¡Albricias!

¡ A l b r i c i a s !…

Cerca de Alcides Hugo Ifrán, santafesino, argentino, profesor de danzas y especialista en Folklore…

Desde la adolescencia hemos compartido vivencias con el talentoso Alcides Hugo Ifrán. Percibo que más que forjar una amistad hemos consolidado una hermandad…

Mientras aparentemente estaba desalojada del rincón suroeste del bello museo, cerca de la madreselva y del jazmín aún los fines de semana a la tarde seguíamos trabajando en el proyecto de “educación por el arte de vivir y convivir” esbozado en la primavera de 1982, año de la Gesta de las Malvinas desde el 2 de abril al 14 de junio.

Emociones en la Cofradía de los Duendes…

Así fue como Alcides Hugo Ifrán llegó a la siesta a la “Cofradía de los Duendes”, con sus alforjas de sueños y de realidades, sabiendo guardar con discreción, los que eran -son y seguirán siendo-, sazonados frutos de su magnífica siembra durante años de perseverancia en un propósito, revelándose su excelente formación y su solidaridad.

Era el Director del “Museo de la Costa” situado en una esquina de la arenosa y perfumada villa de San José del Rincón, que aún se resiste a cualquier innovación que implique la pérdida de su identidad.

Esa mañana, con Martita habíamos terminado de revisar ¡Albricias! y de prever dónde intercalaríamos sus dibujos, que reproducían el diseño del pañuelo para niñas que semanas antes había comprado en la ahora desaparecida Casa Heredia, en calle San Martín 2401 es decir, esquina Primera Junta.

(No imaginábamos ella ni yo, ni tantos… que meses después Rubén tras su viaje a España decidiría el trasplante y que junto a Josefina nacida el 11 de enero de 1986, partirían hacia Barcelona en el noveno día de ese año.)

En aquel momento, Alcides Hugo Ifrán preguntó qué estaba escribiendo y le conté que intentaría la impresión de un cuento-historia escrito en versos, que se generaron durante un mediodía, tras regresar con algunas “compras” para nuestra nieta Graciela María Marta -seis años- y Patricia María Eugenia de dos años. Lloraba la más pequeña y para tranquilizarla, saqué los pañuelitos que todavía tenían adherida la etiqueta con el precio y leí la marca “Albricias” estampada en color turquesa en distintos ángulos.

Seguía llorando la Pato después de la caricia de la abuela y mientras la Tata se acomodaba mejor sobre la ancha cama para ver los dibujitos en el húmedo pañuelo ya sin etiquetas. “–No llores Patito” -decía la abuela y expresado el primer verso y otro y otro, terminada fue la primera estrofa.

23 de abril: Día Mundial del Libro – Sant Jordi

Veinte años después, estoy rememorando aquellas vivencias con alegría porque ayer, también sábado, Martita habló por teléfono desde Lloret de Mar, en Girona, Cataluña anticipándose al “Día Mundial del Libro”.

Allá, esa celebración coincide con el día de Sant Jordi -San Jorge en castellano- y es costumbre que los hombres regalen una rosa a una mujer recibiendo el libro que ella ha elegido como señal de complaciente entendimiento.

(Este paréntesis permite otra aproximación a la literatura universal para advertir que el notable poeta y dramaturgo William Shakespeare nacido en 1564 en Stratford on Avon, Inglaterra, falleció en ese lugar el 23 de abril de 1616, el mismo día que Miguel de Cervantes Saavedra -23 de abril de 1616-, declarado “Día del Idioma” en homenaje al ilustre español.

Aquí, en Santa Fe de la Vera Cruz, a mediados de la década del ’80 anoté que frente a la sede del Partido Justicialista, en la Plaza España sobre un pedestal está la escultura que representa a “Cervantes”, inaugurado el 12 de octubre 1977 tras la donación del destacado especialista en Derecho Laboral, el Dr. Mariano Tissembaum y su esposa Carola Espinosa, padres de tres hijos… de Raquel ¡Quela, amiga a perpetuidad!

Don Mariano era distinguido profesor en la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe y en la Universidad Nacional del Litoral. Los encontrábamos durante alguna pausa en el tradicional Club Náutico “El Quillá”… y percibo señales marcando el rumbo hacia otra aproximación a la historia de los santafesinos, de los argentinos… que relataré -si es posible- en otra circunstancia.

Ahora, aquí, es oportuno recordar la advertencia de Cervantes que también reiteré en aquel tiempo en los apuntes para otra historia:

Los pillos son tantos, que no es difícil que terminen por ahorcar a la gente honrada”.)

