2001 – Evocacion desde el Mediterraneo (Poema)

2001: Evocación desde el Mediterráneo…

La Costa Brava catalana es una región donde el agitado mar es oleaje continuo y belleza de espuma que cubre las rocas cercanas a las arenosas playas.

En Blanes, conmueve observarlo desde el Jardín Mari-Murtra, donde el canto de los pájaros sigue siendo el misterioso lenguaje que nos conmueve, el vuelo de las mariposas otro indicio de la metamorfosis y de la finitud; las delicadas corolas un asombro inexplicable por la belleza de sus formas, por los colores y tonalidades, por los aromas… Caminábamos con Martita y preferíamos casi no hablar, ir lentamente por los sinuosos caminos, subir peldaño a peldaño las anchas escalinatas de rústica piedra y mirar, mirar mientras cada una dejaba que sobre la urdimbre de los recuerdos se siguiera generando la trama de las renovadas vivencias.

En aquella circunstancia, sentí una vez más la paradojal “presencia de los ausentes”, de quienes no están físicamente junto a nosotros por diferentes motivos pero siguen siendo compañeros de ruta por sus insoslayables ejemplos, hasta que llegue el momento de iniciar el último vuelo…

Así, se generaron estos versos:

Presencia de Gastón…

El aire del Mediterráneo

besó los pétalos y los estambres,

en el misterioso Jardín

donde reina el Señor de los Picaflores.

 

Desde cercana fronda

es el silbo del zorzal

armonía en el concierto matinal

añoranza en tierra de Esperanza.

 

Raudo vuelo de gaviotas

mece al aire que no tiene dueño

y suspendido en él

explora el colibrí su territorio.

 

Allá en el sur

sigue su camino el hombre

que no quiso coronas

ciñendo su frente.

 

A su lado, mujer poesía,

mujer roca, mujer suspiro

con manos aladas

completa las señales vespertinas.

 

Allá en el sur

sigue su camino

el carpintero soñador,

el cóndor sin fronteras.

II

 

Acá en el norte, allá en el sur,

latido acelerado ha sido

el adiós del último hachero

y tierra sin árboles, es tierra sin nidos.

 

El Océano, oleaje sin límites,

ruge con su misterio insondable.

Unos dicen que separa

otros creen que une.

 

El aire, ruta invisible,

Es cómplice de aceleradas migraciones.

Más allá de lo visible

Están las promesas y los sueños.

 

III

 

Acá en el Sur

caen los pétalos, es otoño.

Elocuente silencio

delata inevitables ausencias.

 

Reposa el gato, duermen los gorriones.

Tibio refugio oculta a las palomas.

Bajo los escombros del legendario horno

Atesoran víveres inquietas hormigas.

 

Suave brisa roza la hojarasca.

Leve llovizna salpica los cristales.

Reposan los libros en los anaqueles.

El poeta es alma que mira.

 

Más allá de violines y flautas

el poeta es Verdad que ilumina.

Es el Rey del Jardín de la Vida:

es el hombre… ¡el Hombre!

¡el Señor de los Picaflores!

Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.