21 de Septiembre: Día Internacional de la Paz.

 

21 de Septiembre: Día Internacional de la Paz.

Día tras día recibo mensajes de hermanos-compañeros integrantes de la Unión Hispanomundial de Escritores y hoy, comienzo de la Primavera en el hemisferio sur por sugerencia del poeta venezolano Marco Augusto González Almeida -más conocido como Marco González”, leí el profundo análisis del talentoso poeta peruano Carlos Hugo Garrido Chalén, nacido el 16 de octubre de 1951 en el norteño distrito de Zorritos, provincia de Contralmirante Villar, departamento de Tumbes.

En la Universidad Nacional de Trujillo completó los estudios superiores de Derecho (1976) y Periodismo (1995), Recibió en 1997 la distinción “Patrimonio Cultural Vivo de la Nación” otorgada por el Instituto Nacional de Cultura.

2009: En Venezuela obtuvo el Premio Mundial de Literatura “Andrés Bello” por su obra poética. Nuestro amigo a perpetuidad doctor Ernesto Kahan -médico argentino residente en Israel desde 1976-, ex vicepresidente de la asociación IPPNW y delegado a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz 1985 a IPPNW, destacó:

Poetas de la talla del vate peruano son como gemas preciosas raras que aparecen en períodos especiales de la historia humana.”

Carlos Hugo Garrido Chalén es reconocido como representante del “Grupo Norte” integrado por artistas, filósofos y políticos peruanos en 1915, la mayoría pertenecientes al departamento La Libertad.

Al comenzar el tercer lustro del siglo XX, tiempo de la segunda guerra mundial (1914-1919), opositores al aristocrático grupo de románticos artistas y profesionales conducidos por el poeta Víctor Alejandro Hernández. Comenzaron las reuniones en la casa de José Eulogio Garrido y luego en la de Antenor Orrego (1892-1960) y Macedonio de la Torre (1893-1931), después en el paraninfo de la Universidad de Trujillo, en el Centro Universitario conducido por el filósofo Orrego y en la Librería “Cultura Popular”…

La primera etapa abarcó el período 1915-1930. Considero oportuno reiterar lo expresado por el peruano Antenor Orrego en torno a la misión del escritor: “…escribir como la vida misma, en un viaje de descubrimiento, una aventura de carácter metafísico, una manera de aproximación indirecta de la vida, de adquisición total del universo”.

Quienes participaban en aquellos primeros encuentros fueron identificados como o “bohemia de Trujillo”, tras la publicación de una nota elaborada por el poeta Juan Parra del Regio, publicada en la revista Balnearios de Lima, el 22 de octubre de 1916. Entre los integrantes de la “la bohemia trujillana” se destacaban el poeta y educador peruano César Vallejo (1892-1938) y su amigo Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), periodista, abogado, economista y líder del Partido Aprista Peruano, notable hispanoamericanista, luego el joven escritor Ciro Alegría (seudónimo de Ciro Alegría Bazán (1909-1967). Fue Antenor Orrego el fundador del diario “El Norte” de Trujillo junto al poeta peruano Alcides Spelucín Vega nacido en Ascope el 16 de agosto de 1895, doctor en Filosofía y Letras, desterrado en 1932 vivió en Colombia y subrepticiamente retornó a Perú en 1934, en la década siguiente electo senador por el departamento La Libertad (1945), participó en el frustrado levantamiento del “partido aprista” en 1948 y desterrado se orientó hacia la Argentina donde por su formación en 1952 fue incorporado en el Instituto Tecnológico de Bahía Blanca ejerciendo como vicerrector, en esa ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires falleció el 27 de mayo de 1976, entre los argentinos tiempo de una guerra civil no declarada que comenzó a fines de la década anterior y desde el 24 de marzo de 1976, comienzo del autodenominado “proceso de reorganización nacional” con abusos de poder violando derechos humanos, cuyas causas judiciales están aún en trámite en esta segunda década del siglo XXI. Desde la fundación del diario peruano “El Norte” de Trujillo, quienes habían publicado en las revistas Cultura Infantil y la efímera Iris, comenzaron a difundir sus obras por ese medio y por ello el reconocimiento como “Grupo Norte”, también conocido como “Grupo Trilce” en honor a la prédica de César Vallejo incluso desde su libro editado en Lima en 1922 con el título de su poema Trilce: “Hay un lugar que yo me sé / en este mundo, nada menos, / adonde nunca llegaremos. // Donde, aun si nuestro pie / llegase a dar por un instante / será, en verdad, como no estarse. // Es ese sitio que se ve / a cada rato en esta vida, / andando, andando de uno en fila”…

