HAIKAI – HAIKU Juegos sobre el vagar sin rumbo.

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KAI

——

HAI

 

Juegos sobre el vagar sin rumbo…

 

 

 

 

 

 

 

A Fernando Birri, nuestro querido Quique, un hombre con unas alas enormes…

A Edmundo Blanco Boeri, nuestro ejemplar amigo y ¡maestro!…

A Eduardo Rodolfo Fontanini, mi amante amado a perpetuidad

 

Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

* * * * * * * *

“Conociéndome y conociendo la mutabilidad del mundo, no deseo nada que esté fuera de mi alcance y tampoco me agito”.

 

“Sólo busco la tranquilidad y gozo de la ausencia de la angustia.”

                                                    Kamo no Chömei.

Poeta y músico nacido cerca de Kioto, 1154-1216.

De “La renuncia a este mundo”.

 

“Haikai”

Se ha dicho que Matsuo Basho, nacido en 1644, siendo joven y budista, dejó su trabajo administrativo y se hizo monje errante. Vivió en chozas a la sombra de un banano, cuyo nombre en japonés (basho) usó como seudónimo.

Ha sido -es- “el más grande poeta clásico japonés”: iniciador del renacimiento Haikai, aquellos poemas de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas que nacieron en el siglo XVI, cuando se reunían los poetas, el maestro recitaba diecisiete sílabas y seguían sus amigos con dos versos de siete sílabas, con probabilidades de lograr 30 (5 + 7 + 5 + 7 + 7 + 7 + 7), 50 o 100 versos…

Los poemas haikai “se limitan a la enunciación de hechos, pero de manera tal que sin explicar que ‘esto es alegre o triste’, logra que el mismo objeto señalado lo trasmute”.

Se la ha considerado -tal vez, todavía…- “poesía antiliteraria, no intelectual, influida por el budismo Zen.” [1]

Después, Shiki (1866-1902) logró imponer la denominación haiku que se utiliza todavía. Como suele suceder, se han cambiado los nombres pero no la esencia.

Un eco nos conmueve con el legado del humilde Matsuo Basho: [1]

“Pétalos de lirios

atarán mis pies: cordones

de mis sandalias.”

2001: Siesta de abril…

              Antes de partir hacia Lloret de Mar.

              Viaje de continente a continente.

                     ¡No hay distancias para el amor!…

1.

Cae un pétalo

sobre el húmedo suelo.

Es el ocaso…

2.

Vuelan las garzas.

Aguas abajo el río

acuna sombras…

3.

Juega un niño:

en su barco de papel

es el timonel.

4.

Corre la lava.

La tierra se estremece.

Los hombre rezan.

5.

El sauce llorón

es refugio del zorzal…

aún sin nido.

6.

Mustios jazmines

delatan la ausencia

del jardinero.

7.

Oscuras nubes

anticipan el trueno.

Hay viento y agua.

8.

Roto el espejo

el rostro se estremece.

… y hay más arrugas

9.

Despierta amor…

Te espera la placidez

de mi caricia.

10.

Cierro los ojos.

Percibo tu perfume

…sólo memoria.

11.

Busco los granos

con paso de paloma.

Me mueve el hambre.

12.

Este Carnaval

es pálido aguafuerte

sin serpentinas.

13.

Hombres-pájaros

coronaron máscaras

…sobre carrozas.

Último acorde

despide a la comparsa.

Duerme el tamboril.

15.

Te imagino…

llovizna de esmeralda

sobre mi alma.

16.

Pasó el colibrí.

Es deleite la lluvia…

bajo el alero.

17.

Fuga la angustia

y acosa a la multitud…

Se oyen suspiros.

18.

Tras las lventanas

repoosan las fatigas:

sueño y lágrimas.

19.

Eran tu señal

los surcos de tu frente

y tu mirada.

20.

Cortan al sesgo

las sombras del olvido…

las remembranzas.

21.

