2009 – CONVIVENCIA entre CUERVOS y URRACAS…

HERMANDAD DE LOS DUENDES

Bicentenario de Mayo de 1810

Comienzo del largo camino hacia la INDEPENDENCIA…

 

Casi prólogo

Casi en el ocaso de la primera década del siglo veintiuno ¡segundo milenio de la era cristiana!… los hombres y sus hechos siguen revelando que en el desarrollo de los países, hay alternancia de círculos virtuosos y de círculos viciosos que generan decadencia.

Sabido es que en Eldorado (Misiones) a fines de 2004 un grupo de treinta productores avícolas elaboraron un proyecto de emprendimiento conjunto asesorados por el INTA, instituto nacional que coordina acciones con el ministerio de Desarrollo de la Nación. Desde diciembre del año siguiente recibieron financiación desde ese sector del gobierno nacional, en el contexto del programa “Manos a la obra” y diversos medios periodísticos han destacado que producen mil pollitos por mes, elaboran los alimentos balanceados y en tres meses ya comienza la etapa de comercialización.

Para muestra basta un botón -decían las abuelas- y ahora, sigamos las señales que siguen congregando en torno a esas áreas del oficialismo nacional. Releo:

“Estuve hace muy poco en Entre Ríos viendo lo que es la cadena avícola, el crecimiento que ha tenido y fundamentalmente la gran cantidad de valor agregado y mano de obra que toma el sector, donde entonces en un círculo virtuoso el grano que se exporta a un valor, adquiere quince veces el valor en el pollo trozado, manufacturado con gente que trabaja. Esto es lo que tenemos que lograr, ir identificando. Por eso hablo de los acuerdos sectoriales y por eso hablo de la demanda de comprensión a los sectores productores, porque hay un gran esfuerzo de todo el pueblo argentino y de la administración del Estado de mantener el tipo de cambio competitivo y los precios internos que le permiten ser muy rentable a la exportación. Bueno es entonces que esos sectores a través de acuerdos sectoriales podamos combinar en círculo virtuoso el sostenimiento y crecimiento del mercado interno con calidad de vida para los argentinos y aumento en la exportación. (APLAUSOS) Éste es el modelo que les estamos proponiendo, es un modelo de profunda racionalidad e inteligencia, porque tenemos la posibilidad de hacerlo”.

Discurso de la presidente de la Nación Argentina expresado ante la Asamblea Legislativa el 01-03-2008 al inaugurar el período de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional…

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Hay historias de puro cuento y ¡cuentos que son HISTORIA!

En la Cofradía de los Duendes inciden las confusiones proyectadas desde distintas latitudes.

Fábulas y leyendas también sirven como soporte para diversos análisis y oportunas conclusiones en torno a la Historia de la Humanidad.

Sólo uno es el Camino que vamos transitando por sucesivos senderos.

Mientras intentamos avanzar hacia “la fraternal convivencia”, desde la Cofradía de los Duendes sugieren otro ejercicio de LECTURA.

Hay que tener en cuenta que en distintas latitudes, dicen que el cuervo simboliza al usurero, persona ávida, inescrupulosa; al “guerrero traicionero que vive a costa de los demás”; entre los hebreos el cuervo simboliza “carroña, lo impuro, el engaño”; en Ruanda está directamente vinculado a la falta de actividad que lleva al fracaso, en el mundo de los sueños podría significar la existencia de problemas de salud o sentimentales; la lucha o la muerte…

La urraca simboliza el tesón, la lucha y valentía, vanidad.

En la tradición flamenca, la urraca es símbolo del buen recibimiento, del Cielo…

Convivencia entre cuervos y urracas…

En los cuentos y en las leyendas hay retazos de tiempo y recortes de la historia.

No ha sido por casualidad que por primera vez, nunca se sabrá a qué hora ni en qué lugar, tampoco en qué idioma comenzó la historia de… “el cuervo endemoniado” que a la noche volaba por las calles hasta posarse en alguna ventana o esconderse en un patio y con sus graznidos, aterraba a los niños y a los jóvenes, a los padres y a los tíos, mientras la sordera de los abuelos los liberaba del miedo…

Han relatado que solía esconderse entre las piedras y que tres hermanos cuyos nombres habrían sido Juan, Santiago y Miguel, decidieron acercarse hasta el puente para observarlo a la medianoche, cuando tras su monocorde graznido las doce campanadas de la torre de la iglesia.

