Marc Chagall

Marc Chagall (07-07-1887 # 28-03-1985)

Trabajos en obras públicas.

Obras destacadas:

2001: emoción en el Museo de Arte de Tossa de Mar

2007: Ecos desde Buenos Aires

De su familia, infancia y adolescencia

Su admirado padre

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Marc Chagall, nació el 7 de julo de 1887 e inició su Último Vuelo el 28 de marzo de 1985. Tras sucesivas lecturas, es posible reiterar algunas señales de su luminosa trayectoria.

Llega lo que el mismo Chagall consideró como el suceso más importante de su vida: la revolución Rusa de 1917 y al año siguiente fue designado Comisario de Bellas Artes en Vitebsk. Sabido es que el Arte ocupó un lugar de importancia en los primeros años de la Revolución Rusa.

Marc Chagall se dedicó entonces a organizar exposiciones, inauguró museos y “dio nueva vida a la enseñanza en la Academia de Arte de Vitebsk… la exigencia de utilización política de su obra se hacía cada vez más intransigente”.

En 1920 se trasladó a Moscú y allí comenzó a trabajar en la decoración del “Teatro Judio” de esa ciudad.   Recibía como pago los alimentos estrictamente necesarios y prácticamente sin dinero y sin expectativas, nada retuvo a Chagall en Rusia. En 1922 llegó a Berlín cuando ya era reconocido en diversos países de occidente. Sus cuadros dejados en Berlín antes de la Revolución ya los habían vendido y como consecuencia de la creciente inflación se desvalorizaba el dinero. Debió iniciar un juicio para lograr que le fueran devueltos algunos cuadros y luego los vendió, prácticamente quedó otra vez sin recursos. Durante aquel año había terminado su libro Mi vida donde refleja vivencias de su niñez con la experiencia de un hombre de aproximadamente cuarenta años. Fue editado en París en 1931 y fue traducido por Bella, del ruso al francés.

En 1923 volvió a Francia, era necesario re-comenzar… En París, Ambroise Vollard le encargó que ilustrara Las almas muertas de Gogol y en esas circunstancias, retornaron las evocaciones en torno a Rusia y sus vivencias en tiempos de la Revolución. No ha sido por casualidad esta afirmación: “Con Chagall y sólo con él hizo la metáfora su entrada triunfal en la pintura…” Marc Chagall supo sintetizar las impresiones provocadas por la imaginación y por los sueños, sorprendiendo con sus obras de arte. Estaba convencido de que “todo nuestro mundo interior es real, quizás más real que el mundo visible, cuando se llama fantasía o cuento a todo aquello que nos parece ilógico, sólo se demuestra que no se ha entendido a la naturaleza”.

En 1926 organizó su primera exposición retrospectiva en París y dos años después, la primera Exposición en Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica. En ese tiempo, comenzó a esbozar el universo de los “ensueños circenses” con alusiones de la producción artística de Pablo Picasso.

En 1931 estuvo en Palestina y dos años después, conmovió con su cuadro Soledad, casi la primera señal de otra etapa de remembranzas y de melancolía. Era el tiempo del avance del nazismo en el territorio europeo y durante su permanencia en Polonia en 1935, advirtió el drama que estaba aniquilando a diversas poblaciones y que era pavoroso en el ghetto de Varsovia. No fue por casualidad tampoco, que aquellos horrores lo impulsaran a comenzar la serie que tituló Crucifixión.

En 1940 decidió trasladarse con su familia al sur de Francia, casi aniquilado su entusiasmo por el temor a ser detenido y logró escapar a los tenaces perseguidores alemanes mediante la ayuda estadounidense porque pudo partir hacia América el 7 de mayo y llegó a Nueva York, el 23 de junio de 1941. Dos años después, falleció su esposa y ese impacto emocional determinó una pausa, revisó sus obras y casi no tenía ánimo para dibujar y pintar.

Por algo, André Bretón en 1945 sintió el impulso de destacar sus cualidades poéticas expresadas en sorprendentes imágenes surrealistas. Dos años después, Marc Chagal comenzó a representar sucesivos períodos del Cristianismo, en series de la Virgen y el Crucificado.