En este último párrafo del casi prólogo que se ha generado, necesito expresar que intuyo que Martita necesitó dialogar una vez más, porque el domingo irá a la Feria del Libro que instalan frente a la Iglesia y será entonces cuando tal vez se encuentre con el perseverante ingeniero Agustí Vilà y Galí, escritor destacado allí que es su terruño, en Barcelona donde sigue trabajado aunque tenga credencial de jubilado, y en distintas latitudes donde es reconocido por sus obras.

En ese lugar, hace un lustro le entregué el Universo Vittoriano -original fotocopiado y encuadernado, ilustrada la tapa con la reproducción de una obra de Wassily Kandinsky-, aproximación a la trayectoria literaria de José Luis Víttori, periodista y escritor santafesino, miembro de la Academia Argentina de Letras. Aún sin la corrección final, la reproducción en diez ejemplares fue entregada al perseverante J. L. Víttori y a algunos familiares, incluyendo todas las acotaciones que fui elaborando tras otras lecturas motivadas por la escritura del autor, que suele ser reconocido por “su saga fluvial”.

Señales en el “Universo Vittoriano”…

No fue por casualidad que en 1986, en el Museo “Rosa Galisteo de Rodríguez” de la capital santafesina, durante el acto conmemorativo del “Décimo Aniversario del Fondo Editorial de la Provincia de Santa Fe”, en un acto de justicia destacaran la iniciativa de Víttori para su creación, momento en que “recibió una plaqueta en nombre del vicegobernador Carlos Aurelio Martínez y un ejemplar de la cartilla con el registro de los antecedentes del período 1976-1985 del Fondo Editorial santafesino” -que redacté y elaboré en edición artesanal-, “parafraseando a la noble Nelly Borroni, sólo “tiempo recopilado”…

En las últimas páginas se incluyen algunas consideraciones finales y una sugerencia: ‘Considerando el valioso aporte de José Luis Víttori, que con su proyecto, hizo posible que dieciséis libros integren hasta la fecha, la selección para el FONDO EDITORAL, SERÁ UN JUSTO ESTÍMULO QUE LA PRÓXIMA COMISIÓN EJECUTORA contemple la posibilidad de disponer la edición de sus importantes ensayos: ‘Arte y técnica en la Literatura’ y ‘Condición del Escritor en el Siglo XX’.

LA REGIÓN PODRÁ ASÍ DISPONER DE VALIOSOS ENFOQUES, ESPECÍFICAMENTE DOCENTES Y ALUMNOS y la comunidad con ‘vocación de escritor’.

Santa Fe, 07 de noviembre de 1986.”

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¡El Océano no separa, une!

nidia_a1Edición Artesanal

nidia_a2Ediciones “MIDAS”

Mis inolvidables días de

acción social.

¡ A L B R I C I A S !…

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“Las Vaquitas de ‘San Antón’

invitaron a un Concierto.

Eran tres vaquitas con sus tres trompetas.”

Empezó a contar la abuela

a todos sus nietos… cabezas doradas…

hamacándose cansada debajo del jacarandá.

“Cuatro violines afinaban, cuatro ratitas…

antes de empezar con el primer compás.

El ciempiés ufano, los platillos juntos

hacía sonar… armoniosos…

mientras el conejo, eligió tres hongos

para convertirlos en bombos y en timbal.

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Sobre un pedestal pintado de azul

estaba orgulloso el Gran Director.

Con su casa a cuestas…

“Maestro Caracol” movía su batuta

con arte… con arte… y gran emoción.

Una araña buena tejió fuertes cuerdas

a un escarabajo que quería volar.

Una mariposa grande… muy grande…

le prestó las alas al aladeltista…

escarabajo ilusionado que soñó con ser

un ligero pájaro emancipado.

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Todo esto acontecía cerca de la laguna Setúbal…

…Decía mi abuela que soñaba en voz alta,

mientras mi madre sus sueños grababa

para que los bisnietos y tataranietos recordaran…

“En la otra orilla -en Alto Verde-

las ranas croaban sin temores.

Las Vaquitas de San Antón construían jardines.

Transportaban malvones floridos en rústicas macetas,

girando… girando… y girando…

la única rueda de la verde carretilla.

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La carretilla verde, transportaba flores…

paseaba a las ‘vaquitas-compañeras’…

y portaba verdes… verdes… verdes…

esperanzas nuevas para toda la villa.

Distinguidos caracoles con livianas raquetas

paseaban la pelota sobre la red blanca

en una cancha de tenis… no criollo…

con un piso rojo, rojo, rojo…

de ladrillo molido, molido, molido…

parecido a la tierra de Misiones…

parecido, parecido… porque la tierra misionera

es colorada, colorada, colorada…

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¡Colorada!… como gritan los fruteros

cuando ofrecen las sandías caladas…

en las siestas calurosas del litoral.