Fracasó el intento de atraparlo arrojándole una capa con el propósito de envolverlo y así aquietar sus alas. Juan retornó a su casa con una carga más, la de la burla del cuervo expresada en sucesivos graznidos.

Miguel decidió tejer una fuerte red y a la noche esperó al endemoniado cuervo que aniquilaba a la población temerosa de que fuera la visible presencia de Satanás anunciando oscuros vaticinios. Decidido a secuestrarlo, Miguel llegó hasta el oscuro patio donde descansaba el cuervo y casi sin ver lo que había alrededor del ave, arrojó la red provocando el movimiento de trozos de madera y de piedras cuyos ruidos asustaron también al inquieto e inquietante adolescente que terminó con leves lesiones sobre su piel mientras el cuervo desapareció como por arte de magia.

El tercer intento fue responsabilidad de Santiago. Llenó una tinaja con agua bendita y casi a la medianoche se acercó al habitual escondite del cuervo; cuando lo vio arrojó con fuerza el contenido de la vasija mientras gritaba:­

-¿Por qué no te callas?… ¡Vete al Infierno!

El cuervo con las plumas mojadas empezó a volar y durante los primeros segundos, las gotas cayeron sobre el áspero suelo como sutil rocío hasta que se escuchó un gran estruendo, se desplomó la antigua casona y como si fuera la cola de un cometa, una sorprendente, brumosa y anaranjada luminosidad, revelaba la trayectoria del enigmático pájaro que desapareció definitivamente.

Los asombrados vecinos salieron de sus casas y vieron despejado ese camino.

Santiago había logrado ahuyentar al cuervo y desde entonces, comenzaron a alabar su inteligencia y confiaron en él para la resolución de sucesivos problemas…

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Entre castellanos y catalanes, también entre personas que se han expresado en diferentes lenguas, siguen rememorando que durante la Edad Media se destacó Guilhem, el primo de Carlomagno cuya fama comenzó durante las campañas militares contra los sarracenos que incursionaban en Septimania, nombre antiguo de parte del Languedoc. Guilhem fue reconocido como héroe de Barcelona tras la toma de esa ciudad en el año 803. Al año siguiente, fundó un monasterio en el inexplorado Valle de Gellone guiado por Saint-Benoît d’Aniane y comenzó su vida monacal impulsando la veneración de la reliquia de la Vera Cruz que le había otorgado Carlomagno.

Como ha sucedido en distintas latitudes, comenzaron allí diversas narraciones, fábulas, cuentos y leyendas, entre ellas la que alude al castillo visigótico cuyas ruinas aún sorprenden a los caminantes. Generación tras generación -en distintos idiomas- han afirmado que en ese enigmático castillo vivió un cruel gigante que fue vencido por la astucia de Guilhem, porque vestido de servidora entró en esos tenebrosos espacios sin imaginar que una urraca, fiel compañera del gigante empezaría a gritar:

¡Cuidado gigante…entró Guilhem para eliminarte!…

Se enfrentaron ambos adversarios y el gigante cayó abruptamente entre las piedras mientras la urraca fiel y el resto de la bandada desaparecieron del amplio valle.

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Cuentan que desde entonces, las nuevas generaciones de esas aves allí sólo pueden sobrevivir tres días…

Cuentan también que en aquel lejano territorio, el casi legendario señor feudal Ghilhem VIII habilitó en el año 1180 una parte de un edificio para la enseñanza de la medicina cuando el promedio de vida de las personas era de treinta años.

Allí convivían estudiantes estudiosos de distintos orígenes y diferentes religiones: árabes, españoles exiliados, gitanos y judíos.

Cuentan que cuarenta años después, el papa Honorius II prácticamente legalizó su funcionamiento al cederle los estatutos correspondientes.

Desde el extremo sur de América, necesito expresar:

-¡Que emocionante será entrar en aquella monumental Biblioteca!…

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La máscara de los déspotas…

En la Cofradía de los Duendes -poco conocida en la Ciudad de los Distraídos en el País de los Contrastes– hay colecciones de libros, recortes de diarios, agendas con señales sobre diferentes circunstancias y referencias a distintos protagonistas.

No fue por casualidad que en una página, la inquieta e inquietante mujer-pájaro (nombrada así por un titiritero poeta que emigró hacia la provincia de Misiones), durante la última década del siglo XX después de reafirmar una decisión coherente con los razonables límites de la tolerancia, anotara la respuesta expresada por un enérgico mecánico, cazador de pumas en territorio riojano…

-¡DÉSPOTA!… -fueron las tres sílabas articuladas por el iracundo joven.

