SANTA FE – Hombres, hechos y homenajes…

2007 – Señales en tres siglos…

Aquí, algunos datos relacionados con Hombres, Hechos y Homenajes

Son significativas señales acerca de diversas actitudes en determinadas circunstancias, entre los siglos dieciocho y veinte…

22-06-1777: Nacimiento de Guillermo Brown.

Nació el 22 de junio de 1777, en Foxford (Irlanda).

Desde la niñez demostró su vocación de marino, embarcándose hacia Estados Unidos en un buque de guerra. Después se incorporó en la marina mercante y así llegó a Buenos Aires en 1809, cubriendo el trayecto Buenos Aires-Montevideo y en consecuencia, vinculándose con destacadas personalidades de ese tiempo, protagonistas de la Revolución de Mayo a la cual adhirió inmediatamente.

Atacó a las escuadras realistas (1814) y con el grado de coronel.

En 1815 realizó la campaña al Pacífico, llegando hasta Guayaquil.

Regresó a Buenos Aires y durante dos años estuvo inactivo.

Cuando el Emperador brasileño le declaró la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata, Guillermo Brown asumió el mando de la escuadra y venció en las batallas de Los Pozos, Juan, Quilmes y Martín García; le otorgaron el grado de Almirante.

Asumió el gobierno de Buenos Aires en 1828. En 1841 combatió contra Coe y Garibaldi. Falleció en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857.

6 de Enero de 1817 y la Bandera Nacional.

Sabido es que “el gran Capitán José de San Martín trabajaba en la organización del ejército que partiendo de Cuyo contribuiría a la libertad de los pueblos iberoamericanos” y que los soldados necesitaban ropa, alimentación y una mínima retribución para sostener sus familias.

Mendoza se hizo cargo de una parte de aquellos gastos y “secuéstranse los bienes de los prófugos; créase una contribución extraordinaria de guerra; se organizan donaciones gratuitas en especie y dinero. Grávase con un peso cada barril de vino que se extrae del territorio y es tal el espíritu de abnegación y desprendimiento, que todos desean contribuir antes que se les exija; los artesanos se prestan a servir en los talleres militares, a ración y sin sueldo y las mujeres contribuyen con sus labores, cosiendo gratuitamente los uniformes de los soldados. Todos deben concurrir a la obra, con sus brazos, su persona y cuanto esfuerzo fuere necesario para coronarla. Es la patria que está amenazada; hay que sostener la causa de la libertad para no volver al vasallaje y a la esclavitud.

Un bando dice entre otras cosas: ‘Basta de ser egoístas a la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de esta provincia por la generosidad, mejor diré, por el cumplimiento de la obligación de sus sacrificios. Cada uno es centinela de su vida’.”

En Mendoza estaba la esposa del Gran Capitán, doña María de los Remedios Escalada de San Martín, quien encabezó el grupo de mujeres que asistieron a una audiencia en el Cabildo para manifestar:

Los diamantes y las perlas sentarían mal en la angustiosa situación de la patria, que exige sacrificios de todos sus hijos y antes de arrastrar las cadenas de un nuevo cautiverio, oblamos nuestras joyas en su altar”.

Tal desprendimiento fue exaltado por el Gran Capitán en distintas oportunidades.

Cuando Manuel Olazábal se disponía a escribir sus memorias sobre la guerra de la Independencia, pidió a su esposa Laureana Ferrari que le “relate nuevamente” aquellos acontecimientos. Evocó la abnegada esposa:

