1920 – Legislatura de Santa Fe (República Argentina)

Acreditación de diplomas

En la sesión preparatoria del 27 de marzo de 1920 presidida por el senador Dr. Gerardo Costanti, se consideró el despacho en mayoría de la Comisión de Poderes de la Cámara de Senadores -senadores Dalmiro L. Videla (San Justo) y Nicolás Habegger (Gral. Obligado)-, aprobando los diplomas de los electos el 1º de febrero de ese año, correspondientes a Dr. Carlos Paganini (Rosario), Sr. Fernando Dentesano (Castellanos), Dr. Luis M. Mattos (Caseros), Juan M. Bullo (San Cristóbal), señor Eugenio Dutruel (9 de Julio) y señor Melitón Gómez (San Jerónimo), quien había obtenido 2410 votos mientras el señor Manuel Díaz Etchevere obtuvo 250 votos menos. El senador Ricardo D. Murray (Belgrano) presentó un despacho en minoría disponiendo la anulación de la elección en ese departamento. El senador electo Carlos Paganini destacó que desde el Colegio Electoral se habían puesto en evidencia “las enormidades que se han cometido en el acto electoral de San Jerónimo, mostrando la actuación de los representantes de las autoridades provinciales en aquel departamento, y haciendo ver a todo el país -porque todo el país ha escuchado la palabra del tribuno-, los medios empleados por el partido nacionalista para obtener el triunfo”: En un extenso discurso describió los procedimientos fraudulentos y de presión política que se habían registrado en distintas localidades. En Gálvez un militante en el partido radical disidente, acompañado de personas reconocidas por sus apodos -Moscabrava, Comegente; El Potrillo, Bandera Negra, El Sapo- a pesar de la denuncia ante la policía, continuaron con sus atropellos “de manera más descarada y vandálica”. El “jefe de la estación del Ferrocarril Central Argentino, señor Argüello, había sido trasladado a Venado Tuerto y volvió a su antigua residencia” el día anterior, “con el pretexto de enfermedades de familia” con el propósito de “acompañar a sus adeptos del ferrocarril en la campaña de presión y coacción de los demás empleados de la dependencia”. Censuró el electo senador Paganini, que “el subcomisario de la Defensa Agrícola” participara “amenazando a los colonos con que les iba a quemar sus parvas si no daban su voto por el partido radical”. Advirtió que en Gálvez “se constituyeron garitos en un prostíbulo” y allí “se les quitaban las libretas a los dudosos” y este mismo “Albarenque, en Irigoyen, atropelló al comité demócrata a tiros, a los gritos de ‘Viva Mosca y viva el partido radical’. A 43 hijos de colonos les fueron quitadas sus libretas…” Destacó el legislador electo en que “un comisario dirigió “jugadas de taba y de cholón, cobrando la coima y dedicando su producido a la compra de libretas”. Luego defendió su posición el electo Melitón Gómez, denunciando a los demócratas por compras similares, pagando “de cinco hasta veinte pesos cada uno, con el propósito de privarnos de algunos votos a los radicales pobres”; denunció que en algunas localidades la policía fue cómplice para lograr ese fin e insistió en que los comités radicales se sostenían con recursos propios. La votación a favor del despacho de la mayoría permitió la incorporación del senador Gómez, quien integró la comisión de Presupuesto y Cuentas de esa Cámara. En la edición de diarios de sesiones de 1920 consta que fueron presidente protémpore don Melitón Gómez y vicepresidente pro témpore don Román J. Argenti; que los departamentos San Javier y Constitución carecen de representación por no haberse considerado las elecciones respectivas.

(El senador Gómez, en la sesión del 11 de junio de 1920 presidida por el vicegobernador Mendieta, promovió “una aclaración respecto de la discusión producida con motivo del tratamiento de su diploma” en la citada sesión preparatoria. Ratificó sus manifestaciones acerca de “las causas por las cuales la Liga del Sur no triunfó en San Jerónimo” y presentó una carta que no fue reconocida como válida por el senador Mattos -liguista, del partido demócrata progresista-, originándose un breve debate hasta que el senador Caminos pidió que se levante la sesión y el senador Costanti manifestó que estaba completamente terminado ese asunto.)