Desde entonces, la anciana mujer sonríe cuando relee aquellas páginas porque sabido es que así eran nombrados antiguamente algunos príncipes, gobernadores o prefectos del Imperio Bizantino; era el título que ostentaban los príncipes de Servia y de Valaquia en los Balcanes y el título honorífico que distinguía a los emperadores griegos luego heredados por sus hijos, yernos y otros familiares.

Todo es evolución y así sucede con las palabras.

La mujer había leído a mediados del siglo XX que déspota (en castellano antiguamente “despoto”) deriva del latín despota y éste del griego Despotes, señor, jefe.), masculino, “el que en algunos pueblos de la antigüedad ejercía el mando supremo. ║ Soberano que gobierna sin sujetarse a ninguna ley”. ║ En sentido figurativo: Persona que trata duramente a sus inferiores o subordinados y abusa de su autoridad o poder. Otra acepción: “Título dado a ciertos príncipes y a los gobernadores de algunos Estados de Turquía”. i

Al releer el Diccionario de la Real Academia Española -edición 1992, cuarto centenario del encuentro de las dos culturas tras la aventura de Cristóbal Colón-, otros significados:

Déspota. (Del it. Despota.) m. El que ejercía mando supremo en algunos pueblos antiguos. ║ 2. Soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna. ║ 3. com. Fig. Persona que trata con dureza a sus subordinados y abusa de su poder o autoridad.

No ha sido por casualidad que los duendes hayan orientado hacia esos laberínticos senderos cercanos al espacio donde sancionaban las leyes que generalmente pocos cumplían…

Tampoco ha sido casual que generación tras generación, aún sin conocer el origen, sea repetida esta advertencia que pronunciaba lentamente por nuestra abuela castellana:

Cría cuervos y te sacarán los ojos

En este siglo XXI siguen comentando que don Álvaro de Luna, condestable de Castilla y maestre de Santiago, era un hábil cazador reconocido en el siglo XII.

Durante una de las tantas cacerías, acompañado por sus nobles amigos, encontró a un mendigo con dos impresionantes cicatrices sobre la piel de sus párpados.

Mientras le acercaba su ayuda, don Álvaro le preguntó cómo se había herido y enseguida escuchó la ejemplificadota respuesta. En el último lustro, había permanecido en un pequeño monte criando con amor a un inquieto cuervo que fue creciendo, creciendo… hasta que un día, estaba dándole de comer y sintió el potente picotazo que le arrancó los ojos.

Aún suelen decir que la historia se repite y es probable que así sea, con distintos protagonistas y en diferentes circunstancias.

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El ecologista Duende Verde suele recomendar estar alertas ante las posibles migraciones de los voraces pingüinos si los codiciosos pescadores continúan con sus depredaciones en el Atlántico Sur, cerca de las provincias de Santa Cruz y de la Tierra del Fuego…

En la comarcal Santa Fe de la Vera Cruz, también el Duende Amarillo con vocación periodística, advierte que con ocultas intenciones en círculos virtuosos revolotean curiosos cuervos acompañados por una sombría urraca con pretensiones de reina en una paradojal república… ii

No es leyenda, sino parte de la historia de la Humanidad.

Lo sabido desde hace siglos… En la península ibérica, los herederos de los godos y los visigodos que habían luchado contra los invasores romanos, entre fines del siglo XI y comienzos del XII en sus regulares ciclos, fríos vientos acosaban a las poblaciones y en el cantábrico asolaban los alisios.

En aquel tiempo, nombraban Infanta Urraca a la única hija de Alfonso VI, rey de Castilla y de León casado y de la reina Constanza. Había nacido en 1079 y desde el primer día durmió en soberana cuna. Fallecida su madre, don Alfonso VI prefirió seguir luchando junto al notable Cid Campeador antes que constituir un segundo matrimonio con posible descendencia de un varón que podría ser el heredero del trono.

La hasta entonces única legítima heredera, tenía ocho años cuando celebraron los esponsales con el sobrino nieto de su madre Constanza, el conde Raimundo de Borgoña y hasta la edad de la consumación del matrimonio vivió bajo la tutela de un noble castellano.

La Iglesia Católica nada objetó sobre tal casamiento y el consorte Raimundo ya se imaginaba reinando mientras en algunas comarcas seguían hablando de Sancho, el hijo ilegítimo del inquieto e inquietante Alfonso VI de Castilla.