En 1948, compartió emociones tras la fundación del Estdo de Israel. Dos años después regresó al sur de Francia y en 1952, enamorado de la rusa Valentina Brodsky -su Vava-, se casó por segunda vez y comenzó un tiempo de serenidad y armonía creciente que se manifestaba también en sus obras artísticas.

Sabido es que en aquella época, “la Costa Azul se había transformado en un pequeño Montparnnase… y era un entorno adecuado para Chagall, quien ya no la abandonaría”. Es la época donde retoma del Antiguo Testamento el motivo para sus cuadros, por ejemplo El éxodo, que ya en 1952 lo había representado en un cuadro y necesitó recrearlo en 1966 tras rememorar aquella salida de los judíos de Egipto en el año 1.200 antes de Cristo; el cruce del mar Rojo, la presentación de las Tablas de la Ley y de los Diez Mandamientos…

En 1967, Marc Chagall logró hacer construir su casa en Saint-Paul-de-Vence con tres estudios, uno para litografías, otro para dibujar y un tercero para pinturas y proyectos monumentales: pinturas murales monumentales, vitrales, gobelinos y mosaicos…

¿¿¿

La decoración de Iglesias en Savoya (1957), vitrales para la catedral de Metz (1958), murales en teatros importantes, como el de Francfort (1959), ventanas en sinagogas en Jerusalen (1962) y en la sede de las Naciones Unidas (1964)…

…la decoración de la bóveda techo de la Opera de París (1964), decoraciones murales en Tokio y Tel Aviv para la Opera Metropolitana de Nueva York (1965), decoraciones murales para el Nuevo Parlamento en Jerusalem (1966), mosaicos para la Universidad de Niza (1971), vitrales para la Iglesia Fraumünster de Zurich (1970), mosaicos para el Museo Chagall en Niza (1971), vitral para la Catedral de Reims y mosaicos para el First National Bank en Chicago (1974), vitrales para la Iglesia de San Esteban en Maguncia (desde 1978), vitrales para la Iglesia de All Saints, en el condado inglés de Kent (1978…

… nos sirven para ejemplificar que quiere decir vivir en diferentes mundos, ser un viajero entre dos mundos, ser un ciudadano del mundo que pudo unir elementos aparentemente incompatibles.

Ni para Chagall, ni para quienes le encargaban obras era la pertenencia a una determinada comunidad religiosa un criterio decisivo.

Decoró tanto sinagogas como catedrales… y se erigió como ningún otro artista de su siglo -siglo XX- en el testimonio vivo de lo que quiere decir habitar por las diferentes comunidades religiosas… e ideologías artísticas…

Marc Chagall es un artista donde el siglo XX queda marcado en su obra como un verdadero espacio de interrogación, fascinación, admiración y respeto por una biografía que supo articular en metáfora poética la pregunta esencial de todo sujeto: la pregunta por el misterio paterno.

Surge así la pregunta por el nombre que recibió, por las generaciones que lo anteceden, y que imprimen la dimensión de una posteridad donde el artista está implicado en poder dar una respuesta en la búsqueda de razones acerca del origen… búsqueda que se anuda a partir de la figura del padre… de su mirada, de sus silencios… es a partir de allí que un sujeto podrá encontrar el sentido singular de su existencia.

Cuando Chagall dice:

“Cuando observaba a mi padre debajo de la lámpara,

soñaba con cielos y cuerpos celestes,

mucho más allá de nuestra calle. Toda la poesía de la vida

se condensaba en la tristeza y el silencio de mi padre.

Allí estaba la fuente inagotable de mis sueños: mi padre,…”

…vemos en este texto atrapado ese instante revelador para cada sujeto cuando puede dar forma a esta pregunta… pregunta que como dice el artista es el lugar de esa fuente inagotable de los sueños… de ese enigma que da razón a una vida.

No es sin consecuencias recorrer la biografía de Marc Chagall acompañada de su obra… recorrer ese movimiento que pulsa a un volver a empezar… que pulsa a un nuevo comienzo… no importan los hechos que se producen en la realidad… guerras… segregación, locura, tortura, muerte de seres queridos, pérdida de bienes… y un nuevo comienzo, origen, religión, geografías… solo el deseo para un nuevo comienzo y la posibilidad de crear mirando una historia junto a otros artistas… muchos… tantos… que son la ocasión de forzar el encuentro con lo más singular… con el rasgo que recorre la cadena significante que se ha recibido, recreada en cada encuentro que el azar ofrece. Este cruce entre las marcas de una historia y el azar crean una realidad para ser habitada por el sujeto. El artista da su respuesta singular a los hechos y a los acontecimientos que se producen en la contingencia de una vida.