Hueco en el muro…

es nido abandonado

pichón en vuelo.

22.

Todo es muy alto,

puertas, altares, tronos,

en las iglesias.

23.

Pequeño, el hombre…

va al confesionario

y se arrodilla.

24.

Cerrado el templo.

Silencio y desolación.

Dios nos contempla.

25.

Un bulto es almohada

en el sombrío zaguán.

Duerme el mendigo.

26.

Apenas una luz

sobre el cuerpo tendido.

Temor.. miseria.

27.

Decía el linyera:

¡Mejor cielo estrellado

que cielorraso!

28.

Sangre… símbolo.

Amenaza, redención.

Mitos y ritos.

29.

Fluye la vida.

Aletean gaviotas.

Ríe un niño.

30.

Racimo de uvas…

gemas esmeraldinas

zarcillo débil.

31.

Todo es reflejo…

la bandada en el lago

y mi sonrisa.

32.

Te busco niña

oculta en mi espíritu.

¡Cuánto has crecido!…

33.

Estuve ausente.

Hay grietas en el huerto

… y hojas secas.

34.

Mira a tus nietos,

son hijosde tus hijos.

¿Ya los conoces?…

35.

Leve rocío

sobre gramilla y trébol

son mis lágrimas.

Ma. 21/03/2001 Hora 15:45

36.

Guardé secretos

por tanto que amé.

Hoy me libero.

Ma. 02/04/2001-Hora 0:15

37.

Medí los hechos

más allá del ensueño

cuando me echó.

Ma. 02/04/2001-Hora 0:20

38.

Una lágrima

por la hache olvidada

fue un bálsamo.

Martes 02/04/2001

Hora 0:25

1982: Gesta de las Malvinas…

Nuestro ahijado, Carlos Gabriel

Orbea Gervasoni, tiene un año más.

Gracias Andrea… por haber dejado aquí,

las huellas invisibles pero necesarias

-las de tus miradas-,

para este punto final, ineludible.

Lunes 16 de abril de 2001.

Víspera del redescubrimiento de Lloret…

                   (Gerona-Cataluña-España).

En la Cofradía de los Duendes perdura la resonancia de lo expresado por Estrella Quinteros en páginas de “Cultura” del diario “El Litoral”, el 20 de marzo de 2001:

Flores de cristal

en místicos vitrales

un lirio azul.

Con alegría

bebe de la cisterna

que te fue dada.

Viento y oleaje

hay juncos en el agua

flauta mágica.

Tejes, destejes

la trama de la vida

para lo eterno.

* * * * * * * *

Celebración.

En el origen…

Sólo miradas

y el sol de la mañana.

¡Crecían las alas!

Leve caricia.

Silencios y palabras.

Tímido beso.

Luna lejana:

testigo de promesas

y de algún sueño.

Después…

Vida y misterio.

Tañido de campanas.

Boda… Bautismos.

Frutos maduros:

vagidos y alegría.

¡Llegan los nietos!

Hoy…

Entre esta orilla

y las lejanas playas:

un puente de amor.

Cuatro de marzo:

Llanura luminosa…

¡Dios sea loado!

Santa Fe de la Vera Cruz.

Jueves 04-03-2004 – Hora 23:46

 

(Julia, hermana-compañera.

         En siete días… ¡la Creación!

         ……………………………………………….

         Puntada a puntaba, tu bello tapiz.

         Latido a latido, fluyeron siete “haiku”:

         En el origen, alguna semejanza.

         Después potentes emociones

                                 compartidas en la pausa.

         Hoy como ayer, la blanca rosa

                                 es un símbolo…

         ¡Somos amigas a perpetuidad!…

         Sigamos por el río,

                                 Vayamos hacia el mar.) [2]

                                             Nidia. 05-03-2004 – Hora 21:25

* * * * * * * * * *

 

“El siglo XXI: la incertidumbre y el haiku

María Marta Garabato, leyó un ensayo en el “Segundo Encuentro Internacional de Haiku” realizado en la Argentina, en la ciudad de Buenos Aires desde el 26 al 26 de octubre de 2002. Aquí, la selección de algunos párrafos que son reiterados a los fines de promover la educación por el arte de vivir y convivir.