En la elección de autoridades para el período ordinario, realizada el 27 de marzo, resultaron electos presidente pro témpore el senador Juan Cepeda, vicepresidente el senador Francisco B. Caminos -quien había renunciado en forma indeclinable- y en consecuencia fue electo para ese cargo el senador Dr. Gerardo Costanti, quien ocupaba “una banca en el Congreso Nacional” y de acuerdo a manifestaciones del senador Paganini, “eso no significa en absoluto un impedimento para que el señor senador por San Lorenzo siga desempeñando como hasta ahora sus funciones de senador por ese departamento ante la legislatura de la provincia y el cargo de vicepresidente del honorable senado, porque hay antecedentes de que ambos cargos han sido desempeñados simultáneamente”. Ese criterio determinó que con mayoría en la votación se rechazara la renuncia. Inmediatamente juraron las autoridades electas para presidir la Cámara y se levantó la sesión.

El 23 de abril debió realizarse la sesión de Asamblea conforme lo establecía la Constitución provincial y fue postergada para el viernes 30, oportunidad en la que se reunieron trece senadores y veinticuatro diputados, con la presidencia del senador Costanti. El P.E. había remitido un mensaje escrito y cuando el presidente indicó su lectura, el senador Ortiz Grognet propuso que se entregara “un ejemplar a cada uno de los legisladores” considerándose “inaugurado el presente período de sesiones”, iniciativa que fue aprobada y ratificada después de la lectura del decreto respectivo que había sido redactado por Secretaría de la Cámara. Quince minutos después comenzó la primera sesión ordinaria, se designaron los miembros de comisiones y se acordó continuar con las sesiones los días viernes por la tarde y noche y sábado por la mañana y la tarde.

El presidente pro témpore Juan Cepeda, presentó a la Cámara su renuncia el 18 de mayo de ese año porque asumió la Jefatura Política de Rosario. Como indicó el senador Costanti en la sesión del 4 de junio presidida por el vicegobernador don Clorindo Mendieta, esa nota era “una atención de parte de él” porque existía incompatibilidad y de hecho cesaba como senador.

En la misma sesión se consideró la nota que el 3 de junio envió Alcides Greca desde Rosario por cuanto transcurría “el tercer año desde el día en que los ciudadanos del departamento San Javier concurrieron a los comicios para designar un senador” sin que la Cámara “se haya pronunciado sobre la validez de dicho acto”.

El senador Costanti reconoció que era una “situación anómala” y propuso que la Comisión de Poderes estudiara “el caso” y convocara a todos los ciudadanos que pudieran aportar información, incluyendo al “doctor Greca, para que pueda así con todos los elementos de juicio necesarios producir su despacho”.

A principios de junio se aprobó definitivamente el proyecto concediendo licencia al gobernador de la Provincia. En la sesión del 11 de junio el senador Nicolás Habegger insistió en la necesidad de que la cámara convocara a una sesión “a la que podría invitarse a los candidatos para que verbalmente expongan sus protestas y defiendan sus derechos” e indicó que podría ser en la próxima reunión. Varios legisladores se opusieron porque tenía que expedirse la Comisión de Poderes y se aprobó una moción recomendándole que “se expidiera por escrito” de modo que cada legislador disponga de un ejemplar del dictamen para estudiar sus fundamentos y poder debatir ese postergado asunto.

Quince días después, se consideró el dictamen de la Comisión de Poderes relativos a la elección de senador aquella elección del 3 de febrero de 1918, rechazándose el diploma presentado por el Dr. Diógenes Antille, firmando en disidencia del senador Ramón Argenti.

Los doctores Alcides y Alejandro Greca habían denunciado irregularidades en varias mesas, por la intervención de la policía en los actos comiciales. Hubo un prolongado debate con frecuente intervención del senador Caminos, quien se sumó al rechazo del dictamen de las mayorías que había concretado el senador Argenti al suscribir su disidencia.