El matrimonio celebró el nacimiento de una nieta y en el año 1105 nació el varón nombrado Alfonso como homenaje al abuelo que falleció dos años después en Galicia y fue sepultado con honores en la Catedral de Santiago de Compostela donde cuatro siglos después instalaron el botafumeiro.

¡Oh! ¡El enorme y sorprendente sahumerio!… que hasta fines del siglo veinte oscilaba en las ceremonias especiales y que en las comunes era reemplazado por “la alcachofa” de menor tamaño.

Desde fines del siglo veinte suelen destacar que en todo el planeta se expande la crisis económica y no ha sido por casualidad que en el ocaso de esta primera década, “el botafumeiro” santiagueño haya sido ofrecido en alquiler a los católicos dispuestos a pagar doscientos cincuenta euros aproximadamente, como lo destacan desde la red de redes que genera comunicaciones instantáneas, intercontinentales…

Sabido es que en aquel tiempo medieval, época del apogeo del ideal imperial en España, la Infanta Urraca ya era una destacada mujer porque había recibido el título de Emperatriz de toda Galicia. Sólo podría casarse tras la muerte de su padre, hecho que los conmovió dos años después, en 1109. Ese mismo año, la viuda se casó con Alfonso I -el Batallador, rey de Aragón- nacido aproximadamente en el año 1073, hijo del segundo matrimonio del rey Sancho V con Felicia de Roucy. Fallecido su hermano Pedro I, por derecho de sucesión a los treinta y seis años se casó con Doña Urraca, no por casualidad sino por la confluencia de intereses políticos y económicos porque así se concretaría la unión de los reinos de Castilla y León con evidente concentración del poder. Sólo nueve meses convivieron la Urraca y el Batallador porque él dedicó la mayor parte del tiempo a la defensa territorial: conquista del reino taifa de Zaragoza en 1114 con potente resistencia que lo obligó a levantar el sitio; nuevo intento cuatro años después cuando la conquistó y la declaró capital del Reino; también venció en Catalayud… aunque fueron vanos sucesivos esfuerzos para detener el avance de los almohades en la península y la instalación del reino independiente de Portugal.

No hubo descendencia, sí continuas presiones eclesiásticas pidiendo a las autoridades de Roma que ordenaran la excomunión por el lejano parentesco.

Murió la reina Urraca en 1126 y la nobleza castellana declaró legítimo heredero del trono a su hijo Alfonso Ramírez –hijo del primer matrimonio con Ramón de Borgoña. Alfonso VII fue coronado rey de León, enfrentando a su padrastro hasta que al año siguiente aceptó su soberanía sobre Castilla mediante el pacto de Tamara.

Murió en el año 1134 el perseverante Alfonso, el Batallador y en junio el año siguiente, Alfonso VII fue coronado emperador de León con aceptación del rey de Navarra, del Conde de Barcelona, diversos reinos hispanoárabes y señores feudales del sur de Francia…

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Insisto una vez más: “El Océano no separa…¡UNE!

Es probable que en aquellas tierras de Castilla y de León hayan peregrinado nuestros antepasados y es casi imposible conocer los nombres de todos los acompañantes de los conquistadores españoles llegados hasta distintas costas centro y sudamericanas.

Sabido es que don Pedrarias Dávila respondiendo a las instrucciones del rey Fernando de “erigir poblados” fundó Nuestra Señora de la Asunción de Panamá el 15 de agosto de 1519. En aquel tiempo, organizaron diversas expediciones hacia el Perú para obtener más riquezas minerales estableciéndose el Camino Real que facilitaba el intercambio entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Pedrarias declaró la fundación de Natá el 20 de mayo de 1522 y fue en ese tiempo que se sublevó contra los invasores españoles, el cacique Urraca -o Urraka-, voz grave y por ello sin tilde.

Algunos historiadores aluden a sus luchas en Buruca, población de Costa Rica.

Lo coincidente en diversos textos es que durante nueve años, el hábil Urraca o Urraka, luchó junto a tenaces indígenas impidiendo que los extranjeros siguieran robando el oro y otros metales preciosos extraídos de la cordillera de los Andes.

Aún no han comprobado que ese nombre esté vinculado a los apelativos hispánicos o descendientes de los Urraca de la zona de Burgos…

En el año 1531, los voraces invasores decidieron despejar el camino hacia los metales preciosos y el comercio bioceánico y con la ayuda de algunos hombres, le propusieron al cacique Urraca -o Urraka-, que se acercara hasta Natá de los Caballeros para dialogar. Iba acompañado por dos indios cuando fue apresado pero logró huir y ocultarse en la selva.

