LEYENDAS entre la TIERRA y el CIELO

LEYENDAS entre la TIERRA y el CIELO…

Personas que se trasladaban a distintos lugares, otras que viajaron y pudieron observar la pujanza del Océano mirando hacia lo alto las misteriosas estrellas, encuentros ineludibles con otras que habían vivido diferentes experiencias habrán sido quienes con notable imaginación empezaron a contar las renombradas LEYENDAS.

Así fueron apareciendo los relatos en distintas lenguas, narraciones alusivas a distintos elementos de la naturaleza que simbolizaban la armonía y fabulosos monstruos…

Fatales desencuentros donde se imponía el más poderoso inspiraban a los creativos a expresarse mediante dibujos y esculturas, cantos e interpretaciones dramáticas.

CRONOS apareció como dueño del ¡TIEMPO!… y con crueldad devoraba a todos sus hijos.

ZEUS, reconocido como el principio del orden en el mundo, creador de lo bueno… También presentado como el padre de los semidioses y los dioses, vinculado con ninfas y hasta con seres mortales con distintas apariencias. Su madre REA evitó que Cronos lo devorara porque le entregó en cambio una piedra arropada como si fuera un niño y así pudo lograr que creciera escondido en las montañas de Creta donde fue amamantado por la cabra AMALTEA. Fueron los sacerdotes nombrados CURETES quienes rozaban los escudos y lograban sonidos más fuertes que el llanto del niño para que no lo descubrieran. ZEUS ya crecido, arrojó a su padre del cielo. Los monstruosos gigantes reconocidos como los TITANES refutaron la decisión de Zeus. Habían imaginado llegar al OLIMPO tras colocar al monte PELIÓN sobre el OSA pero ZEUS con su rayo aniquiló a los enemigos y desde entonces nadie discutió su poder. Aparecía según las circunstancias como diferentes apariencias, transformado en toro para EUROPA, la madre de MINOS; fue cisne junto a LEDA, madre de CASTOR y de PÓLUX. Sorprendente lluvia de oro sobre DÁNAE, madre de PERSEO.

La insignia real era una venda que cual original diadema, sujetaba los largos cabellos que caían con formas de bucle sobre la espalda de ZEUS, el soberano de los dioses. Vestía ZEUS algo parecido a una túnica cubierta con un corto manto, prenda reconocidas como el himatión, casi como “un chal” puesto sobre el hombro izquierdo que rodeaba el cuerpo y terminaba apoyado sobre el hombro derecho, dejando libres los brazos para ágiles movimientos.

Eran significativas las UNIONES y para los griegos, APOLO siendo el hijo de ZEUS y de LATONA simbolizaban que de la unión del cielo y de la noche sale el sol.

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CABALLO de Troya…

Las guerras entre distintos pueblos de la antigüedad originaron sucesivas leyendas.

El poeta griego Homero que vivió entre los siglos IX y VIII antes de Cristo, ha difundido sucesivas historias. Contó que se había organizado un banquete para premiar con una manzana de oro a la más bella de las tres diosas invitadas que serían juzgadas por el príncipe Paris, de Troya. Aunque eligió a Afrodita, reconoció que la más hermosa era Helena, esposa de Menelao, rey de Grecia, a quien amaba y por eso terminó raptándola. Hubo una gran confusión no sólo entre las diosas y de inmediato los griegos decidieron avanzar hacia Troya para rescatar a su diosa.

Los primeros en llegar dijeron que iban a hacer las pases y así pudieron desembarcar hasta que a la noche, instalaron en la costa el enorme caballo de madera que ocultaba a valientes soldados. Ya estaba declarada la guerra y hubo lucha hasta que murieron la mayoría de los soldados. Como sucede después de cualquier guerra, empezaron a lamentar que tanta violencia hubiera sepultado a tantos amigos.

En la década del ‘80 del segundo milenio después de Cristo, las investigaciones antropológicas realizadas por Heinrich Schliemann permitieron descubrir el lugar donde sucedieron esos hechos.

Una vez más, la historia, los mitos y las leyendas, siguen en el mismo rumbo que señalan los hombres, sus acciones y sus pensamientos. 1

ÍCARO

Desde la mitología griega se ha difundido la leyenda de Ícaro.

En la isla de Creta vivió bajo la protección del rey Minos, el arquitecto ateniense Dédalo, padre de Ícaro. Como suele suceder entre los personajes cercanos al poder, llegó el momento en que los frecuentes conflictos colmaron la paciencia del monarca.

El imaginativo Dédalo había construido un laberinto para encerrar al Minotauro, sin imaginarse que también estaba preparando su prisión. El rey Minos ordenó que lo aislaran en ese lugar, junto a su hijo. El hábil arquitecto demostró una vez más su ingenio y para que pudieran escapar de ese cautiverio, inventó cuatro alas utilizando las plumas que iban dejando las aves que pasaban por ese espacio. Las apoyó sobre los hombros y las unió con la cera que halló en un panal cercano. Dédalo volaba a baja altura pero Ícaro, se entusiasmó tanto que se olvidó de todas las recomendaciones previas al ascenso.

Los rayos del sol empezaron a derretir la cera y el imprudente joven se precipitó en el mar Egeo, ante la desesperación de su padre que nada pudo hacer para rescatarlo.

Caja de PANDORA

Versión 1.

Es probable que a partir de los primeros diálogos, esos sucesivos “discursos” hayan reflejado algunos hechos reales y un progresivo imaginario.