Se dispuso la designación de una Comisión de tres senadores para que se trasladen a ese departamento para presenciar la futura elección y así “poder informar sobre la legalidad o ilegalidad de ella”. Nombrado el senador Fernando Dentesano, planteó su renuncia indeclinable, por las mismas razones declinó el cargo el senador Melitón Gómez, integrándose finalmente con los senadores Mattos, Carlen y Videla.

Crisis insoslayable

En la sesión del 4 de junio de 1920 presidida por el vicegobernador Clorindo Mendieta se consideró la nota enviada por el gobernador Enrique M. Mosca el 22 de mayo, informando que debido al breve tiempo disponible no era posible remitir ese mes el presupuesto general de gastos y recursos de la administración, porque exigía un “estudio sereno y consciente de los servicios públicos en todos los órdenes de la administración”.

Un dato significativo aportó el senador Gerardo Costanti en aquel tiempo, mientras se debatía el proyecto de ley autorizando la emisión de títulos, en la sesión presidida por el vicegobernador Clorindo Mendieta y con la presencia del ministro de Hacienda, quien había reconocido que “en la bolsa de comercio de Buenos Aires, cuando se sacan títulos de la provincia de Santa Fe para ofrecerlos, inmediatamente los corredores sacan sus pañuelos y se tapan las narices” indicando “que el crédito de la provincia se ha derrumbado y que está derrumbado desde mucho tiempo atrás”. Corresponde tener en cuenta que el diputado Enzo Bordabehere había analizado en el recinto ese proyecto, con argumentos que debían ser tenidos en cuenta antes de votar a favor del tratamiento sobre tablas. El ministro insistía: “…lo único que puedo manifestar es que está interesada la seriedad de la provincia, la seriedad del Ejecutivo y de la Legislatura en este asunto, y que es de urgente necesidad despacharlo dentro de unas horas si fuera posible. Esa es mi opinión”. Después de un prolongado debate, el asunto pasó a la Comisión y sería tratado en la sesión siguiente.

En la Cámara de Diputados, el 5 de junio de 1920 fue convocado el ministro de Hacienda para explicar el estado de las deudas de la administración pública, algunas correspondientes a gobiernos anteriores.

El 12 de junio del mismo año, el gobernador Enrique Mosca pidió a la Legislatura “la sanción del proyecto de ley enviado; para poder emitir títulos de la renta hasta 4.250.000 de pesos con interés del 7% y amortización del 1%, a fin de retirar los títulos de la deuda interna consolidada, emisión del 14 de agosto de 1886, existentes en circulación al 1º de julio de 1919”, debido a que “los títulos de 1886 están en condiciones exigibles”.

En la sesión del 5 de julio de 1920, el diputado Enzo Bordabehere destacó que treinta y tres años habían transcurrido desde la sanción de la ley autorizando al P.E. a solventar la deuda pública con un “empréstito de 6.000.000 de pesos” y todavía existía un enorme déficit de esos servicios, aproximadamente de cuatro millones de pesos. Esos recursos tenían que ser destinados al pago de la deuda con el Banco Provincial de Santa Fe, a las correspondientes las leyes de 1865, 1867, 1868, 1870 y 1880; a la cancelación de gastos y pago de sueldos al personal de la administración pública. El proyecto fue sancionado.