Diversos autores han destacado su capacidad para acordar alianzas con tribus adversarias para vencer a quien consideraban el “enemigo común”… característica personal que a comienzos del tercer milenio también es evidente en los caciques del siglo veintiuno, quienes obsesionados por llegar a la cúspide del poder aniquilan las organizaciones políticas existentes mediante cualquier método y recurriendo también a obsecuentes emisarios…

El cacique Urraca era reconocido como “el Señor de la Sierra”, dueño y señor del oro de aquella región. Acerca de su fortaleza física y de su poder entre las comunidades originarias, dejó testimonios fray Bartolomé de las Casas en su historia de las Indias:

“…Luego de la humillante derrota sufrida por Gaspar de Espinoza y Pedrarias a manos de Urracá (sic), en las llanuras de Coclé, el cacique Urracá organizó en 1527 una poderosa confederación de pueblos indígenas contra los españoles en el preámbulo del célebre enfrentamiento en Natá que más tarde sería conocido como ‘La batalla de las razas’.

A ese encuentro acudieron los grandes señores de Veragua entre ellos los caciques Trota, Ponca, Duraría, Guisia, Guaniagua, Tabor, Chiracona, Huisia, Esquegun, Bulabá, Raquegua, Musa, Sambú y Chocó. Por demás, en ese momento los conquistadores solo habían logrado derrotar y tener a su servicio a los caciques Cébaco, Mariato, Bericó, Natá y Nomé”…

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Entre incontables vuelos y revuelos, a mediados del siglo veinte, tras la revisión del artículo 1167 del Código Fiscal, en el artículo 1º de la Ley Nº 78 del 29 de noviembre de 1963, es mencionada “una moneda panameña de oro denominada ‘El Urraca’ que es, si bien una de esas tantas menciones legales que sólo quedan en el frío formalismo y sin concreción material alguna, una de las expresiones más bonitas de aprecio a nuestras culturas aborígenes, indígenas, o simplemente ‘pueblos originarios’.”iii

He leído que en el artículo 1167 referido a la acuñación de la moneda nacional de oro, se estableció para el “anverso el busto del Cacique Urraca y en torno a esta efigie, hacia el borde superior de la moneda, la leyenda: Un Urraca. En la parte inferior la palabra Cacique. Por el reverso el escudo de Armas de la República de Panamá en el centro; en la parte superior, hacia el borde, la leyenda República de Panamá; y en el contorno inferior, a la derecha, el peso de la moneda en gramos, y a la izquierda los milésimos de fino. Debajo del escudo, el año de la acuñación, en cifras”…

En la acuñación de las monedas de oro de Dos Urracas, en el anverso reproducción del Puente de las Américas; en las de Tres Urracas, una imagen del Volcán Barú, en la parte inferior “la leyenda Volcán de Chiriquí” y en las de Diez Urracas, en el anverso la Bandera Nacional…

¡Esto es una minúscula parte de la HISTORIA de la HUMANIDAD!

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Hay más señales en torno a la urraca, avanzando hacia el sur.

Entre los argentinos, el poeta y escritor Alberto José Vicente Franco nacido en Buenos Aires el 14 de julio de 1903 -aniversario de la revolución francesa en 1789-, publicó sus primeros versos en la revista “Caras y Caretas” en 1931, y cuatro años después su primer poemario. Obtuvo diversos premios y distinciones; escribió obras de teatro -y para radioemisoras-, libros de texto y de filología; diversos títulos y entre ellos, Leyendas del Tucumán

En 1929 (hace ochenta años), Alberto Franco estaba en la casa del dramaturgo don José González Castillo, padre del compositor musical Cátulo Castillo y de Gema.

Llegó Carlos Gardel pidiendo que escribieran un tango…

Alberto José Vicente Franco ha destacado que escribió “de un tirón la letra” de Corazón de papel y que “la música de Cátulo la salva”. Enseguida fue grabado…

El poeta inició su Último Vuelo en Temperley, provincia de Buenos Aires, el 14 de agosto de 1981 y aún en las escuelas suelen rememorar su Leyenda de la urraca

 “Había una vez una costurera ladrona que tenía la costumbre de guardarse parte de las telas que le entregaban para sus trabajos y así podía cambiar su lujoso vestuario.

Cuentan que una vez llegó una humilde clienta y consultó sobre la cantidad que necesitaba para hacer un vestido en amarillo y azul.