                                                         Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Dante, Colón y la Cruz del Sur…

“Colón llegó a América con su carabela capitana, airosa de timón, un anónimo invento y sus velas cuadrangulares y triangulares que permitían moverlas y desplazarse por el océano enfrentando vientos e imprevistos. Traía la estoicidad de un iluminado, la terquedad natural de los enceguecidos y la obstinación de los que sueñan despiertos. En sus pensamientos estaban los versos del Dante. La Divina Comedia es parte del descubrimiento de América, esos signos tenues de las presunciones y de las señales que saltan los siglos y se paran delante de los que dirigen el mundo como el arte de lo posible sin sospechar que lo imposible es la palanca que mueve la historia. Cristóbal musitaba una y otra vez ante la aparición de la Cruz del Sur brillante, loca de luces, un milagro más en el cielo mutante: “non viste mai fuor que alla prima gente” (no vistas jamás desde la primera gente). El Dante había recogido del libro de Tolomeo la existencia desde edades remotísimas de esas “cuatro estrellas de la vía del polo” que alumbraron el génesis de la humanidad; supuso entonces que el hogar de Adán y Eva, el Paraíso Terrenal, estaba en el hemisferio sur. Por eso en La Divina Comedia lo pone allí, en la cima de una montaña. Quizá solamente Colón pudo resistir el asombro continuo de su empresa, no sólo por lo que ocurría en su nave a todo nivel, sino por el cielo, cuyos cambios hubiesen llenado de miedo y belleza al más empecinado. El señor Colón, Comandante de las tres carabelas que descubren el territorio de América, supone que sí aparecen esas estrellas de las que hablaba el Dante situadas en la Vía del Polo, en cuya cima según la Divina Comedia estaba el Paraíso. Cristóbal Colón había llegado a su meta, a su sueño. No dudó entre la incertidumbre de todos sus horóscopos y cartografías, volvió una y otra vez a decir que esas que veía ya en las costas y que amablemente se le acercaban en canoas eran las primeras gentes, y que él, saturado de sueños, insomnios y ambiciones, había llegado a ese lugar del cual Dante había hecho referencias en el siglo XIV (es un misterio cómo Dante Alighieri, en su época, pudo describir las cuatro estrellas de la Cruz, invisibles desde el hemisferio boreal, y situarlas en la Vía del Polo).

Kafka…

En el siglo XX es Kafka, en su libro titulado por él La transformación pero conocido mundialmente como La metamorfosis quien anuncia, esta vez en forma inmediata, qué va a suceder en el mundo. En dicha obra él se convierte del día a la noche en un escarabajo; su familia debe recibir a tres inquilinos que a la postre mandarán más que ellos, no les pagarán la locación y, finalmente, cuando una criada mata al escarabajo, la familia se consuela con un viaje en tranvía, donde advierten que la hermana se ha convertido en una mujer y que debe asomarse a la vida. En su libro, Kafka anuncia la llegada del Nazismo, con todo sus horrores: los hombres pasarán a ser insectos, los invasores serán crueles y la joven que asoma a la vida es la historia de sus hermanas que mueren en campos de concentración. Bajo este perfil, Kafka es un ordenado vidente del mundo que él debería vivir, y no el delirante e irreal autor que sólo hace observar la psicopatía del mundo que le rodea.”

Siglo XX

“En esa labor medular ante el mundo del siglo XXI que nos queda por hacer a los normales seres que no hemos predicho nada hasta ahora ni suponemos qué va a ocurrir de aquí en más, es posible que la crueldad del siglo XX nos haga limitar la mirada y observemos los dos mundos del planeta y su manera de concebir la vida a través de su cultura. El siglo XX se desvaneció en un cisma, la caída seca y aplastante del comunismo, con una economía derrotada y un hombre dependiente y el capitalismo que arremete con una globalización cuyos resultados se manifiestan también en la economía, donde los países emergentes deben soportar una despiadada destrucción de la calidad de vida y de la vida misma.”