En la sesión del 31 de julio de 1920 el senador Mattos -radical- insistió en la necesidad de estudiar el proyecto y manifestó: “… aunque no se me escapan las exigencias y los apuros de los acreedores de la provincia, actuales tenedores de esos títulos” y pidió que no se tratara sobre tablas. El senador Costanti -opositor- advirtió sobre aquellas expresiones en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires indicaban “que el crédito de la provincia se ha derrumbado y que está derrumbado desde mucho tiempo atrás”; planteó que el tratamiento sobre tablas los situaba “entre la espada y la pared” y que desconociendo los antecedentes sería votar “absolutamente a ciegas”. Indicó el senador Costanti que lo correcto sería dar el “voto favorable” cuando se encuentre “una solución que ampare por igual a los tenedores de títulos del año 1886 y a los intereses de la provincia”. Después de un prolongado debate, se postergó el tratamiento para que intervinieran las comisiones de Hacienda y de Legislación. En esa circunstancia el senador Costanti recordó que mediante ese proyecto se autorizaría “al poder ejecutivo de la provincia hacer una nueva emisión de títulos para canjar los títulos del empréstito que autorizó la ley del año 1886”, consecuencia de que no se “hubieran hecho las amortizaciones que la ley establecía, en forma regular” porque si se hubieran cancelado oportunamente, “hubiera quedado extinguida la deuda”.

Con respecto al posible pleito que podrían plantear los acreedores ante la Suprema Corte, el senador Costanti manifestó que “ésta no la condenaría y la provincia saldría airosa en esos juicios que en tales condiciones se le entablaran”. Inmediatamente manifestó que “se ha hecho público y es notorio que los libros de crédito público, donde debían constar todo el movimiento de esos títulos desde el año 1886, se han quemado. De modo que el gobierno… se encuentra con datos deficientísimos”. Insistió en que “se ha hecho igualmente público que algunos de estos títulos que fueron retirados en su tiempo, han vuelto nuevamente a la circulación” y que los acreedores habían “estado lucrando con esos títulos y obteniendo un interés mucho mayor al que les correspondía por el capital invertido… intereses que exceden al tipo pactado en las operaciones verificadas con los del año 1886”. El senador Caminos en la etapa final del debate manifestó que no se podía partir “de la base errónea de que no están vencidos los títulos” porque “haciendo esa amortización en forma regular, ha debido pagarse esa deuda íntegramente en el término de treinta y tres años, que ha transcurrido”. El proyecto fue aprobado con el voto negativo de los senadores Carlos Paganini, Gerardo Costanti y Luis M. Mattos, porque no aceptaban que se elevara la tasa de interés favoreciendo excesivamente a los acreedores de la Provincia y con ese asunto se cerró el período legislativo de 1920 después de ocho horas y medias de discusión sobre distintas medidas relacionadas con el presupuesto y las deudas públicas.

(En síntesis, se discutía cómo solucionar una emisión de títulos que se había realizado treinta y cuatro años antes y que tendrían que haber sido cancelados con amortizaciones sucesivas, hasta el año inmediato anterior. En ese tiempo, sólo la prensa escrita difundía algunas noticias sobre las actividades políticas y de los gobiernos, accesibles a limitados lectores. Poco cambió a partir de 1923 cuando se amplió la difusión en radioemisoras, porque tampoco la mayoría de la población disponía de los imprescindibles aparatos…)

Proyectos impostergables

A principios de junio de 1920, se consideraron varios proyectos de leyes: la reforma a la Ley Orgánica de Tribunales; estudios sobre caminos y un proyecto destinado al “arreglo definitivo del camino público que parte de Rosario en dirección a Córdoba, en la adyacencia del arroyo Ludueña y sobre ambas márgenes del mismo, entre los pueblos Fisherton y Funes”. El senador Paganini informó que “ese camino puede considerarse como un cementerio de carros, de coches y de todo género de vehículos” porque personalmente había observado “cuatro o cinco carros atascados o destruidos con sus cargas correspondientes”.