…aquella comida de Navidad de 1816, al terminar la comida y brindar por los presentes y por nuestra patria, San Martín manifestó deseos de que se confeccionara una bandera para su ejército. Inmediatamente, Dolorcita Prats, Margarita Corvalán, Mercedita Álvarez y yo, nos dedicamos a buscar seda apropiada para la obra, pero desde luego, dimos con el inconveniente de no encontrar el color adecuado; en una tienda de la calle Mayor hallamos una seda que mostramos a San Martín, pero le pareció demasiado azul, tampoco encontramos sedas para bordar color carne, para las manos del escudo, así pasaron días recorriendo las calles de Mendoza sin encontrar ni una ni otra cosa y San Martín quería que para el día de Reyes el ejército tuviera su bandera, por fin llegó el día 30 de tu cumpleaños; la noche antes habíamos convenido con Dolorcita, Mercedita y Margarita, que habían ido a pasar unos días a cada, para bordar el escudo, que la mañana siguiente nos levantaríamos temprano para recorrer nuevamente las tiendas y adquirir el género para la enseña y algún recuerdo para ti, pero llegaron las 8 de la mañana y mis amigas dormían con tanto gusto que daba pena despertarlas; en eso llegó Remedios Escalada a quien impuse lo que ocurría, de modo que sin esperar más nos salimos a recorrer los comercios; ya desesperábamos de encontrar la tela cuando fuimos a parar a una callejuela que llamaban del Cariño Botado, allí había una tienda tan pobre que íbamos a pasar de largo en la seguridad de que no tuvieran lo que buscábamos, pero salió el tendero y nos ofreció con tanto afán sus mercaderías que nos dio lástima y convinimos entrar y comprarle alguna cosa, cual no sería nuestra alegría cuando al observar las pocas piezas de tela que había, encontramos una justamente color de cielo como deseaba San Martín, desgraciadamente quedaba poca cantidad y no era de seda sino simplemente sarga, pero tan lustrosa que presentaba un bonito aspecto. Naturalmente, la adquirimos en seguida junto con la tela blanca de igual clase o muy parecida y volamos a casa con nuestro hallazgo, participando a nuestras amigas.

Inmediatamente Remedios se puso a coser la bandera, mientras nosotras preparábamos la seda y demás menesteres para bordar; de dos de mis abanicos sacamos gran cantidad de lentejuelas de oro, de una roseta de diamantes de mamá sacamos varios de ellos para adornar el óvalo y el sol del escudo, al que pusimos varias perlas del collar de Remedios.

En cuanto estuvo hecha la bandera, dirigidas por Dolorcita Prats nos pusimos a bordar; la primera dificultad fue bordar el escudo, no sabíamos cómo hacerlo, cuando Dolorcita, que para todo tenía ingenio, tomó una bandeja de plata que había en el comedor y pasando un lápiz contra los bordes quedó marcado el óvalo deseado en la bandera; otra idea de Dolorcita fue poner en agua hirviendo con lejía unas cuantas madejas de sedas roja que había para bordar el gorro frigio, de esa manera perdió la seda el color de tal modo, que vino a quedar del rosa más o menos deseado para bordar las manos. Como recordarás, celebrando tu día hubo invitados en nuestra mesa esa noche, y aprovechando la presencia de San Martín le prometimos tener listo el estandarte para el 5 de enero próximo; y así fue, trabajamos sin darnos punto de reposo y la misma Remedios nos ayudó bordando muchas de las hojas de laurel que rodean el escudo; por fin a las dos de la mañana del 5 de enero de 1817, Remedios Escalada de San Martín, Dolores Prats de Huisi, Margarita Corvalán, Mercedes Álvarez y yo estábamos arrodilladas ante el crucifijo de nuestro oratorio, dando gracias a Dios por haber terminado nuestra obra y pidiéndole bendijera esa enseña de nuestra patria para que siempre la acompañara la victoria; y tú sabes bien que Dios oyó nuestro ruego”.

Así se cumplió uno de los sueños del Gran Capitán y en el día de Reyes el ejército de los Andes tenía su Bandera para impulsar la gesta sanmartiniana. En sólo veinticuatro días se hizo la campaña y cruzaron la cordillera, “concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile”.

Fuente: Argentina. Congreso Nacional. Cámara de Diputados, 1948, t. II, p. 1491-1492. Texto trascripto en la fundamentación de un proyecto del Dip. Juan de la Torre, mendocino.”