El zen…

“El zen es una forma de autoconciencia frente al pasado inmediato, despierta el sentido de una claudicación de liderazgo por una intervención personal en la vida de las sociedades. El zen es el despojo de los deseos y las dependencias; ambas categorías han hecho que los hombres marcharan, con el pretexto de las teorías, tras los psicópatas: no han sido otra cosa en la historia del mundo los protagonistas de las grandes movilizaciones, Mussolini, Hitler, Stalin, que condujeron a las masas. Jung ha dicho: ‘todos somos casi budistas de nuestros costados ocultos. Leer un poco de budismo es darse cuenta de que los budista hace 2500 años sabían mucho más de nuestros problemas psicológicos de lo que se ha supuesto… Ahora estamos redescubriendo la antigua sabiduría de oriente’.”

Siglo XXI

“El siglo XXI ha nacido en la incertidumbre. El 11 de septiembre de 2001 puso ante nuestra conciencia que cualquier cosa puede ser realidad. Si observamos los dos mundos, oriente y occidente, y nos introducimos en sus culturas hasta entender con nuestros corazones los pensamientos, estaremos abriendo un nuevo sendero, que no es inaugural y que ya tiene muchos transeúntes.

La senda del haiku… y del zen.

Esta es la senda del haiku, la milenaria poesía del Japón, que fascina a occidente por la brevedad de la palabra, que parece rayos o truenos o a veces fotografías. Como dijo Tantan, un puñal. Jamás como en toda poesía una contabilidad de cifras, siempre con la presencia del zen. Los haikus están destinados, con su divulgación, a dispersar el contenido de la conciencia colectiva de oriente, el zen sin templos ni ritos, que entrará al corazón occidental y se depositará en las mentes como lo ha hecho con sus representantes más talentosos, que han advertido sobre él. Se sabe que, aunque se destruyan todas las bibliotecas, mientras un hombre resida en el planeta y con su intuición e imaginación se convierta en nube, sienta las flores, vuele con los pájaros, no desaparecerá el zen. En cada uno de nosotros puede haber una experiencia de satori, es la llegada de Buda. Todos somos budas cuando despertamos a la vida. Esa reacción es una de las pocas esperanzas que quedan. Freud, Fromm, Jung, Santo Tomás o Aristóteles han dicho que sólo el arte puede sublimar los instintos destructivos del hombre. El zen es arte ante la incertidumbre del mundo que nos cobija, es el concepto de autonomía para encontrar lo divino, es un buen proyecto.” Cursiva aquí.

“Las grandes religiones han recurrido a la teología y han divulgado su esencia a través de libros y otros tipos de escritura. Incluso el Pop Wuj o libro sagrado de los mayas, la Biblia maya, establece reglas fijas para la vida religiosa. El zen nos muestra el sol y la luna, le habla a nuestra intuición: “¡Despiértate! Convive con las hormigas, vuélvete aroma de las flores”, como en su máxima expresión hizo San Francisco. Es la experiencia de un descubrimiento. Todo está en nuestra común nada, nuestro todo. Los poetas de occidente fueron atrapados por los haikus, entre ellos Cortázar, embelesado ante el haiku de Bashô (trabajado por Octavio Paz), que dice: “Este sendero / ya nadie lo transita / salvo el crepúsculo”. Han tratado de desentrañar en el mismo el misterio que encierra y es posible que en esto consista nuestro documento. Los poetas de occidente, al escribir “en el momento del haiku”, no pueden hacer otra cosa que escuchar la voz, seguir sus órdenes. Cuando la etapa de conmoción pasa, llega la serenidad frente al poema que ha nacido exacto con 5-7-5 sílabas, casi sin necesidad de modificarlo. Al haikista el destino le ha dicho: Haz esto. Según Ortega y Gasset, “la vida es a la vez fatalidad y libertad, es ser libre dentro de una fatalidad dada”. Si alguien piensa y razona que va a escribir un haiku, no es poeta. El poeta es el vacío, como dijo Nietzsche. El artista es un hombre encadenado al inexorable destino de poetizar.