En 1985 Marc Chagall, que había nacido el 7 de Julio de 1887 contaba con 98 años vividos de trabajo y producción, erigiéndose como un caso ejemplar de lo que quiere decir vivir en diferentes mundos o ser un viajero entre dos mundos, uniendo elementos aparentemente incompatibles en el odio y la segregación.

A través de la creación artística Marc Chagall nos mostró que el sujeto es ante todo deudor de su siglo, y se debe a la cultura que lo cobijó para hacer de las marcas de su historia una biografía con la cual elaborar su relación a la cadena generacional… solo así se puede pasar desde el origen a constituir una metáfora poética de su agitada biografía… biografía que colocó bajo su deseo signado por la aspiración a que la obra que producía adquiera validez universal.

Así… el 28 de marzo de 1985

muere en Saint-Paul-de-Vence

Bibliografía :

I.F. Walther /R. Metzger Chagall Ed. Taschen Ingo F. Walther / Rainer Metzger Chagall Ed. Evergreen Marc Chagall Mi vida Ed. Parsifal Richard Wollheim La pintura como arte Ed. La balsa de la medusa Visor. O. Schlemmer Escritos sobre arte: pintura, teatro, danza Ed. Paidós Giulio Carlo Argan El arte moderno Ed. Akal Giulio Carlo Argan El arte moderno/Achille Bonito Oliva El arte hacia el 2000 Ed. Akal Robert Hughes A toda crítica Ed. Anagrama Pierre Bourdieu Las reglas del arte Ed. Anagrama. Seminario 7 Jacues Lacan La etica del Psicoanálisis (1959-/60) Seminario 9 Jacques Lacan La Identificación (1961- 1962) Seminario 13 Jacques Lacan El objeto del Psicoanálisis (1965/66) Seminario 12 Jacques Lacan Problemas cruciales para el psicoanálisis (1964-65) Seminario 14 Jacques Lacan Lógica del fantasma (1966-1967) Seminario 23 Jacques Lacan El Síntoma (1975/76).

 

Marc Chagall (07-07-1887 # 28-03-1985)

“El Arte me parece ser sobre todo un estado del alma.”

 

“Todos los colores son los amigos de sus vecinos y los amantes de sus opuestos.”

                                        Marc Chagall.

Moishe Zakharovich Shagalov -o Moisés Segal o Moshe Shagal-, nacido el 7 de julio de 1887, en Vitebsk (Bielorrusia), hijo de un pescador de origen judío, era el mayor entre nueve hermanos.

En 1909 conoció a Bella Rosenfed, luego su esposa. Decidió vivir en San Petersburgo (Rusia) para vincularse con la Escuela de Bellas Artes de la Sociedad de Patrocinadores del Arte donde estudió orientado por Nikolai Roerich. Debió cumplir con el servicio militar y trabajó como oficinista.

Ya había adoptado su seudónimo: Marc Chagall. Llegó a París en 1910, logró relacionarse con artistas que se congregaban en el barrio Montparnasse de París. Trabajaba en La Ruche (reconocida como La Colmena porque era un pabellón de madera dodecagonal donde estaban todos los estudios. En Francia, recibió la Gran Cruz de la Legión de Honor.

En 1914 regresó a su pueblo natal porque se casaba una hermana y para ver a su novia, sin imaginarse que los tres meses previstos serían ocho años porque comenzó la primera guerra mundial, luego comenzó la revolución en Rusia.

El 25 de julio de 1915 se casó con Bella y en 1916 nació Ida.

Participó activamente en la revolución rusa en octubre de 1917 y hasta sus últimos días destacó que había sido el acontecimiento más importante en su vida. Durante el gobierno de Vladimir Ilich Ulianov (Lenín), el poeta Anatole Vasilevich Lunacharsky nombrado Comisario Popular para la Instrucción Pública, logró que lo designaran “Comisario de Arte” en la región de Vitebsk donde organizó muestras, exposiciones, conciertos… ya que en ese tiempo los revolucionarios reconocían la jerarquía del ARTE, negándose él a que fuera utilizado con propósitos de motivación o movilización de políticas sectarias.