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Conmovida, reitero lo expresado por el solidario peruano Carlos Garrido Chalén.

“La hipocresía de los pacifistas”…

(Del ensayo: ‘Si ésa es la paz, devuélvannos la guerra’

del escritor peruano Carlos Garrido Chalén)

“Como dijo Jeremías (9:8): ‘Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas’. Son los que creen, que la paz es un frasco de perfume que les pertenece; y en su compulsión a la repetición, reclaman exclusividad para sus proclamas. Nada se puede alegar respecto a la paz, sin su presencia u opinión autorizada. Lo que constituye una estupidez.

Han hecho de sus gestos ‘pacifistas’, una profesión de fe, para presumir. Pero les llega a la sombra que los martiriza, la muerte de miles de jóvenes inocentes en las guerras desatadas o el hambre de los pueblos miserables. Tienen un status, que defienden con la mayor hipocresía del mundo, porque creen que siendo ‘pacifistas’, el mundo tiene que rendirse a sus pies, sin condiciones.

Para ellos la paz, es una burbuja de aire que concibe la vida. Y no piensan que sin cultura o sin justicia social, no hay paz posible.

Odian a los demás, porque se piensan abanderados de todas las virtudes y quieren cambiar los desatinos del mundo, para sustituirlos por los suyos. Son ‘ultra decentes’ ante los demás, pero a solas expresan su decadencia moral y desprecio a los pacifistas verdaderos de otras latitudes.

Proclaman la paz sin sentirla. O si la sienten, la conciben como un estado de quietud que se parece a la paz que detentan los nichos de los más infectados cementerios. Son por eso, esos ‘sepulcros blanqueados’ infames y angurrientos a los que se refería Jesús en Galilea.

Su mala fe, los pinta de cuerpo entero. Porque miran la paz como una oportunidad para su propia sobrevivencia material.”

Carlos GARRIDO CHALÉN

Premio Mundial de Literatura ‘Andrés Bello’

Versión Poesía 2009, de Venezuela.

Presidente Ejecutivo Fundador de la

Unión Hispanomundial de Escritores (UHE).


Tras aquellas oportunas señales en torno a aparentes promociones y discursos por la PAZ, el peruano Carlos Hugo Garrido Chalén, escribió:

“La Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha considerado el manido tema de ‘la cultura de paz’, como una obligación moral de su mandato constitutivo, orientada a contribuir a la paz y a la seguridad del mundo, estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las Naciones, para asegurar, según dice en sus manifiestos más preclaros, el respeto universal a la justicia, la ley, los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Para ese fin, ha adoptado específicamente diversos enfoques transdisciplinarios, para la realización de los cuatro principios fundamentales de una cultura de paz inventados por los enciclopedistas del pacifismo moderno: no violencia y respeto a los derechos humanos; comprensión intercultural, tolerancia y solidaridad; coparticipación y libre circulación de la información y, finalmente, la plena participación y fortalecimiento de las mujeres.

Lamentablemente ese proyecto transdisciplinario, que es la más gomosa manera de no arribar a la paz, no ha tenido el eco que necesita para conceptuarse -lo que es francamente una ofensa a la inteligencia humana perpetrada por los ‘sabios’ de la conceptualización moral del mundo- y no ha brindado hasta ahora una base estable para el fomento de una cultura de paz.

¿Saben por qué?

