recién entonces, verdadera educación.

Adquiere especial relevancia el carácter del docente, porque como dice Erich Fromm, es él quien “determina el pensamiento, la acción y la vida emocional de los individuos”. Tener un verdadero carácter implica aunar a la sensibilidad y la comprensión ante los problemas del hombre, una particular actividad pensadora, con inquietudes renovadas y firme voluntad en todas las circunstancias.

Realmente no debería ser un educador profesional quien no tuviera tales condiciones, porque mal puede alcanzar con éxito el cumplimiento de su noble misión, si no ha logrado la formación de su propio carácter.

Sin embargo, aún en los más altos niveles, se advierte que en muchos casos no hay firmeza en el carácter. Las influencias jerárquicas, el dejar pasar, hacen muchísimo daño a la educación y aniquilan los ímpetus de excelentes educadores auténticos.

Conclusiones:

1º) El educador profesional debe poseer un verdadero carácter.

2º) Debe tener autoridad reconocida por su capacidad y su conducta, que deben responder a una filosofía apoyada en los auténticos valores.

3º) El educador profesional alcanzará en esa forma el objetivo de la educación para la convivencia y la democracia, porque su actuación será un ejemplo que será realmente internalizado.

Un poema y una propuesta.

Lo que deseo

Estas manos no existen

Para agredir

Sin,

Para acariciar y construir.

Este corazón no existe

Para odiar

Sino,

Para sentir

Y amar.

Este cerebro no existe

Para sofisticar

Sino,

Para comprender

Y la verdad buscar.

Manos,

Corazón,

Cerebros,

Únanse

Y construyan,

Juntos,

Uno e indiviso,

Aquí,

En la tierra,

EL PARAÍSO.

Imídeo F. Nérici dejó, con su presencia y su extraordinaria sensibilidad, la mejor lección para los docentes que concurrieron a las jornadas para profundizar en el conocimiento de teorías didácticas. Descubrieron que él aplicaba educación por el arte en todo momento, educación por el arte de vivir y convivir, un tema que debería ser desarrollado no sólo para avanzar hacia el Congreso Pedagógico Nacional (una convocatoria secular) sino para impulsar una política cultural dinámica que abarque la educación permanente, sin discriminaciones injustas.

Siendo fiel a su testimonio, considero un deber reiterar sus recomendaciones en diálogos durante “sobremesas”. No hay que confundir “proyecto” con “propósito”… y todo “programa” requiere una fundamentación pedagógica -científica-; una “realización logrando los objetivos previstos”; si todo lo realizado queda como “anécdota” es porque sólo se desarrolló una idea utópica, sin formación, sin educación, sin resultado positivo. Aquí no acaba esta lectura. Para los educadores profesionales -por su responsabilidad- recién empieza.

BIBLIOGRAFÍA:

Kerschensteiner, Georg. “El alma del educador y el problema de la formación del maestro”. Editorial Labor, 2ª edición, 1934, España.

Hildreth, G. y otros. “Socialización y disciplina”. Edit. Paidós –Argentina-, 1ª edic. 1966.

Emerson, Ralph Waldo. “El hombre y el mundo. Edit. Americalese, Buenos Aires, 1ª Edic. 1984.

En esa página del diario “HOY” incluyeron dos fotografías: Niña trabajando sobre un cuaderno con espiral; niño observando. Texto: “La verdadera educación pasa por el logro de una conducta autónoma que no pasa por la sumisión sino por la adquisición de un sistema de valores”.

En inferior, grupo de adultos sentados alrededor de un “docente” –parado, con las manos en los bolsillos- y ese texto: “El docente es quien determina el pensamiento, la acción y la vida emocional de sus alumnos”.

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Mayo de 2006 – Incluido en el CD “Del Vivir y vibrar”.

SEPA (Servicio de Educación por el Arte)

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini

Presentación: Miércoles 10 de mayo de 2006 a las 19:30

en el Centro Comercial de Santa Fe.

Santa Fe de la Vera Cruz – República Argentina.