Los griegos empezaron a hablar de los mitos, historias fabulosas de dioses y de héroes paganos y la memoria de diferentes pueblos, aún sigue recordando aquellas misteriosas leyendas. Zeus era el dios principal en aquella civilización y Prometeo era el dios del Fuego, el que se animó a robar el fuego sagrado para animar al hombre que había sido creado. Helestos -grotesco y deforme- era el dios del Fuego y del Metal y Zeus le encomendó hacer la primera creatura femenina. Se acercó a orillas del río y amasó el limo para cumplir con su misión, mientras los demás dioses la otorgaban diferentes cualidades.

Así fue como Pandora -del griego Pan, todo y doro don- , recibió Belleza por el amor de Afrodita; Sagacidad por la voluntad de Hermes -dios de la Elocuencia, del Comercio y por las dotes de Atenea -diosa de la Sabiduría-, pudo poseer todas las gracias y talentos. Así resultó que Pandora -la rica en presentes, la que da todo- recibió de Zeus como obsequio, una caja donde estaban guardados todos los valores de la humanidad y le propuso que fuera al encuentro del desconfiado Prometeo, quien le pidió que antes fuera a entrevistarse con Epimeteo, el primer hombre.

Pandora ya había experimentado la fuerza de la curiosidad y decidió abrir la caja.

En un instante dejó en libertad todos los males que agobian al hombre pero al darse cuenta de su imprudencia, la cerró a tiempo y así evitó que huyera la esperanza.

Versión 2.

Epimeteo era el primer hombre y se casó con Pandora, la primera mujer creada por Helestos -dios del Fuego y del Metal-, cumpliéndose la orden de Zeus, el principal dios de los griegos. En ese hogar estaba guardada una caja que no se debía abrir y a pesar de las recomendaciones de su esposo, Pandora cometió la imprudencia de hacerlo.

Dicen que en ese momento quedaron en libertad todos los males que todavía giran alrededor de la humanidad y que sólo se pudo mantener oculta la esperanza, siendo así razonable que se la considere como el último bien espiritual que el hombre pierde. 2

Sabido es que Epimeteo era hermano de Prometeo, nombrado así porque literalmente es “pensamiento adelante” –es decir previsión-; era el que podía ver el futuro. Característica opuesta era la de Epimeteo porque veía con retraso todas las cosas que ya habían sucedido, ambos representaban a la Humanidad que aún está en expansión en distintos continentes con rasgos ingeniosos e inteligentes o con evidentes torpezas.

Eran hijos del titán Jápeto y de la oceánide Clímene, completaban la familia Atlas y Menecio. Epimeteo unido a Pandora generaron a Pirra, la roja hija casada con Deucalión -hijo de Prometeo-, reconocidos tras el diluvio universal como los padres del género humano.

Suplicio de TÁNTALO

Entre los dioses del Olimpo, se supo que Tántalo –rey de Frigia o del monte Sípilo en Lidia, en el Asia Menor-, era el favorito por ser hijo de Zeus y de la oceánide Pluto.

De la unión de Tántalo con la pláyede Díone -también nombrada Clitia o Eurinasa en distintas circunstancias-, nacieron Pélope quien con Hipodamía fueron padres de los famosos Atreo y Tiestes y la fecunda Níobe, esposa del rey de Tebas que se vanagloriaba por su prole. Tántalo era muy imprudente, divulgaba secretos de su padre y no tenía piedad con sus semejantes. Durante un banquete robó néctar y ambrosía para entregarlo a sus amigos. Tanto se acostumbró a la crueldad que durante un banquete con los dioses, les presentó el cuerpo descuartizado de su hijo Pélope. Inmediatamente lo condenaron a padecer hambre y sed en el Tártaro, sumergido hasta el cuello en la laguna sin que pudiera beber porque las aguas se retiraban apenas él pensaba en hacerlo.

Sólo podía mirar, todos los deliciosos frutos que lo tentaban cerca de ese lugar. 3

PAVO REAL

Desde la mitología griega se han difundido diferentes historias.

Cuentan que aproximadamente dos milenios antes del nacimiento de Jesús, los pavos reales ya eran admirados en la India y en consecuencia, empezaron a decir que representaba al dios Krishna. Al trono del Sha lo nombraban “del pavo real” y el original diseño de esas plumas era utilizado para los bordados en el manto de la Emperatriz.

Luego los viajeros lo trasladaron a Persia, actual territorio de Irán y allí también constituyó un símbolo. Junto a entusiastas viajeros el pavo real emigró a distintos países cercanos al Mediterráneo. Entre los hebreos empezó a ser considerado como un protector por sus asombrosas señales de alarma y también porque suele devorar pequeñas serpientes.

Un legendario relato atribuye a la suprema diosa Hera -la esposa de Zeus-, haber sido quien después de la muerte de Argos -el gigante de cien ojos-, los ubicó en las llamativas plumas de la cola del “pavo real”.

Más allá de los mitos y de la leyendas, la Naturaleza conmueve al observador cuando se concreta el cortejo nupcial de los machos tanto por el despliegue de belleza de ese abanico de plumas como por el enigmático susurro que se origina en un puntual estremecimiento. Otras miradas han elaborado la leyenda que reconoce a este ave como símbolo de la “soberbia”.

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Desde la Cofradía de los Duendes… Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

1 La Nación. Suplemento Sec.5a. Año 9, Nº 436, domingo 30 de octubre de 1988.

2 La Nación. Suplemento Sec.5a. Nº 294, domingo9 de febrero de 1986. Pandora es el título de una obra escrita por el poeta alemán Wolfgang Goethe (1749-1832) en analogía con esas narraciones.

3 Oceánides: ninfas del mar, hijas del Océano y de Tatis. Olimpo: monte de la antigua Grecia donde residían los mitológicos dioses. Tartaro (o Hades) corresponde al Infierno.