La astuta costurera le pidió casi el doble de lo necesario. Hecho el vestido para la clienta, luego hizo el suyo y lo estrenó en la fiesta del pueblo.

Una leyenda destaca que aquella humilde persona era la Virgen y que misteriosamente, después de aquellos festejos la costurera se convirtió en una urraca, con plumaje de dos colores, aún coqueta y ladrona…

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“El tiempo del desprecio”

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Hoy, viernes 23 de octubre de 2009, recibí las notas que diariamente envían desde el diario “La Nación” de la ciudad de Buenos Aires a quienes hemos seleccionado determinadas secciones. Acerca de la “Política” es atractivo y coherente el título “El tiempo del desprecio” que precede al análisis y a algunas conclusiones del talentoso Santiago Kovadloff en torno a la actualidad en el “País de los Contrastes”.

Una vez más, es elocuente la alegoría del vaso y su contenido…

Expresó Santiago Kovadloff:

Patética transparencia la que va ganando la Argentina: el delito es en ella cada vez más claro. La penosa realidad de lo que nos pasa refulge y enceguece. El nuestro es un país donde la Constitución se somete al poder y el poder a los intereses privados de quienes lo detentan. ¿El Estado? Un trampolín inmejorable para lanzarse hacia el enriquecimiento ilícito.

Por lo demás, un paisaje cívico invertebrado: hasta ayer se votaban partidos; hoy se votan individuos. Individuos cautivantes que vienen en reemplazo de individuos desangelados. Poco parecen importar las plataformas programáticas. No es el tiempo de las ideas, sino la hora de las consignas. Lo que cuenta son los gestos seductores, las voces bien impostadas, el incomparable hechizo de la imagen. Triunfo del Homo videns. Un electorado errático acusa sus vacilaciones mediante vaivenes que si no fueran dramáticos resultarían grotescos.

La ley se ha convertido, entre nosotros, en herramienta dilecta de la corrupción. El Poder Ejecutivo la ha puesto a su servicio. La manipula con maestría. Logra que no exprese su vigencia, sino su impotencia. La brutalidad verbal y la acción brutal se complementan. Una potencia a la otra. La inseguridad ya no es una amenaza: estamos en la selva. La degradación prospera. Se expande como un río desbordado. Quienes la auspician no enmascaran su desprecio por la miseria, por el dolor, por la vida humana. Todo lo contrario: se jactan de lo que hacen, ostentan su impunidad. Dicen que no sucede lo que pasa. Y al que pretenda lo contrario, se lo aprieta. Cunden los intentos de extorsión. Se extiende el espionaje. El control de los disidentes perfecciona sus recursos. Sus voceros enumeran las espaldas que partirán a palos, los ojos que harán saltar. La tropa fascistizada asalta las empresas.

¿Podrá el Parlamento venidero empezar a revertir todo esto? ¿Impedir que su propio ámbito siga convirtiéndose en terreno propicio para que abunden los mercenarios dispuestos a venderse al mejor postor? Este es nuestro tiempo. El tiempo en que las investiduras tienen precio. El de la mentira enmascarada. La atmósfera social no puede estar más enrarecida. Desfigurada por las violaciones incesantes que padece, la democracia argentina va perdiendo casi todo lo que ganó en este último cuarto de siglo. Incluso el pulso de la esperanza se ha debilitado. Hay más dolor en la Argentina. Con la pobreza, ha crecido la desesperación. Y los opositores siguen sin saber configurarse como oposición. Sin saber cómo asentar las bases de la gobernabilidad venidera sobre una interdependencia perdurable. Porque la cuestión de fondo que deben enfrentar las fuerzas opositoras no es la de alcanzar el poder, sino la de contar con los recursos que les permitirán sostenerse en él, para sanear todo lo que está contaminado y adolece de descreimiento público: desde la investidura presidencial hasta la Justicia. Resulta inverosímil, pero es así: la falta de visión impulsa a los empecinados a alzar sus voces para hacer oír un propósito que hoy suena totalmente inoportuno. “¡Yo quiero ser presidente!”, gritan todas ellas, sin advertir que, al hacerlo, siembran más desunión, cuando lo que importaría sería afianzar el acuerdo. Ese coro de desafinados hace las delicias del oficialismo. A más fragmentación opositora, mejores réditos presentes y futuros para él. Al igual que los vampiros, sus devotos viven de la sangre ajena.