Porque a pesar de esa larga tradición de enseñanza y promoción de los principios básicos de la paz y los derechos humanos y la divulgación de los resultados y acuerdos logrados en sus Convenciones internacionales, ninguna Organización, ha podido trasmitir a sus países miembros, y especialmente a la dirigencia gubernamental mundial, que es imprescindible superar esa retórica barata que tiene sin cuidado a los hacedores de la guerra y la violencia, porque carece de un credo que la fundamente, compulse y defina; y convalida, de una u otra forma, directa o indirectamente, que se mantenga al Planeta, en las más viles condiciones de injusticia social que se recuerde.

La propia UNESCO, ha dicho por ejemplo, que ‘la educación para los derechos humanos y la democracia, en último análisis, significa el fortalecimiento de cada persona para participar con sentido activo de responsabilidad en todos los aspectos de la vida política y social’.

Pero qué es esa, sino una frase de cliché demasiado inocente para ser tenida en cuenta, cuando los derechos humanos son sólo un hermoso himno para ser paporreteado por los que poseen más. Jamás por la gran masa de desposeídos del Planeta.

Los pobres del mundo no tienen quien los defienda, y la democracia es un festín para los que se encaraman en el poder y lo usan para satisfacer largas secuelas de arbitrariedad y corrupción imperdonables.

¿Cómo fortalecer al hombre y empujarlo a participar con sentido activo de responsabilidad en la vida social?

Difícil, si esa sociedad que le ha confeccionado una larga lista de obligaciones por cumplir, y es mentirosa porque hecha la ley, hecha la trampa, no se interesa por su desarrollo mediático, y ni siquiera por su sobrevivencia y le impone un trato excluyente y egoísta  y no es capaz de vincularlo a la justicia.

¿Ésa es la cultura de paz que proclaman los pacifistas de nuevo cuño?

Pues es la cultura que menos conviene.

En varias Conferencias Internacionales de Educación (CIE), una de ellas en Ginebra, se presentaron propuestas para reforzar una cultura de paz mediante la educación, incluyendo los conceptos de formación y práctica en la resolución y mediación en conflictos en el sistema escolar, entre el personal y los estudiantes, así como mediante la participación de la comunidad en el resto de la sociedad; incorporación en el currículo de información sobre movimientos sociales (nacionales e internacionales) por la paz y la no violencia, la democracia y el desarrollo equitativo; revisión y renovación sistemática de los currículos para asegurar un enfoque de las diferencias étnicas, raciales y culturales que enfatice su igualdad y contribución singular al enriquecimiento del bien común; revisión y renovación sistemática de la enseñanza de la historia, para dar por lo menos tanto énfasis al cambio social no violento como a los aspectos militares de la historia, con especial atención al papel de las mujeres en la historia; y comprensión intercultural, tolerancia y solidaridad

Todo basado en que la paz debe sustentarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

Sí, ya, claro, lindo, digo yo, pero qué hay de la justicia social.

¿Se puede hablar de solidaridad intelectual y moral y de paz con los excluidos del armatoste social, que cuando se acuestan para irse a dormir, no tienen ni siquiera un pan o un vaso de agua para engañar el hambre que los mata?

¿Se puede bosquejar un símil elemental de la paz cuando miles y miles de personas, especialmente de los países sub desarrollados, no tienen un trabajo fijo para asegurar a su familia elementales condiciones de subsistencia y pernoctan en casuchas improvisadas de barro, caña o cartón, sin los más elementales servicios de agua, luz o desagüe, que les permitan vivir dignamente como seres humanos?

Las Naciones Unidas proclamaron 1995 como ‘Año de la Tolerancia’, siguiendo una propuesta sometida por la UNESCO a la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Asamblea General designó a la UNESCO como agencia rectora, responsable de una campaña internacional de toma de conciencia del público y las subsiguientes actividades de seguimiento.