15 de agosto de 1887: nació Alfredo Bartolomé Grosso.

En las primeras décadas del siglo XX, los estudiantes argentinos aprendieron la Historia Argentina escrita por el Profesor y Contador Público Alfredo Bartolomé Grosso.

Hijo de Antonia Carena y de Bartolomé Grosso, nació en Mercedes (provincia de Corrientes), el 15 de agosto de 1867, día de conmemoración de la Asunción de la Virgen María entre los católicos, tiempo de la guerra del Paraguay.

Estudió en el Colegio Nacional del Norte (actual Domingo Faustino Sarmiento) de Buenos Aires, donde trabajó durante veinticuatro años como Maestro en la Escuela de Aplicación. En 1889 había egresado como Profesor de Matemática y Contabilidad.

La primera edición de Nociones de Historia Argentina fue en 1893 y cinco años después, publicó Curso de Historia Nacional.

En 1907 publicó “Ejercicios y Problemas de Aritmética”. En homenaje al Centenario de Mayo de 1810, actualizó los contenidos de su Historia, incluyó dibujos en color y logró la primera edición sin financiamiento del autor… Viajó a Europa en 1923 y en 1929.

El profesor Alfredo B. Grosso, en 1940 publicó “Historia Argentina y Americana, época colonial”, a fines de esa década y en 1951 viajó por segunda vez a Europa. .

Cuando celebró el octogésimo cumpleaños, distintos diarios y periódicos destacaron su trayectoria. Hubo un homenaje en la Cámara de Diputados de Santiago del Estero y una recordación del Dip. Alfredo D. Calcagno en el Congreso Nacional.

Ya nonagenario y con dificultades auditivas, durante un diálogo con un periodista comentó que celebraron el nacimiento de cuatro hijos, luego de siete nietos y seis biznietos.

Expresó algunas características de su personalidad:

Siempre fui muy casero, solitario, con pocos jóvenes amigos con quienes conversar… / Me presenté a un concurso que organizó la firma Lutz y Schultz… Me gustaba la fotografía artística que superara al mero hecho mecánico de apretar un botón e impresionar una placa. / Aunque en mis tiempos se enseñaba de memoria, siempre fui contrario a tal sistema. Los textos en que estudiaban los alumnos de mi época estaban redactados en forma de preguntas y respuestas que se debían memorizar. Siempre me opuse a ese método. Y mi libro de historia, con su éxito probado a lo largo de 67 años, demuestra la razón que me asistía.”

29-04-1897: Fallecimiento del General Benjamín Virasoro.

Nació en Corrientes el 1º de mayo de 1812. Cursó estudios en la Escuela “San Francisco” de Buenos Aires y regresó a Corrientes, dedicándose al comercio y luego a la ganadería. Participó en las batallas de Caaguazú, Arroyo Grande, Vences y en Caseros, campo de batalla donde ascendió al grado de brigadier y como tal intervino en las batallas de Cepeda y de Pavón. Gobernador en la provincia de Corrientes, firmó en 1852 el Tratado de San Nicolás. Decidió radicarse en Rosario donde asumió como primer jefe político de esa localidad, desde el 14 de agosto de 1854 a febrero de 1855. El 2 de enero de 1857 fue nombrado Comandante de la Guardia Nacional de Rosario y el 1º de abril de ese año impulsó la conspiración contra el gobernador Juan Pablo López.

En agosto de 1859 cesó en esas funciones y se trasladó a Montevideo para organizar la escuadra de la Confederación que avanzó cerca de la isla Martín García.

Navegó sobre el Paraná y facilitó el traslado de las fuerzas del General Urquiza que vencieron en la batalla de Cepeda. En marzo de 1860 reasumió como jefe político de Rosario y cesó en noviembre de ese año porque fue nombrado Comandante en Jefe de la circunscripción militar del sur.