Fundó una Escuela de Arte pero eran evidentes sus dificultades para desempeñarse en el contexto del sistema soviético. Estuvo en Moscú en 1920 y realizó los primeros murales y vestuario del “Nuevo Teatro Judío del Estado”.

En esa época, elaboró una casi autobiografía que tituló Mi vida, manuscrito terminado en 1922, publicado seis años después y traducido del ruso al francés por su esposa Bella. En 1923, retornó a París e insistía:

“Abajo con el naturalismo, el impresionismo y el cubismo realista! Cedamos a nuestra locura! Es necesario un baño de sangre purificante, una revolución de lo hondo, no de la superficie.”

En la década siguiente, Marc Chagall se acercó a la “Costa Brava” (Gerona, Cataluña, España) y en el bello pueblo Tossa de Mar estuvo durante los veranos de 1933 y 1934.

En el “Museo de Arte” dependiente del Ayuntamiento de Tossa de Mar, en Gerona, Cataluña (inaugurado en 1935), exhiben su obra El Violinista Celeste.

 

Marc Chagall, en 1937 obtuvo la nacionalidad francesa y luego huyó de la persecución de los nazis. Llegó a Estados Unidos en 1941 y creó los decorados de El pájaro de fuego de Stravinsky, a pedido del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

En 1944, casi al final de la segunda guerra mundial vivió momentos de intensa desazón, “el adiós a su mujer Bella”…

En Francia, se enamoró de Saint-Pual de Vence y de Valentina Brodsky. Comenzó otra etapa de su vida, también de su arte porque trabajó en Catedrales y en Teatros.

Sabido es que uno de sus amigos, el talentoso Pablo Picasso dijo:

“…Jamás sabremos si Chagall duerme o está despierto: tiene un ángel en la cabeza.”

 

No fue por casualidad lo expresado por Marc Chagall:

“Trabajo en cualquier medio al que le agrade en el momento.”

Han destacado que en 1977 exhibió sesenta pinturas en el Louvre.

En 1981, la “Fundación Wolf de las Artes” de Jerusalem, le otorgó un Premio. Tres años después, expuso aproximadamente doscientos dibujos en el Centro Pompidou. Desde otras perspectivas, era menospreciado por miembros de la comunidad soviética.

En 1983, manifestó: “En París jamás visité academias ni profesores. Mis maestros fueron la luz, los paseantes, los mozos de café y los obreros como yo.”

Por algo, siendo nonagenario, sintió el impulso de expresar:

“Estoy harto de Chagall. ¿Por qué hablan tanto de mí?

¿Por qué no viven sus propias vidas o sueñan sus propios sueños?

Ya me han honrado bastante compartiendo los míos, ¿no creen?”

Han destacado que pintó hasta el último día de su vida, cuando recién comenzaba la primavera en el hemisferio norte, el 28 de marzo de 1985.

Fue sepultado en el Museo de Saint Paul (Saint-Paul de Vence, cerca de Niza).

En 1997, en su pueblo natal fundaron el Museo Marc Chagall instalado en el edificio donde solía vivir su familia y allí exhiben copias de sus trabajos.

Trabajos en obras públicas.

–          Techo del teatro Ópera de París.

–          Vitrales en la Catedral de Metz.

–          En la catedral de Reims.

–          En la Sinagoga de Jerusalem.

–          En el edificio de las Naciones Unidas.

Obras destacadas:

1911: Yo y la Villa (en otras traducciones “Mi aldea y yo”), también “El Poeta”

1913: El violinista.

1915: El poeta tendido.

1915: El Cumpleaños.

1923-24: El Violinista Verde (Museo Guggenheim, Nueva York).

1933: Soledad (1933 – Museo de Tel Aviv).

           Más obras de Marc Chagall:

–          Ángeles (sin título, de la Serie de la Biblia).

–          Chico con caballo.

–          Compromiso en el circo.

–          Creación.

–          Descenso a Sedom.

–          En la vía.