En la 28a reunión de la Conferencia General, se aprobó una declaración sobre esa virtud, que reafirma el compromiso de la UNESCO al ‘respeto, aceptación y valoración de la infinita riqueza de las culturas de nuestro mundo’, destacando la tolerancia como la piedra angular de la construcción de una paz duradera y justa, e instando a todos los Estados Miembros a comprometerse en la aplicación activa de estos principios en sus respectivas sociedades. Pero el mundo sigue igual, porque falta una idea revolucionaria que redefina la paz en el Planeta y a partir de esa redefinición se trabaje los siguientes correlatos.

Los comprometidos a trabajar en la configuración del significado de la propia paz, no entienden hasta ahora, que la paz no es solamente lo que ellos creen, sino mucho más. Que la paz que ellos enarbolan, pertenece al vademécum de los pacifistas obtusos, que le zanganean a la guerra, y cumplen un papel adscrito a la vana repetición de fórmulas que ya no sirven, porque el dinamismo de la propia historia obliga a nuevas confrontaciones con una realidad que es en definitiva la que manda.

La paz del paraíso terrenal, no es la misma del siglo XXI. Ahora ya no está Adán, ya no está Eva. El Edén yace depredado, y hay que tener cuidado, porque hay una lista inmemorial de Caínes francotiradores y fantoches apuntando a matar la paz que pareciera mimetizarse en los fragores de la guerra.

Son otros los tiempos y otras las circunstancias. Otro el hombre y otra la realidad que enfrenta y la calle huele a muerte. Otros son los componentes mecánicos de leyes sociales, que se vuelven inmarcesibles en el conato de las confrontaciones permanentes. Lo que obliga a los investigadores científicos a replantear la visión de la paz desde las perspectivas que expresamos.”

Domingo 22 de septiembre de 2013.

Susana ROBERTS, amiga del alma… tras su lectura e interpretación, desde nuestra Argentina amada… ¡País de los Contrastes!… expresó:

Carlitos precioso y fuerte texto… te felicito por mostrar la otra cara de quienes dicen lo que no hacen… / Hay de todo en este mundo!…

Hacer el bien más puro del corazón en todo momento es servir a la Paz con honestidad con trabajo pulcro de cada día, enseñar y aprender el camino correcto , reflexionar y actuar en consecuencia es un don lleno de valores que provienen de la vida y del humilde hacer y decir.

Lo demás es decadencia…/ Abrazos enormes / Susana

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Entre lo mutable y lo inmutable…

Si amas la PAZ, trabaja por la JUSTICIA”, destacó como lema el Papa Pablo VI en su mensaje del 1º de Enero de 1972 al comenzar la “Jornada Mundial de la Paz” instituida en 1968 cuando desde el Vaticano, dijo:

“…La Paz se funda subjetivamente sobre un nuevo espíritu que debe animar la convivencia de los Pueblos una nueva mentalidad acerca del hombre, de sus deberes y sus destinos. Largo camino es aún necesario para hacer universal y activa esta mentalidad; una nueva pedagogía debe educar las nuevas generaciones en el mutuo respeto de las Naciones, en la hermandad de los Pueblos, en la colaboración de las gentes entre sí y también respecto a su progreso y desarrollo.

Los organismos internacionales, instituidos para este fin, deben ser sostenidos por todos, mejor conocidos, dotados de autoridad y de medios idóneos para su gran misión. La ‘Jornada de la Paz’ debe hacer honor a estas Instituciones y rodear su trabajo de prestigio, de confianza y de aquel sentido de expectación que debe tener en ellas vigilante el sentido de sus gravísimas responsabilidades y fuerte la conciencia del mandato que se les ha confiado.

Una advertencia hay que recordar. La paz no puede estar basada sobre una falsa retórica de palabras, bien recibidas porque responden a las profundas y genuinas aspiraciones de los hombres, pero que pueden también servir y han servido a veces, por desgracia, para esconder el vacío del verdadero espíritu y de reales intenciones de paz, si no directamente para cubrir sentimientos y acciones de prepotencia o intereses de parte. Ni se puede hablar legítimamente de paz, donde no se reconocen y no se respetan los sólidos fundamentos de la paz: la sinceridad, es decir, la justicia y el amor en las relaciones entre los Estados y, en el ámbito de cada una de las Naciones, de los ciudadanos entre sí y con sus gobernantes; la libertad de los individuos y de los pueblos, en todas sus expresiones: cívicas, culturales, morales, religiosas; de otro modo no se tendrá la paz -aun cuando la opresión sea capaz de crear un aspecto exterior de orden y de legalidad-, sino el brotar continuo e insofocable de revueltas y de guerras.