El haiku puede ser más breve o tener hasta 23 sílabas, como se acepta actualmente en el Japón. En este supuesto, el poeta puede limpiar el poema de aquello que, conformando una ortodoxia métrica, lo opaca. A veces esta tarea despoja al haiku de innecesarias palabras o requiere que se le agreguen otras: exalta al poema, coloca silencios. Por lo demás, en ese microclima del breve poema, el cambio de lugar de una palabra o de un verso puede reestructurar al poema. Nunca le es vedado al poeta su yo, la inspiración, su sentido de la belleza o de lo trágico, moderado es el aporte que se establece y que constituye el arduo oficio del escritor como un trabajador más: quizá el más empecinado, el que nunca tiene tiempo. La labor es constante, obstinadamente invade, a veces carcome, pero hiere con la belleza, que se transforma casi siempre en decepción en las lecturas sucesivas, cuando la alucinación de lo nuevo pasó y lo que está escrito no gusta. Es la rueda del devenir: de todo lo escrito siempre queda muy poco. Del mismísimo Bashô, que escribió mas de dos mil haikus, se ha dicho que sólo doscientos son buenos. Entre ellos el de la rana, que lo convirtió en inmortal. Un refugio de la eternidad para agnósticos y creyentes, la eternidad del artista, que lógicamente algún día tendrá fin. Pero hasta el presente las breves palabras atraviesan los siglos.

Para el zen y el haiku todas las cosas son divinas: una mota de polvo contiene la tierra entera; cuando una flor se abre, todo el mundo viene a nacer. Los haiku son un documento para la humanidad, así lo entienden los maestros ante sus alumnos cuando les presentan los koan para lograr su iluminación. Cada uno trae a la tierra un documento para desarrollar y presentar. Los haikistas deben ser los profetas del pensamiento de oriente en el mundo occidental, penetrando con su breve texto e iluminando al lector en su parte consciente para que llegue al inconsciente y se produzca la iluminación: el haiku es un viaje al inconsciente. Los grandes psiquiatras del siglo XX, Jung y Fromm, estudiaron activamente la esencia del arte japonés. Y el arte japonés es zen.

Dice el Dr. Suzuki que algo debe haber en el carácter japonés que armoniza bien con el espíritu zen, pues este se ha fusionado tan rápida e integralmente con la vida y cultura japonesas que rápidamente reconocemos allí su presencia, aunque no sea siempre de manera uniforme. Su introducción tuvo lugar en la era Kamakura. Sin su conocimiento, el haiku y las demás artes serían un sendero cerrado, donde la oscuridad todo lo anula. El poeta debe ser el hombre de la caverna de Platón y llevar al lector a la luz, mostrando y desentrañando el secreto del zen con su palabra. El zen es la naturaleza, la vida, pero no como observación sino como conocimiento: después de conocerla, hay que ignorarla. Cuando la ignorancia es absoluta, podemos decir: esto es una rosa; esto es la vida. Para el zen la vida es una sorpresa y a la vez la sorpresa es vida. Cuando el hombre siente su cuerpo, su pensamiento, y lo lleva conscientemente al centro de su corazón, al sentimiento puro, entonces se ilumina, comprende: la sinrazón de la razón. Es cuando arroja por la borda la razón, porque una mente libre no razona, es vacío: esto es el zen. En la vida cotidiana es la absoluta conciencia de nuestros actos. De hecho lo único que limita al zen es su deficiencia a la hora de expresarse. Es esta una limitación impuesta a todo lo humano y, en realidad, a todo lo divino en cuanto que pretende tornarse inteligible. El monje zen o la persona zen cuando come, come; cuando está cansado, duerme. Su mente no está invadida por la impureza. El Evangelio señala: “Mirad los lirios del campo. No todos los verán, sólo los que han mirado con pureza quizá se conviertan en lirios”. Ellos no necesitan orar para pedir gracias ni misericordias, ellos están abandonados al destino, que se puede identificar como el Dios, la energía o el común denominador que me habita a mí y a todos los seres.