La Comisión de Legislación se expidió el 12 de junio y nuevamente el senador Caminos describió los problemas que impedían el tránsito normal en esa zona. El senador Gerardo Costanti apoyó la iniciativa destacando que “en el trayecto comprendido entre Fisherton y Carcarañá se produce un tráfico intensísimo”, debido a que “no hay más que un solo camino al lado de la vía”, utilizado por “los pasteros y los lecheros, para que el Rosario tenga esos artículos en las primeras horas de la mañana.” Insistió el legislador en que “esa pobre gente que tiene forzosamente que transitar por allí frecuentemente, a altas horas de la noche” debido a que “es tal la enormidad de los fletes que se cobran” que “en pleno siglo XX, resulta más conveniente y económico el transporte hecho en carros hasta Carcarañá que por medio del ferrocarril”. Planteó que si se ensanchaba el camino hasta treinta metros sería posible beneficiar a “los pueblos situados en ese trayecto, núcleos de población donde muchos vecinos del Rosario fijarían su residencia, escapando a los altos alquileres y al encarecimiento de la vida que es difícil para muchos soportar en la segunda ciudad de la república” y al mismo tiempo se valorizarían las propiedades. Mientras el senador Costanti proponía que conforme las disposiciones del Código Rural se realizara un “ensanche uniforme en todo el camino” el senador Paganini proponía que sólo en las adyacencias del arroyo Ludueña porque luego tenía una fórmula de “embudo” abarcando terrenos privados. Leído el proyecto del senador Costanti declarando expropiables esas tierras y otro acordando a la comisión de Fomento de Funes los fondos necesarios para ensanchar el puente sobre el arroyo Ludueña, a las comisiones de Roldán y Carcarañá los recursos para arreglar los caminos paralelos a las vías del ferrocarril Central Argentino en ambas jurisdicciones, reconociéndoles a los gobiernos comunales “ocuparse de las funciones inherentes a los Cabildos, así como la policía de orden, de seguridad, de limpieza, de ornatos”, tal como lo concebía Juan Bautista Alberdi. El senador Paganini considerando que se terminaba el período de sesiones ordinarias, pidió que se votara su proyecto y se continuó con la votación, resultando sancionado.

Deficiencias ferroviarias y pérdidas agrícolas

El senador Mattos -demócrata progresista- manifestó en la sesión del 4 de junio de 1920: “Una de las cuestiones que más poderosamente reclaman nuestra atención es la economía general de la provincia que se halla hoy librada a su natural desenvolvimiento y olvidada casi por completo por nuestros estadistas y hombres de gobierno”. Recordó que la provincia representaba en “la economía nacional, el elevado rango de 2º factor de la producción argentina”, que a la vez era “una de las principales proveedoras de los mercados extranjeros más importantes del mundo” después de la “desastrosa guerra”. Destacó que ese rango se logró por “sus propias y naturales condiciones económicas y demográficas que los gobiernos no han tratado de encauzar, ni de organizar, ni siquiera de fomentar y defender con arreglo a nuestra constitución y a las leyes… El olvido y la negligencia oficial más que todo, nos han hecho presa del espantoso desequilibrio económico interno en que hemos venido viviendo, al extremo de que en medio de una abundante producción, como fuera la de los dos años pasados, hemos tenido que sufrir las consecuencias de la pobreza y ver quemar los cereales que tanto trabajo representan y que tanta falta hacían en otras partes del mundo!… la mejor demostración de la inercia y de la desidia gubernativas”. Insistió en que durante el gobierno de Rodolfo Lehmann no se había “tomado una sola medida propicia al desenvolvimiento, ni al cuidado siquiera, de nuestros intereses económicos”. Planteó que “las declaraciones del nuevo gobernador a este respecto” indicaban la comprensión de “un problema de suma gravedad y trascendencia para la provincia” y que “al dejar librada la solución de él, al gobierno nacional o a las evoluciones de la economía nacional e internacional”, consecuentemente su “ánimo ha sido invadido por una nueva desconfianza”. Defendió a los productores agrícolas y denunció que “la Provincia ha perdido alrededor de 200.000 toneladas de cereales, entre los que se han podrido apilados a la intemperie en las estaciones de ferrocarriles y los que han quedado en las chacras de los colonos”, como había podido comprobar en el departamento Caseros. Esa situación fue la resultante de “la interrupción de su transporte por falta de vagones, y la necesidad de haber tenido que estibar grandes cantidades de cereales a la intemperie por falta de galpones o de tinglados en las estaciones de ferrocarriles”; además de “los desmedidos acaparamientos de los exportadores” como se había observado “a las orillas de los puertos”.