Fue el último en deponer las armas después de Pavón y en 1865 intervino junto a las tropas entrerrianas para evitar el avance de las fuerzas paraguayas. Desde mayo de 1866 vivió en Buenos Aires y falleció en esa ciudad el 29 de abril de 1897.

En aquel tiempo, había fallecido el doctor Leonidas Anadón, “Fiscal de Estado, Juez de los Tribunales de Justicia… cargos que desempeñó con la mayor laboriosidad e insospechable honestidad”, destacó el diputado provincia santafesino Francisco Constanzo. En 1897, en la Legislatura de Santa Fe “acordaron a la señora viuda del doctor Leonidas Anadón una pensión de 200 pesos mensuales, suma que debía de percibir mientras permaneciera en estado de viudez”, tal como lo recordó el diputado Francisco Costanzo en la sesión del 9 de junio de 1903, “ante la nueva situación” le otorgaran una pensión de $ 40.- a cada uno de sus hijos, “de la que gozarán las mujeres mientras permanezcan solteras y el varón mientras dure su minoría de edad”.

(Con gratitud rememoro las clases de Merceología dictadas por el Ingeniero Leonidas Anadón en el quinto año del curso de peritos mercantiles en la casi legendaria Escuela Nacional de Comercio de Mujeres (1950), desprendimiento de la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” cuando ésta fue trasladada a la nueva sede en 4 de Enero 2806. Luego, residente en la misma manzana donde estoy escribiendo estas aproximaciones a la historia de los argentinos. ¡Historia de la Humanidad!…)

21 de diciembre de 1897: nacimiento de Luis León de los Santos.

Comenzaba el invierno en Barcelona cuando nació Luis León de los Santos, el 21 de diciembre de 1897. Inició sus estudios primarios en esa ciudad y cuando tenía siete años, su familia decidió trasladarse a la Argentina, llegando al puerto de Buenos Aires el 25 de mayo de 1905. Los vientos del otoño movían la hojarasca en las plazas y en los jardines y en lo alto, era posible contemplar otras constelaciones, entre ellas la misteriosa Cruz del Sur.

Luis León de los Santos terminó la educación primaria y develada su vocación por el magisterio, egresó como maestro e inmediatamente siguió sus estudios especializándose en Letras, egresando como profesor en 1919. Desde su juventud demostró interés por el arte y a partir de 1927 se vinculó con el matrimonio Ana Weiss y Alberto Rossi, pintores que reunían en su casa de Palermo a artistas y amigos, circunstancia que le permitió comenzar su colección de obras de arte, estimulando al mismo tiempo su constante investigación sobre tales manifestaciones.

El historiador Diego Abad de Santillán ha reconocido que se desempeñó como maestro en la Escuela Nº 1 del Consejo Escolar 12º del Barrio de Flores de la Capital Federal; en 1932 fue vicedirector de la Escuela Nº 20 del Consejo Escolar XVII en Villa Devoto y al año siguiente, asumió como secretario técnico docente del mismo consejo escolar; desempeñando ese cargo desde 1941 “en el consejo escolar IV en la Boca, donde creó un museo de artistas boquenses”.

En el año 1940, Luis León de los Santos se trasladó a la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, visitó el Museo de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez”, dialogó con el director Horacio Caillet-Bois y donó los veinticuatro cuadros con que iniciara su valiosa colección. Dos años después, donó al mismo museo los treinta cuadros reunidos en aquel tiempo y desde entonces -hasta 1958- donó 328 obras -grabados, óleos y esculturas-, incluyendo en una cláusula testamentaria la donación de 24 obras más.

A partir de 1955 decidió vivir en Santa Fe, pasando la mayor parte de su tiempo en los antiguos pagos de Antón Martín, el tradicional pueblo de San José del Rincón.

08 de agosto de 1947: Fallecimiento del Dr. Julio Méndez.

En el Congreso Nacional, el 13 de agosto de 1947 rindieron un homenaje al Dr. Julio Méndez con motivo de su fallecimiento en la ciudad de Buenos Aires.