A los practicantes del zen les consta que existe una imagen que desciende como ha descendido en los santos, y a los que han sido sometidos a pruebas. Un Dios repetido en el alma, o en nuestro interior si se considera que el alma no existe. El alma es todo. En ese estadio puede aparecer el satori, ese tiempo de inembargable paz y bienestar, experiencia para los artistas y para los observadores. Un haikista sabe, si ha logrado un haiku, cuándo le ha sido deparado un satori. Lo mágico de oriente es que el lector de haiku también está llamado a esta experiencia; ocurre cuando, al leer, las palabras, se vuelven imágenes, o rayos fulminantes, porque las palabras han taladrado el inconsciente y nuestro consciente lo sabe. Es el momento maravilloso de la iluminación.

El zen es libertad y sólo un hombre libre puede practicarlo. La vida es incertidumbre y misterio, una visión del mundo propia del zen. Esa eterna incertidumbre del hombre es la que plantea la visión zen del mundo, mostrar su esencia a traves del haiku es la señal del tiempo. La introducción de oriente en el pensamiento occidental a traves de estos breves poemas, que aparentan una apabullante obviedad y sencillez, atrapa cuando el delgado hilo de la realidad y la irrealidad nos somete en conciencia a llegar al inconsciente y descubrir el todo que se encuentra en nuestro ser. Issa, en el siguiente haiku, demuestra la inestabilidad del mundo, la provisionalidad de la vida, y al mismo tiempo sugiere nuestro amor por ella, según la traducción de Rodríguez-Izquierdo:

Este mundo de rocío, mundo, como es, de rocio y, con todo…

Ortega y Gasset refiere que los sacerdotes japoneses llaman a este mundo que vivimos “mundo de rocío” como la forma despectiva de lo terreno, y agrega: “En un poeta, Issa, aparece un sencillo hai-kai al cual me atengo y dice asi: Un mundo de rocío / no es mas que un mundo de rocío / y sin embargo…!”

Sin embargo… aceptemos este mundo de rocío como materia para hacer la vida más completa. Tomemos la poesia haiku como medio espiritualmente estratégico para introducir en occidente el maravilloso pensamiento del zen, que permite el desenvolvimiento de cada persona en absoluta libertad llevando su propia experiencia al máximo plano espiritual como desafío a la incertidumbre que siempre acosa al hombre. El zen puede dar al occidental la aceptación para superar el caos que enfrentamos, el rostro de lo impreciso, las dudas, el terror: la eterna incertidumbre.

María Marta Garabato.

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[1] Antología de la Literatura Japonesa. Buenos Aires, CEAL, Biblioteca Básica Universal, p. 970.

Es interesante aportar otro dato para quienes se interesen por estas percepciones. Leí el domingo 14 una síntesis referida a estos poemas y allí se menciona: “Introducción al haiku”, Edición Acuarela, C. Correo 26 – 2152 Granadero Baigorria, Santa Fe.

[2] Julia Gil y Augusto Fernández celebran Bodas de Oro matrimoniales… ¡Amiga del alma! desde principios de la década del ’50. Abuelos de nuestras nietas Josefina y Lucía hijas de Nidia Marta Susana Fontanini Orbea y de Rubén Alfredo Fernández Gil.

[1] Capítulo Universal – “Historia de la Literatura mundial”. Buenos Aires, CEAL, 1970- Fascículo 81.