François Voltaire (1694-1778)

En París, en 1694 nació François-Marie Aoruet Voltaire, hijo de un notario.

Estudió Derecho y en ese tiempo ya escribía poesías y tragedias. Su ingenio sirvió para oportunas aproximaciones a la aristocracia de aquella época.

Tras una pelea fue desterrado a Inglaterra y al regresar difundió sus Cartas filosóficas que también fueron reconocidas como “Cartas inglesas”, veinticinco textos donde reflejó diversas conclusiones que “hicieron tambalear algunas instituciones porque analizaban la literatura y la filosofía, la política y la religión”.

Una de sus convicciones:

“Si no hubiera en Inglaterra más que una religión, su despotismo sería de temer; si hubiera dos degollarían; pero como hay treinta, viven pacíficos y felices”.

En su Tratado sobre la tolerancia, escribió:

“Si queréis pareceros a Jesucristo, sed mártires y no verdugos”.

Señaló la importancia de ser justo y a la vez indulgente, para juzgar a todos con la necesaria tolerancia. En su libro incluyó una plegaria:

“Que los hombres dejen de matarse unos a otros en el seno de la paz…

Siembro una semilla que algún día podrá producir cosecha!”

 Se destacó como dramaturgo y en sus tragedias apeló a la ironía para describir los comportamientos humanos y sus perjuicios.

Falleció en 1778. Con frecuencia son reiteradas algunas de sus expresiones y generalmente con omisión de su nombre:

“¡Así se escribe la historia!”

“La política mayor consiste en ser virtuoso.”

“¿Qué es la política sino el arte de mentir deliberadamente?”

“La tolerancia es tan necesaria en política como en religión; lo único

intolerante es el orgullo.”

“Estamos todos amasados de debilidades y de errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: ésta es la primera ley de la naturaleza.”

“El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el tedio, el vicio y la miseria.”

“Un minuto de felicidad vale más que mil años de gloria.”

“Calumniad, calumniad, que algo quedará.”

Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.