¿Programa legislativo convergente? ¿Proyecto consensuado de políticas de Estado para el mediano y largo plazo? ¿Límites al autoritarismo? ¿Restablecimiento del equilibrio entre los tres poderes? ¿Renovación sindical? ¿Reconquista del protagonismo perdido por los partidos políticos? ¡Sí, pero no! “¡Yo quiero ser presidente!” Y la gente anda de aquí para allá. Pasmada y temerosa ante esa hidra de cien cabezas cuyas bocas exclaman: “¡Yo quiero ser presidente!”. Juego de niños. Peor aún: juego de hombres aniñados. Y tragedia de un país que pierde el tiempo y, con el tiempo, sustancia. Kirchner no está dispuesto a aprender de su derrota. Quienes lo derrotaron no se muestran dispuestos a aprender de su victoria. Triunfo unánime de la hipocresía y de la ineptitud.

Un cambio de costumbres. Un cambio de procedimientos. Un cambio de mentalidad. Un cambio, en suma, de cultura política. ¿Quiénes pondrán su firma conjunta al pie de un proyecto semejante? Siempre habrá ocasión de añadir nuevos fracasos a los fracasos ya producidos. Uno de los mayores logros de la corrupción reinante es estar minando la fe en los valores que deben dar vida moral a la función pública. La gente está cansada de que se la instruya una y otra vez en lo que ya sabe. Así lo demostró con su voto a principios del invierno que pasó. Lo que ahora quiere ver es la puesta en marcha de lo que respaldó mayoritariamente. Mientras esto se demora, los Kirchner van extendiendo su hegemonía sobre sectores decisivos de la economía, la comunicación y los recursos legislativos. Su meta es clara: retener el poder real cuando deban prescindir del poder constitucional. O quedarse con ambos si la astucia y la impunidad los ayudan.

La crisis argentina es el resultado de la pérdida de un norte modernizador en la concepción del Estado y la sociedad. La vigencia empedernida del populismo prueba la magnitud de esa pérdida. La hondura de nuestro apego a la estafa. No hay, sin embargo, fatalidad en el curso de la historia. La Argentina supo hacer de sí misma algo infinitamente mejor de lo que auguraba la primera mitad del siglo XIX. Y algo infinitamente peor de lo que mostró entre fines de ese siglo y el año 1930. ¿Ingresaremos en el Bicentenario sin haber terminado de asimilar las enseñanzas que nos deja el siglo XX? Desactualización y decadencia son sinónimos. No lo son, en cambio, durar y vivir.

¿Cómo trazar el camino que lleve de la mistificación en la que estamos inmersos al sinceramiento indispensable? ¿Cuál puede ser el rumbo que conduzca, ante todo, a una convalecencia auspiciosa? Los hombres y mujeres que desde la oposición aseguran estar discutiendo el porvenir del país tendrán que probar que privilegian ideas operativas. La primera de esas ideas indispensables es la de un proyecto de país, básico y consensuado. Sin él, la oposición seguirá sin representar nada que merezca ser asociado a una auténtica renovación. Lo que se le pide son medidas capaces de poner freno al aluvión transgresor de la ley en que el oficialismo encuentra su logro. La actual debilidad que acusan las agrupaciones partidarias para evidenciar que sabrán responder con eficacia a lo que se les pide contribuye a acentuar las expresiones de desorientación social. Ellas mismas son, tal como hoy se muestran, expresión de ese extravío colectivo. Las sociedades sin capacidad de reconocer sus valores indispensables terminan incautadas por cualquier ilusión. Acaso sea por eso que tanto cuesta salir de la ciénaga. Nada puede resultar más riesgoso. La mayoría de los partidos sin doctrina superadora del pasado terminaron de hacerse pedazos apenas se inició el nuevo siglo. Obra maestra de la ineptitud y de la irresponsabilidad. Ese derrumbe incluye al peronismo. ¿A qué se redujo, en manos de quienes dicen representarla, la doctrina justicialista? Es cierto que el ideal del golpismo militar se extinguió. Pero no desapareció el golpismo civil. Hoy se lo practica desde el poder. La política sin sustancia cívica maniató las instituciones. Y avanza a medida que destroza los restos del tejido republicano. Es el mundo de los negocios personales instalado en el Estado. Es el Estado concebido como mundo de los negocios personales.

Recuperar el Congreso para devolverle valor social al poder político es una labor indispensable. Nada asegura que se la sepa llevar a cabo.

No bastará con volver a derrotar en las elecciones a los voceros de la corrupción. Habrá que probar lo que aún no fue demostrado: que se tiene claro qué hay que hacer con la victoria. Para terminar con el atraso, la ignorancia, la miseria. Con la propia incompetencia.