Sobre una tina agujereada sonreían dos ranas

con sus bocas grandes… y parpadeaban

mientras curioseaban… sus ojos saltones.

Sin importarles la fuerza del viento

las mariposas volaban con todo su equipaje:

del gusano y la crisálida de ayer, una parte,

de hoy… las alas frágiles y multicolores.

No temían al sol… tampoco al rocío.

Sabían que el jazmín era segura vivienda.

Con una larga y gruesa hebra

olvidada por la Señora Araña

las Vaquitas de San Antón jugaban

…a saltar la cuerda…

No sabían contar y por eso

ninguna perdía… ninguna ganaba.

No tenían motivos para pelear.

Debajo de una sombrilla ‘parasol’

la coqueta luciérnaga dormitaba

sobre una hoja de fresco trébol

esperando la noche para volar…

con su brillo fugaz… de enamorada joven.

Un sapo buey con su acordeón,

junto al escuerzo con su bandoneón

y la lagartija guitarrera, entonaban…

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La tacuarita desde un sauce

cantaba tímida un rasguido doble…

el zorzal, litoraleñas de Monte-río”.

-¡Albricias!… gritaron los cinco nietos.

Despertó la abuela en su sillón de mimbre.

-Me parece… me parece… –dijo

una de las cabezas doradas-

que este sueño no era un cuento…

“-Eso… eso lo saben algunos hombres…

lo sabe D I O S

Señor del aire, del sol, del monte, del río…

del pájaro… del nido…”

La abuela los abrazó.

Concluyó la primera parte del

GRAN CONCIERTO…

que empezó en una cuna…

…que se repetirá en todos los T I E M P O S.

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-Otro cuento, abuela… otro cuento!

-Oto quento abela… oto quento!

“Hace mucho… mucho tiempo…

las ranas contentas -desnudas-

bailaban dueñas de esta tierra…

señoras de los esteros y lagunas.

Cantaban felices: croac… croac… croac

Hasta que en un barco europeo

trajeron al oso-inmigrante-envidioso

que quiso imitarlas… saltando en un circo.

Las ranas -temerosas-

al verlo pesado y torpe en feroz carrera

huyeron silenciándose.

Un hombre trajo una ‘pandereta’

y el oso… esclavo del hombre

cree que pronto llegará a ser

el Director de la Orquesta.”

MORALEJA: Cuídese el hombre de dormir sin haber hablado cuando debía hacerlo, de hablar dormido, de vivir sin soñar, de soñar demasiado, de mirar sin ver, de leer sin entender, de entender sin comprender… que es tan pequeño.

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¡ A L B R I C I A S !…

LA ABUELA ESTÁ “JUBILADA”…

de toda su “actividá”…

ahora nos cuenta HISTORIAS…

historias de no “acabar”…

Nos habla de los “museos”

De toda la gran “ciudá”…

de curandero… en orquestas…

del flautista callejero…

de Don Antón Pirulero… y de Martín Pescador.

Ella repite entusiasta

que hay “historias”… solo cuento,

y cuentos que son HISTORIA.

Que ambulan por oficinas…

proyectos que son un verso…

y versos que son Proyecto.

¡Por eso quiere ACLARAR!

LO SUBLIME SOBRECOGE AL ESPÍRITU”:

Origina placer, pero no un goce sereno, sino acompañado de angustia. Hay sublimidad en las visiones, deslumbrantes o terribles, de los profetas, en los sorprendentes pintados por el Greco, en los momentos más arrebatados de las sinfonías de Beethoven; análogos sentimientos puede despertar la meditación de la eternidad o infinitud, o la sensación de nuestra pequeñez frente a vastas extensiones y grandiosos fenómenos de la Naturaleza.”

EL ESPÍRITU, ANTE LO SUBLIME, TIENE PERCEPCIONES SINGULARES:

Lo trágico, que resulta de la lucha del hombre contra una adversidad más poderosa que él, provoca en los demás el terror o la compasión bien por la grandeza moral del héroe, bien por la expiación de sus culpas.

Lo cómico, se produce como resultado de una falsa interpretación de palabras o situaciones; los individuos obran como si ocurriera algo que no sucede.

Lo ridículo: un género de comicidad acentuado que se origina en una falsa idea de sí mismo, por una desproporción entre los medios utilizados y el objeto perseguido, o por ser totalmente disparatados unos u otro.

Lo humorístico: salta con facilidad de la actitud grave a la burla, de la alegría a la tristeza, de lo razonable a lo absurdo.

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Nidia Aurora Guadalupe Orbea Álvarez de Fontanini.

Desde “un lugar para el sosiego y el asombro”

Santa Fe de la Vera Cruz – Provincia de Santa Fe

1986-2006 – República Argentina.