Es, pues, a la paz verdadera, a la paz justa y equilibrada, en el reconocimiento sincero de los derechos de la persona humana y de la independencia de cada Nación que Nos invitamos a los hombres sabios y fuertes a dedicar esta Jornada.

Así, finalmente, es de augurar que la exaltación del ideal de la Paz no favorezca la cobardía de aquellos que temen deber dar la vida al servicio del propio país y de los propios hermanos cuando estos están empeñados en la defensa de la justicia y de la libertad, y que buscan solamente la huída de la responsabilidad y de los peligros necesarios para el cumplimiento de grandes deberes y empresas generosas: Paz no es pacifismo, no oculta una concepción vil y negligente de la vida, sino proclama los más altos y universales valores de la vida: la verdad, la justicia, la libertad, el amor.”

El Papa Pablo VI (Giovanni Battistas Montini Alghisi, nacido en 1897 en Consocio), sacerdote desde 1920, fue electo el 21 de junio de 1963.

Sucesor el Papa Juan Pablo I (Albino Luciani, nacido el 17 de octubre de 1912 en Forno di Canale (actual Canale D’Agordo), sacerdote desde 1935, electo pontífice el 26 de agosto de 1978 en el primer día del Cónclave, y fallecido treinta y tres días después, el 28 de septiembre de 1978.

Juan Pablo II (Karol Wojtyla, polaco nacido en Wadowice el 18 de mayo de 1920), sacerdote desde noviembre de 1946, electo en el Cónclave de cardenales el 17 de octubre de 1978 interrumpiéndose así la tradición de nombrar a italianos durante los últimos cuatrocientos años. Soportó el 13 de mayo de 1981 el ataque del turco Ali Agca cuando dos tiros impactaron en su abdomen y le extirparon cincuenta y cinco centímetros de intestino y en el post-operatorio agravado su estado por una infección; en las décadas siguientes sucesivos accidentes y tratamientos médicos.

A fines del primer lustro del siglo XXI, el 24 de febrero de 2005 realizada una traqueotomía y el 30 de marzo fue evidente su esfuerzo para hablar por última vez desde la ventana de sus aposentos para bendecir a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. El 2 de abril de 2005 (aproximadamente a las 21 en el Vaticano), consecuencia de una septicemia y de un irreversible colapso cardiocirculatorio, expiró “el Papa Viajero” y por sus méritos, el 1º de mayo de 2011 comenzó la ceremonia de beatificación presidida por su sucesor el Papa Benedicto XVI (el alemán Joseph Ratzinger, nacido el 17 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Baviera), sacerdote desde 1951. Anunció el 11 de febrero de 2012 que el 28 de ese mes abandonaría el pontificado y sorprendió su decisión porque desde 1415 cuando debió renunciar el Papa Gregorio XII, todos cumplieron la misión encomendada hasta el fin de sus vidas terrenales. Expresó en tales circunstancias: “He llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio cetrino.”

Convocado el cónclave de ciento quince cardenales, el 13 de marzo de 2013 fue electo el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo emérito de la Ciudad de Buenos Aires, comentó su pontificado el 19 de marzo -día de San José- adoptando el nombre Francisco, por su devoción y compromiso con la prédica de San Francisco de Asís.

TODO tiene su tiempo. Durante casi medio siglo hubo cuatro pontífices y todos han aludido a las interrelaciones humanas y a las guerras.

Juan Pablo I durante un diálogo con el Cardenal Jean Marie Villot -secretario de Estado del Vaticano-, mientras analizaban sus propuestas de cambios en la estructura de la Iglesia y en el Banco Ambrosiano fundado en 1896 (ya con pérdidas millonarias hasta la cercana quiebra durante el pontificado de Juan Pablo II (1982).