Liberalismo económico

El senador Enrique Mattos en aquella oportunidad manifestó: “Soy partidario del liberalismo económico, porque como demócrata amo sobre todo y para todo la libertad; pero creo que la libertad económica, al par que cualquiera otra libertad, se halla limitada por la libertad y los intereses de los demás; y que nos límites de esa libertad deben ser absolutamente infranqueables, cuando con ellos confinan los intereses del pueblo”. Reiteró que las empresas ferroviarias no cumplían con la ley general de ferrocarriles Nº 2873 ni con el art. 1º de la ley 4207 sobre tinglados, por cuanto se demostraba que una de esas empresas “desde el año 1914 a la fecha, ha construido solo 50 vagones, número que no se halla ni remotamente siquiera, en proporción con la necesidad del transporte”; aunque sí se soportaba desde noviembre de 1917 un considerable aumento de tarifas. En consecuencia pidió que se comunicara al P.E. la necesidad de hacer un estudio sobre las medidas que podrían “corregir los vicios y salvar las deficiencias” que había mencionado y así se hizo.

Tribunales de Santa Fe

En la sesión del 11 de junio de 1920 se consideró en la Cámara de Senadores el dictamen de la Comisión de Legislación sobre construcción de un edificio para los Tribunales de la capital de la provincia, que funcionaban hasta entonces a pocas cuadras de su futuro emplazamiento, en un edificio insuficiente y deteriorado. Se aprobó y fue remitido a la Cámara de Diputados por cuanto se había previsto establecer un impuesto para sufragar esos gastos y era necesario lograr la sanción definitiva.

Escribanos

Durante la sesión del 25 de junio de 1920 se consideró el proyecto de ley referido a los aranceles que percibirían los escribanos por las escrituras correspondientes a compraventas, locaciones, fianzas, disoluciones de sociedades, entre otras certificaciones. El senador Costanti recordó que estaba vigente el arancel establecido el 14 de julio de 1908 e insistió en que “el encarecimiento de la vida es igual para todos, tanto para los obreros como para el profesional; para el hombre de fortuna y para el que no lo tiene”. Reiteró que los escribanos antes de redactar la escritura tenían que revisar los títulos, consultar protocolos y consultar en los archivos y aconsejar a sus clientes. Destacó que en la legislatura de Córdoba se había sancionado el 19 de diciembre de 1919 una ley aumentando esos aranceles y prácticamente sin discusión, el proyecto fue sancionado.

Reforma de la Constitución

El senador Gerardo Costanti en la sesión del 24 de junio de 1920 insistió en la necesidad de evaluar y sancionar el proyecto de reforma a la Constitución provincial, proponiendo su tratamiento sobre tablas. El senador Costanti fue convencional en la reforma constitucional de 1899 y destacó que esa circunstancia, no le impedía “propiciar la nueva reforma”, porque “las constituciones no son, como ninguna ley, inmutables”. La Liga del Sur -su partido- desde 1909 reclamaba esa reforma, y él había presentado un proyecto el 28 de junio de 1912, proponiendo “reforma amplia de la Constitución, con excepción del artículo 4º únicamente”, referido a la capital de la provincia; proyecto que “un ministro” lo calificó de “anárquico” aunque “más tarde el P.E. lo reprodujo casi en términos textuales para enviarlo como iniciativa propia a la Legislatura”. A partir de 1913 la mayoría de los miembros de la Liga del Sur se integraron en el Partido Demócrata Progresista y fue durante ese período cuando más se insistía en la necesaria sanción del proyecto que exigía un estudio profundo, aconsejándose la postergación del tratamiento del proyecto y en varias oportunidades no hubo quórum. En 1917, cuando un grupo numeroso de senadores podía lograr el rechazo del proyecto de reforma total, “en antesalas” se acordó la reforma en “determinados artículos”, luego de una breve argumentación del miembro informante, sin que se produjeran “grandes discursos ni grandes debates”.