El Sen. Alfredo Busquet en el recinto de la Cámara destacó que había sido “un sabio auténtico cuyo renombre universal había dado extraordinario prestigio a las disciplinas de la investigación científica en nuestro país”.

…No en vano pasó sesenta y dos años de su vida (falleció a los ochenta y nueve) al lado del enfermo; prodigando su amplio espíritu de hombre bueno, enseñando por el solo placer de transmitir su ciencia, formando escuela entre sus innumerables discípulos, estudiando con la atención de su espíritu inquieto los misterios de la biología. Fue tan grande como Virchow, como Pasteur o como Koch, a cuyo lado en la soledad de sus laboratorios de Berlín y de París, aprendió los métodos, reglas y razonamientos que pueden servir para la investigación, hasta dar con la síntesis de sus tres puntos principales: la observación, la hipótesis y la teoría. Ya en 1894 en el laboratorio de la Asistencia Pública, que dirigía entonces, preparó su suero antidiftérico más concentrado que el descubierto por Behring un año antes y que era muy superior al preparado por Roux en el Instituto Pasteur, habiéndoselo empleado en Buenos Aires con todo éxito.

A principios de 1897 descubrió -el primero en el mundo- la antitoxina carbunclosa humana, continuando sus investigaciones en una permanente ansiedad por descubrir los misterios de la inmunidad, hasta enunciar su propia teoría que como un homenaje a su patria y a la ciencia médica que tanto amó, quiso llamarla ‘Teoría biológica argentina de la inmunidad’. Desde el 1º de junio de 1889 ocupaba el cargo de jefe de sala en el viejo hospital San Roque –actual Ramos Mejía-. En esos 58 años de permanente actividad se reveló el gran clínico, el pujante investigador que anhelaba descifrar los misterios de la patología junto al enfermo y al lado del laboratorio.”

Propuesto que el Poder Ejecutivo por intermedio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires creara en la Sala I de ese hospital, el Instituto de Clínica Biológica “Julio Méndez”. Después de la aprobación de esa iniciativa, los “senadores y el público de las galerías” le rindió un homenaje poniéndose de pie durante un minuto de silencio.

Al día siguiente, veinte discípulos remitieron una nota al presidente de la Cámara Dr. Jazmín Hortensio Quijano adhiriendo “al justiciero homenaje”.

7 de octubre de 1947: fallecimiento del Dr. Adolfo Güemes.

En la Cámara de Diputados de la Nación, le rindieron un homenaje el Dip. Ricardo E. Aráoz -representante de Salta-, quien destacó que Adolfo Güemes, nacido en 1874, era nieto del “legendario héroe salteño Martín Miguel Güemes”.

Combatió a todas las dictaduras y todos los gobiernos que se desviaban de la línea constitucional, y por ello, tuvo que sufrir constantes persecuciones”.

Después del motín militar de septiembre de 1930 se puso a la cabeza de la Unión Cívica Radical para enfrentar la dictadura de Uriburu. Esto le costó sinsabores, cárceles y destierros que le retemplaron y le sirvieron de nuevos acicates para su lucha por la recuperación institucional. ¡Qué fácil y cómodo le hubiera resultado un entendimiento con su comprovinciano y amigo de la infancia, el dictador de entonces! ¡Cómo procuró Uriburu obtener el apoyo de Güemes que le significaba un valioso aporte! Seguramente en esa forma hubiera alcanzado la primera magistratura de la República, pero sus arraigadas convicciones democráticas y legalistas, lo llevaron a rechazar amistad, promesas y realidades, para continuar al servicio de la causa noble que abrazara con tanto amor y entusiasmo. El radicalismo vio en él un conductor y por ello proclamó su nombre para vicepresidente de la Nación, junto con el del doctor Marcelo T. de Alvear. La dictadura veía tambalear su continuidad en el gobierno frente al prestigio de estos dos patricios y, por ello, empleó otra arbitrariedad para impedirles la llegada al comicio, vetando la fórmula”.