El Papa Juan Pablo I discrepaba con las teorías del Cardenal Villot y le dijo:

“Eminencia, hemos estado discutiendo sobre el control de la natalidad durante unos cuarenta y cinco minutos. Si la información que he dado, las diferentes estadísticas, en caso de que la información sea exacta, entonces durante el período de tiempo que hemos estado hablando, más de mil niños menores de cinco años de edad han muerto de desnutrición.

Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos mientras Ud. y yo esperamos con anticipación a la próxima comida, otros miles de niños morirán de desnutrición. Mañana a esta hora treinta mil niños que en este momento están vivos, estarán muertos por desnutrición. Dios no siempre provee.”

Ocaso del verano en el hemisferio norte y el arzobispo Nikodim (Boris Georgievi Rotov, nacido en Florovo el 15 de octubre de 1929), con tales funciones desde los treinta y un años de edad, estaba en el Colegio de los jesuitas Russicum porque representaba al Patriarca Pimen (Serguéi Mijáilovich Izviékov, n. 23-07-1910 cerca de Moscú), en los funerales de Pablo VI y en la primera misa del Pontífice Juan Pablo I quien ya había decidido dialogar la semana siguiente en privado con el arzobispo Nikodim que era la segunda autoridad de la Iglesia ortodoxa rusa.

Los estimulaba el propósito de avanzar hacia un diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica Romana y todas las confesiones cristianas. El 5 de septiembre de 1978 habían tomado un café en la Biblioteca particular y allí estaban cuando el Patriarca de Leningrado cayó cerca de los pies de Juan Pablo II, su médico personal comprobó que había muerto y el Papa lo bendijo.

Papa Francisco

Comienzo de septiembre de 2013.

Vigilia en la Plaza de San Pedro. El Papa leyó el texto del Angelus del domingo:

Guerra llama guerra – Estalle la paz – Nunca más la guerra”

Congregados en la Ciudad del Vaticano y en distintas latitudes quienes observábamos las imágenes transmitidas por televisión, una vez más sentimos un profundo compromiso para avanzar hacia la paz, que ha de ser ¡por el camino de la Justicia!…, como destacó el pontífice Pablo VI.

El Papa Francisco insistió:

La guerra no es camino para la paz”

La violencia y la guerra sólo conllevan muerte

y tienen el lenguaje de la muerte”

Perdón, diálogo y reconciliación son las palabras de la paz”

Pidió el pontífice Francisco orar “por la paz en Siria, en Medio Oriente y en el mundo” y destacó durante la Homilía:

Seguimos alzando la mano contra quien es nuestro hermano. Nos dejamos guiar por los ídolos y nuestros intereses. Mientras perfeccionamos nuestras armas, nuestra conciencia se adormeció e hicimos sofisticados razonamientos para justificarnos como si fuera algo normal, y seguimos sembrando dolor y muerte”.

En este punto me pregunto: ¿Es posible cambiar de dirección? ¿Podemos salir de este espiral de pena y muerte? ¿Podremos aprender una vez más a recorrer y vivir el camino de la paz?”

Cada uno de nosotros, desde el más pequeño al más grande, incluidos aquellos llamados a gobernar las naciones, a responder: ¡Sí, nosotros lo queremos!”

Seguimos alzando la mano contra quien es nuestro hermano. Nos dejamos guiar por los ídolos y nuestros intereses. Mientras perfeccionamos nuestras armas, nuestra conciencia se adormeció e hicimos sofisticados razonamientos para justificarnos como si fuera algo normal, y seguimos sembrando dolor y muerte”

O hay armonía o hay caos”.

En este punto me pregunto, ¿es posible recorrer el camino de la paz?. ¿Podremos salir de esta espiral de dolor y muerte? Sí, es posible para todos”.

La guerra siempre es una derrota para la humanidad”.

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Nidia Orbea Álvarez de Fontanini

Santa Fe de la Vera Cruz. Primavera 2013.