–          El Tribu de Asher.

–          El Tribu de Juda.

–          El Tribu de Rubén

–          En la vía

–          Mujer con ramo de Flores (Niza, en la Costa Azul)

–          Ópera Metropolitana (Nueva York).

–          Pantomima.

–          París desde mi ventana.

Y más…

El ARTE de Marc Chagall sigue conmoviendo, de continente a continente, y desde fines del siglo veinte, sus cuadros están a la vista desde la red de redes, una eficaz herramienta conocer y reconocernos, para avanzar hacia el arte de vivir y convivir.

* * * * * * * * * * *

2001: emoción en el Museo de Arte de Tossa de Mar.

Siento el impulso de expresar que a comienzos del siglo veintiuno, llegué a España, a la Costa Brava, con el propósito de redescubrir Lloret de Mar. Estuve en lugares ya conocidos junto a mi amado-amante y con Martita -nuestra hija de mirada clara-, avanzamos hacia otros recorridos.

Cuando retornamos a Tossa de Mar, necesité acercarme a la Capilla de Nuestra Señora del Rosario y orar, recorrer la calle del Portal… mientras percibía ecos de breves diálogos.

Sabido es que en el siglo XII continuaban los ataques de los piratas que llegaban desde el norte africano y fue necesario iniciar la construcción de las murallas de la Vila Vella, terminadas durante el siglo siguiente. Aún están los muros almenados, cuatro torreones, tres torres cilíndricas y las casas de algunos pobladores.

En esa pequeña villa marinera, en el siglo XIV reforzaron las murallas de la Torre de Can Magí -nombrada también Torre de los Moros-, la que menos deterioro ha soportado y reconocida como Patrimonio Histórico (restaurada en 1997). Durante aquel siglo, se construyó el palacio de estilo gótico reconocido como la casa del “Batlle de Sac”, es castellano: del “Alcalde de Sac”. En el siguiente, familias de marineros y comerciantes contribuyeron para la construcción de la Capilla de la Virgen del Socorro, distinta a la actual porque fue reedificada varias veces.

Hasta el siglo XVIII, en esas costas siguieron desembarcando los marinos con sus cargas, sus sueños y esperanzas, mientras los acompañaban sus familias y amigos…

En el siglo XIX, comenzaron a llegar artistas de distintas latitudes y la población catalana empezó a escuchar con frecuencia otras lenguas; advirtió que llegaban pintores de distintas regiones para esbozar sus obras, en espacios donde la asombrosa belleza del paisaje favorecía los enfoques desde distintas perspectivas en un contexto de fusión de lo real y lo mágico, de lo concreto y lo ilusorio.

A principios del siglo veinte, como consecuencia del desarrollo económico fueron evidentes más cambios, el casi legendario pueblo comenzó a transformarse porque construyeron los primeros hoteles cerca de las playas de dorada arena y de las calas con aguas cristalinas.   El 1º de septiembre de 1935 inauguraron del Museo de Arte, en el edificio conocido como “Casa Falguera”.

(N. O. de F. Verano 2002.)

2007: Ecos desde Buenos Aires…

(Autor de El acantilado. Traducción de Martí Bassets.

Crónica con el título: ‘El arte es un estado del alma’.

Por Jorge López Anaya .

Buenos Aires, diario “La Nación”, domingo 18-03-2007.)

Aquí, la reiteración de lo elaborado por el periodista Jorge López Anaya, a los fines de promover un análisis y la elaboración de algunas conclusiones.

Incluidos subtítulos en cursiva para facilitar relecturas…

“En Moscú, en 1922, Marc Chagall finalizó un breve manuscrito que había titulado Mi vida . Era una precoz autobiografía, escrita entre los treinta y cuatro y treinta y cinco años. El libro -que sería el único que daría a luz- fue publicado en París en 1931 y traducido del ruso al francés por Bella Rosenfeld, la mujer del pintor, con un prefacio del crítico André Salmon.

Mi vida, hoy traducida al castellano y editada con las ilustraciones originales, comienza con los recuerdos de la infancia en Vitebsk, Bielorrusia, donde el pintor había nacido en 1887, en el seno de una familia judía profundamente religiosa. Todo está escrito con un sutil y sencillo tono poético, por momentos melancólico, con frases breves; abundan los personajes y los lugares muchas veces representados en sus pinturas y grabados.