El Dr. Adolfo Güemes luchó contra la pobreza y la ignorancia. Al frente del gobierno provincial, realizó importantes obras, algunas con el apoyo del gobierno nacional ejercido por Hipólito Yrigoyen, entre otras el Hospital Regional de Güemes, la provisión de agua corriente en diversos pueblos, la creación de escuelas, la urbanización del Parque San Martín.

El Dr. Güemes “hizo con su trabajo, su fortuna y sus influencias amistosas, obras que pueden servir de modelo a los argentinos, y todo esto silenciosamente, sin estridencias y sin propaganda, con la práctica de esa virtud cristiana tan difícil de seguir, que es la humildad.”

Impulsó la Maternidad Modelo “Luis Bernal de Villar” -apoyada por la Sociedad de Beneficencia de Salta; “donó los terrenos para la construcción del centro de Defensa Antipalúdica que abarca una manzana y del amplio Colegio Nacional de Salta”.

Su última e importante donación de la chacra ‘El Carmen de Güemes’, que sirvió durante la guerra de la independencia de cuartel general a las heroicas huestes gauchas, será en el futuro destinada a escuela para preparar a la juventud en labores agrícolas y ganaderas”.

El Dip. Manuel Sarmiento -representante de Jujuy y salteño de nacimiento- destacó que “tres facetas se destacaban en la personalidad del Dr. Güemes”, son: el hombre, el político y el científico”.

En el desempeño de su función, humanitaria por excelencia, evidenció acendrado altruismo, permanente y noble desinterés y un espíritu sano y constante sacrificio. Su filantropía dejó muchos recuerdos perennes por su generosidad”.

Mereció el homenaje del silencio, en el recinto de la Cámara de Diputados, mientras todos los presentes se pusieron de pie.

23 de junio de 1957: falleció Eduardo Teisaire

Nació en Mendoza el 8 de julio de 1889. Cursó la carrera de Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (1907-1915), fue profesor y jefe de sala en el hospital Provincial de Mendoza. Diputado provincial (1919-1922), presidente de la Cámara de Diputados (1919-1922); médico en los Ferrocarriles del Estado (1922-1928).

Integró en 1929 la Comisión de Fomento de Laguna Paiva; fundador y presidente de la Biblioteca “Juan Bautista Alberdi” de esa localidad (1925-1929).

A partir de 1933 se radicó en San Jerónimo Norte, donde dos años después fundó y presidió la biblioteca “Domingo Faustino Sarmiento”. Diputado Nacional por Santa Fe (1939-1942, Unión Cívica Radical); vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados en el Congreso Nacional; miembro de la Convención Constituyente de la provincia de Santa Fe.

Considero oportuno expresar que el doctor Eduardo Teisaire era hermano del marino Alberto Teisaire, casado con la santafesina Duilia Esther Catalina Fayó Lonne, hija de Adolfo Francisco Fayó; durante la presidencia del General Juan Domingo Perón sucedió al fallecido vicepresidente Juan Hortensio Quijano, electo en los comicios del 25 de abril de 1954 como candidato del Partido Peronista.

Tras el movimiento cívico-militar del 16 de septiembre de 1955 que obligó al Gral. Perón a interrumpir la segunda presidencia ofreciendo su renuncia -nota interpretada como decisión-, desde el 20 de septiembre detentaron el poder en todas las jurisdicciones las “nuevas autoridades de facto”. En funcionamiento una comisión investigadora, el Contralmirante Alberto Teisaire fue procesado, también su esposa, su suegro y su hermano Arturo Teisaire, todos interdictos. (Comisión Nº 8.) El Contralmirante Eduardo Teisaire expresó críticas al ex presidente Juan Domingo Perón, en el exilio desde septiembre de 1955 y durante aproximadamente diecisiete años, fue reelecto presidente de la Nación y asumió el 12 de octubre de 1973, meses después declinó su salud y falleció el 1º de julio de 1974, la vicepresidente María Estela Martínez de Perón continuó tal reemplazo.