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En la Cofradía tiemblan los Duendes…

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porque perciben que desde el norte chaqueño avanza la bandada

y revolotean los astutos kuervos en torno a otra casi legendaria Urraka…

Sabido es que los “kilmes” escribían todo con “k”

Originarios pobladores de los Valles Calchaquíes, fueron derrotados por Alonso de Mercado y Villacorta, gobernador del Tucumán y aproximadamente en noviembre de 1665 fueron obligados a partir de Andalgalá y a caminar hacia el sur, entre valles y montañas, cruzando lagunas o ríos; infrahumana migración hasta que acamparon en los suburbios de la ciudad de Buenos Aires, reiteran los historiadores que fue cerca de la actual plaza de Miserere. Allí, el Alcalde Mayor provincial Juan del Pozo y Silva, les indicó que debían seguir caminando hasta las tierras que él había donado para establecer una Reducción y Encomienda real “a cambio de otras más al sur”, territorio que desde la segunda fundación de Buenos Aires en 1580, el vizcaíno Juan de Garay -fundador de Santa Fe cerca del río Paraná-, habían pertenecido a Pedro de Quirós, originario de Asunción del Paraguay y reconocido como el primer músico rioplatense que las había entregado a cambio de un caballo y una guitarra.

El historiador José Goldar ha destacado que el 29 de noviembre de 1666 fue escrita la rendición de cuentas por los gastos de traslado de los kilmes desde los valles calchaquíes y luego fue entregado en Asunción porque en aquel tiempo todos estos territorios dependían de la Gobernación del Paraguay. Ocuparon tierras de vegetación achaparrada donde casi no hubo árboles hasta mediados del siglo diecinueve, cuando el sanjuanino Domingo Faustino Valentín Sarmiento hizo traer diversas especies.

Después de mayo de 1810 cuando seguían nombrando al rey Fernando VII en todos los documentos de la Primera Junta de gobierno y aún en la Junta Grande, se creó el primer Triunvirato que mediante un decreto firmado en 1812, declaró a la Reducción de los Quilmes como pueblos libres y se estableció el 14 de agosto como fecha de su fundación… que en realidad no fue tal, porque no hubo actas, ni cruz, ni palo para exponer las cabezas de los sentenciados, como era tradición española en el momento de la fundación, caso semejante al de la ciudad de Rosario, en el sur de la provincia de Santa Fe. iv

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Sigue revoloteando la urraca cerca de la Costanera Sur, en la ciudad de los Buenos Aires ¡contaminados!… -susurró el ecologista Duende Verde…

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¡No todos los cuervos son negros!… –murmuró el Duende Azul, universalista.

Alerta estaba el duende Amarillo con vocación de periodista y en ese momento, el duende Gris cumplió una vez más con sumisión, su misión de bajar lentamente el telón.

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Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

i Nuevo Diccionario Enciclopédico Ilustrado FIDES. Buenos Aires (Argentina), 1ª y 2ª edición 1961y 1963; Editorial FIDES, tomo 2.

ii La urraca –Cyanocorax Chrysops- nombrada “acahé” en guaraní, es un ave ágil en el manejo de sus patas, astuta para alimentarse de insectos, semillas y frutos que recoge del suelo retornando rápidamente a las ramas. Habita en bosques y selvas del norte y noroeste santafesina. El tráfico de aves facilita la compra de urracas que conviven en casas o quintas de distintas latitudes…

iii Gómez, Cristóbal – Licenciado. “La Urraca: Moneda de Oro para enaltecer nuestros pueblos indígenas u originarios.

iv Releo más información en torno a la población de “Quilmes” en la provincia de Buenos Aires. Mediante la Ordenanza Nº 835 del 6 de julio de 1935, se sancionó la declaración que estableció “el 14 de agosto de 1669, como fecha presuntiva del establecimiento de la Reducción de lo Quilmes en las tierras que dieron origen a la fundación del pueblo de Quilmas, acontecimiento que se rememorará anualmente en ese día hasta tanto una comisión especial que examine los antecedentes históricos del caso, logre determinar la fecha exacta o más aproximada del mismo”… // La Ordenanza Nº 1.023 del 21 de julio de 1937 rectificó la Nº 835: “Art. 1°.- Modifícase el Art. 1° de la Ordenanza N° 835, en la siguiente forma: “Artículo 1°.- Adóptase la fecha 14 de agosto de 1666, como la del establecimiento de la Reducción de los Quilmes, etc