En el período de 1920, otro representante del partido Demócrata Progresista, el diputado señor José Guillermo Bertotto” presentó un proyecto similar y el senador Mattos declaró que con esa reforma se aspiraba “a levantar en primer término el nivel de la cultura popular, si es preciso hasta disciplinarla completamente en sus derechos, en sus deberes cívicos y en sus mismas actividades”, logrando mejorar las condiciones de trabajo de los maestros. Manifestó el propósito de que establecer “medios de control eficaces para la buena inversión de la renta pública”, que se “independice a la justicia letrada declarando su inamovilidad” por cuanto en su concepto, “la autonomía es a las instituciones y a los poderes lo que la libertad al individuo”. Destacó que en ese momento no había “autonomía, ni siquiera en el poder legislativo”, porque no puede sesionar fuera de la época que le marca la Constitución, si no es por convocatoria especial del poder Ejecutivo.   El senador Gómez aprobó la iniciativa de reforma proponiendo que el proyecto fuera estudiado en la Comisión.

El 26 de junio se expidió la Comisión de Legislación y Negocios Constitucionales, declarándose necesaria la reforma de la constitución provincial -excepto en el art. 4º-, convocándose a elección de los sesenta convencionales durante el primer domingo de octubre, siendo sede la capital de la provincia.

El senador Francisco Caminos celebró que culminara favorablemente esa iniciativa, porque “la opinión pública desde mucho tiempo atrás se manifiesta uniformemente interesada en la sanción… y como la voz del pueblo es la voz de Dios” propuso que poniéndose “todos de pie sancionemos por unanimidad el proyecto en la forma en que lo ha despachado la comisión” porque “será la mejor conformación de nuestra conducta de legisladores con los anhelos populares”. Apoyado por el senador Costanti, todos votaron afirmativamente estando de pie y como indicó el senador Caminos, tenía que volver a la cámara de origen en segunda revisión. El 31 de julio la Cámara de Diputados informó al Senado “haber sancionado definitivamente el proyecto de reforma de la Constitución”.

Becas a artistas

En la sesión del 25 de junio de 1920 se consideró el proyecto de ley otorgando una beca de doscientos pesos nacionales mensuales durante dos años, a Herminio Blotta, Luciano Senac y Humberto Catelli. Expresó el senador Caminos que no disponían de “antecedentes de ninguna clase sobre este particular”, destacando que “está faltando dinero para la instrucción primaria que es obligatoria, y por cuya circunstancia hay un número considerable de analfabetos… se intenta dar subsidios para estudios superiores, especiales o de adorno. Esto es un error por parte del estado, porque importa descuidar lo necesario para atender lo superfluo”. El senador Luis Mattos reconoció haber asistido a algunos conciertos y destacó eran residentes en Rosario, “personas especialmente dotadas de condiciones artísticas para que perfeccionadas, puedan después concurrir a levantar la cultura de nuestro estado” (sic). El senador Costanti recordó los elogios “del gran diario ‘La Prensa’ de la capital federal” acerca del “concertista de alto mérito, virtuoso ejecutante al piano Luciano Senac” después de su concierto en la Capital Federal. Con respecto al joven Blotta manifestó que “ha demostrado como escultor aptitudes muy recomendables” y que Catelli, “se destaca en el dibujo y la pintura”, porque “lo hace bien, con alma de artista, sin haber tenido profesores en una ni otra cosa” insistiendo en que “cuántos hay que recibiendo durante largos años la enseñanza de los mejores maestros, no consiguen hacerlo”. Al ser aprobado el proyecto, los tres artistas podían trasladarse a “Europa en busca de los grandes centros artísticos, para estudiar y aprender, y cuando vuelvan honrarán a la provincia pagándole con creces este subsidio que hoy piden”, como lo anticipó el senador Costanti.

(En realidad, seis décadas después quien escribe estos apuntes ha consultado diversas publicaciones referidas al arte de los santafesinos y no ha hallado referencias sobre tales artistas. Otra ha sido la situación del becado Antonio Berni, quien regresó de Europa y se dedicó a la formación de jóvenes pintores dejando al mismo tiempo una obra perdurable y de valor incalculable.)

Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.