22-09-1997: Fallecimiento del Dr. Deolindo Felipe Bittel

En algunas páginas voladoras he reiterado hechos y nombres de protagonistas de la historia del peronismo y de la trascendencia del justicialismo.

Entre los predicadores de esa doctrina de la justicia social que es el sustento esencial de la unidad nacional imprescindible como evolución hacia el universalismo, se destaca la perseverancia del chaqueño Deolindo Felipe Bittel.

En 1983 editaron su libro “Qué es el peronismo”, cuya lectura –o relectura– será un merecido homenaje porque en esa aproximación se destaca su formación democrática y está reflejada su vasta visión geopolítica.

Si se intenta un mirada sobre la historia de los santafesinos, es posible reconocer que desde el 10 de abril de 1941 gobernaba el Dr. Joaquín Argonz y era vicegobernador el Dr. Emilio G. Leiva, quienes permanecieron en sus cargos hasta el 15 de junio de 1943, once días después del movimiento militar del 4 de junio.

Es evidente que hubo deliberaciones previas al nombramiento de los interventores militares. En esta provincia de Santa Fe, el Cap. de Navío Julio Cárrega asumió el 26 de junio y se desempeñó durante poco más de cinco meses. Lo reemplazó el Ing. Miguel Argüelles desde el 18 de noviembre hasta el 21 de julio de 1944, momento en que asumió el Cnel. Arturo Saavedra.

El Sen. Nac. Deolindo F. Bittel –justicialista en aquel tiempo, por sus convicciones- ha destacado que “el año 1944 fue decisivo para el perfil de la revolución. Todos fuimos viendo la realidad nueva en gestación, convencidos por la didáctica de los hechos.”

En consecuencia, era razonable el nombramiento del Cnel. Saavedra en la intervención santafesina, porque como lo ha expresado Bittel tenía una reconocida trayectoria como “nacionalista” y fue el “número doce” en la nómina del GOU, el grupo disuelto el 23 de febrero del 1944, porque prácticamente había dejado de existir y sólo Perón se mantenía firme en la defensa de los objetivos que motivaron su creación.

(Fuente, entre otras:

Bittel, Deolindo Felipe Qué es el peronismo. Buenos Aires, Sudamericana, 1983, p. 26-27.)

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En la historia del peronismo, se suceden las conmemoraciones y durante el mes de septiembre, con pesar corresponde incorporar el tránsito a la inmortalidad del ex Vicepresidente primero del Justicialismo durante el Proceso Militar.

Como se lee en las crónicas del 4 de julio de 1974, cuando el líder del radicalismo Dr. Ricardo Balbín reconoció que un viejo adversario despedía a un amigo, se dirá que el gobernador del Chaco, el radical Ángel Rozas expresó su reconocimiento a la trayectoria del líder chaqueño demostrando una vez más que la dignidad de las personas, exige el respeto mutuo aún entre circunstanciales adversarios políticos.

Ser continuadores de esa prédica será el mejor homenaje a Deolindo Bittel, el vicepresidente de la Nación que no llegó a ser porque algunas incoherencias, generaron desconfianza y confusión en varios sectores del electorado nacional.

Obtuvo la primera mayoría el doctor Raúl Ricardo Alfonsín, conductor del sector “Renovación y Cambio” de la Unión Cívica Radical, asumió el 10 de diciembre de 1983 y decidió entregar anticipadamente el poder, convocó a elecciones y el 8 de julio de 1989 comenzó la primera presidencia del ex gobernador de La Rioja Dr. Carlos Saúl Menem (Partido Justicialista), reelecto tras la reforma constitucional, en funciones hasta el 10 de diciembre de 1999.

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Lecturas y vivencias. Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Primavera de 2003. Fragmentos de obras inéditas.