“Ovni… gnomos… y una urgencia.”

Sinopsis: IV Congreso Internacional de Ciencias Extraterrestres y VII Congreso Nacional de Ovnilogía. Miradas en torno relaciones interpersonales. Algunas conclusiones.

Escrito el 7 de diciembre de 1983.

Publicado en el Diario “El Litoral”

Jueves 22 de diciembre de 1983, p. 6.

Santa Fe de la Vera Cruz.

Parece ser que el despertar de la primavera es el tiempo más oportuno para que nuestro malherido planeta plagado de agujeros, reciba la visita e extraños artefactos: objetos voladores no identificados” que según algunos testimonios serían portadores de extraños personajes que se supone pertenecen a una “clase superior” a la del promedio de habitantes de la tierra, porque serían pacíficos, amantes del bien común, a pesar del extraordinario avance tecnológico con el que sorprenden a los que alguna vez, se han sentido paralizados por el simple efecto de una luz que ellos podían irradiar con sofisticados instrumentos.

En nuestra ciudad en estos días sesionará el IV Congreso Internacional de Ciencias Extraterrestres y el VII Congreso Nacional de Ovnilogía, y de su absoluta seriedad son prueba los organizadores y la sede, el paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, lo cual ratifica que el fenómeno “OVNI” tiene una dimensión propia de su misterio, que lo ha convertido en centro de interés para innumerables investigaciones.

Pero -disculpe el lector-, no es concretamente a este fenómeno que quiero referirme, sino que mi imaginación creadora, por lo de “objetos voladores no identificados”, me ha impulsado a pensar en otros complicados encuentros que provocan aún más conmoción, aunque no tienen la debida difusión.

Cuando algunos pacíficos idealistas se reúnen para el bien común, lógicamente se trata de personas identificadas con objetivos altruistas. No es extraño encontrar entre ellos a los que prefieren regalar cien libros “in memoriam” antes que encargar un ramo de flores, porque lo importante es el recuerdo, la intención, y cómo se materializa -si se hace- es secundario. Lo que da relevancia a la gratitud es lo inmaterial. Ese marco de respeto y de dignidad con que se envuelve a la persona que supo ser justa, generosa, prudente. Aunar esas cualidades puede parecer hoy desmedido, pero es lo que realmente el hombre debe ser y nada más que ello. (Es comprensible que se confundan estos valores porque hemos llegado a tal extremo que cuando un funcionario cumple con su misión, para la que recibe una remuneración, se exteriorizan exageradas alabanzas y no se ha hecho, más que lo que se debía hacer. Lo mismo ocurre si no hay sueldo, si se acepta una función, si es de solidaridad y bien común, hay que cumplirla sin esperar distinciones. Pocos son los que se animan a decir lo que corresponde, “hay escritores a quienes les tiemblan las manos” si tienen que comprometerse para el bien común y más tiemblan si de determinada política se habla, porque como los OVNI, ésta sigue siendo una incógnita indescifrable para algunos personajes que suelen mimetizarse en diferentes grupos humanos y no es verde sino gris el color que eligen para transformarse.

A veces el hombre se convierte en un narcisista o en un solitario porque no cree en nada ni en nadie más que en sí mismo. Pierde noción del contexto social y a menudo confunde a los beneméritos altruistas, sujetos de valor trascendente, con meros objetos a los cuales se les aproxima para satisfacer expectativas personales arrojándolos luego al “canasto” como si fueran utensilios descartables.

A estos OVNI he querido rendir homenaje hoy, a esos seres que postergan sus propios intereses para servir a sus semejantes, silenciosamente, para hacer realidad el mensaje bíblico. A ese ser que a fuerza de haber callado tantas lágrimas, a pesar del perfume a miel y azahares que irradia su presencia, es totalmente una gota de sal. A esa persona digna a quien los farsantes comparan con objetos no identificables, porque en su miopía por la mediatez de la búsqueda pretender usarlos como “objetos” para llegar, no importa cómo ni aplastando a cuántos. Aquellos ocupan un lugar, no porque son “voladores” sino lentos caminantes, a los que pretenden desplazar los “paracaidistas” que los miran de soslayo como “no identificados” porque en su mediocridad, tras los destellos de un lucimiento fugaz, no pueden dar dimensión a la luz de la lumbre que no necesita de complejas fórmulas químicas ni de sustentación con magníficas líneas arquitectónicas para tener siempre vigencia, porque se nutre con el amor humano.

Hay que decir con alegría, que todavía hay muchos que parecen llegados de otro planeta porque aún tienen fe, confianza y saber ser sinceros y leales. No vuelan, sueñan, aman y crean un mundo mejor. Para investigar sobre estos “fenómenos”, indudablemente será imposible por el momento convocar a un congreso, pero hay que empezar con la palabra como herramienta, todos los días, por todos los medios, con urgencia, y convencer a nuestros hermanos en este tránsito hacia la inmortalidad, que sin contratos, ni actas, ni proclamas, algún día corremos el riesgo de tener que “pactar” una convivencia respetuosa y solidaria, y para eso tendremos un solo recurso: ser capaces de tender una mano no con la palma hacia arriba esperando la dádiva, sino con la mirada pura reflejando un espíritu noble.

Es realmente una urgencia, hace milenios que el Universo lo espera y no creo que dependa de los “gnomos”.

                                                           —o0o—

Mayo de 2006 – Incluido en el CD “Del Vivir y vibrar”.

SEPA (Servicio de Educación por el Arte)

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini

Presentación: Miércoles 10 de mayo de 2006 a las 19:30

en el Centro Comercial de Santa Fe.

Santa Fe de la Vera Cruz – República Argentina.