De su familia, infancia y adolescencia…

En las primeras páginas, Chagall recuerda a su abuelo, ‘el de la barba larga y negra’; también aparece su padre, ‘un simple obrero’, siempre cansado, que trabajaba en un almacén de arenques. En el siguiente capítulo asoma su madre, de quien dice: ‘preferiría no hablar, sino sollozar’. Muchas veces surge el recuerdo del recuerdo (‘Me acordaba del molino de aceite’; ‘Me acordaba del abuelo que cantaba’). Luego, surge el entorno de su casa: detrás vivía un carretero; enfrente, una lavandera; a la izquierda, un hombre que regenteaba un negocio de caballos; al lado, un deshollinador. De este modo se despliega la emotiva descripción del pobre y variopinto barrio judío.

Los rabinos, la escuela, la adolescencia, el tío que tocaba el violín preceden al día en que Chagall, mientras su madre horneaba el pan, confesó: ‘Mamá me gustaría ser pintor’. No fue fácil; aun así, ella lo llevó a la Escuela de pintura en la que enseñaba Jeouda Pen. Comenzó a dibujar copiando figuras de yeso. Pero, recuerda Chagall, ‘nunca salían’. También pintó algunas telas que sus hermanas usaron como alfombras, para no ensuciar el parquet. ‘Mis hermanas creían que los cuadros estaban hechos expresamente para eso.’

Un día, en 1907, el joven pintor se fue a San Petersburgo. No fue fácil vivir allí, era judío y no podía salir sin permiso de una zona especial. Por fin consiguió el certificado para moverse con libertad. Disconforme con la Escuela de Protección de las Bellas Artes, cuyo profesor decía que sus bocetos ‘eran garabatos sin sentido’, comenzó sus estudios con Léon Bakst, un prestigioso pintor y escenógrafo, colaborador de Serge Diaghilev. Allí, dice Chagall, ‘encontré [ ] una Europa en miniatura’.

Después de lograr que un miembro de la Duma, la asamblea legislativa rusa, le otorgara una paga mensual por sus telas, en 1910 se instaló en París. De inmediato conoció las pinturas de Manet, Delacroix y Courbet. ‘Me metí en el corazón de la pintura francesa’, escribe. Luego se muda a ‘la Ruche’ (la Colmena). Había más de cien talleres rodeados por un pequeño jardín, donde ‘vivía la bohemia artística de todos los países’. Muy pronto Chagall conoció a los cubistas (Gleizes, Metzinger, Léger, Lhote, Delaunay y otros); también encontró a los poetas y críticos, entre ellos André Salmon, Max Jacob, Guillaume Apollinaire.

En 1914 el pintor retornó a Rusia por tres meses, pero se desató la guerra y se cerraron las fronteras. Un año más tarde se casó con Bella. Se quedó en su patria hasta 1922. La autobiografía se detiene en los acontecimientos bélicos y en la Revolución bolchevique. También en el hambre y las carencias. Anatoli Lunacharsky, comisario del Pueblo para la Educación, a quien había conocido en París, le encomendó la reorganización de la escuela de arte de Vitebsk, la pequeña ciudad ‘triste y desgraciada’. Un día los profesores se sublevaron. ‘Nadie es profeta en su tierra. Me marché a Moscú’, escribe Chagall.

Las diferencias con sus colegas eran insalvables. Alguien ‘a quien Dios ha privado de talento, pega este grito: ´¡Muerte al cuadro!’ Sin nombrarlo, Chagall se refiere a Kasimir Malevich, el pintor de Blanco sobre blanco, el creador del suprematismo. La mezcla de fantasía y de folclore de sus cuadros, las vacas azules y los enamorados volando eran incompatibles con la izquierda constructivista; también con la derecha conservadora sobreviviente de la época del zar. ‘Ni la Rusia imperial, ni la Rusia soviética me necesitan’. Creía con absoluta sinceridad que ‘el arte [era] sobre todo un estado del alma’.

En 1922, fecha en la que cierra su autobiografía, Chagall se alejó de Rusia. Se instaló en Berlín, donde el editor Paul Cassirer le encargó las ilustraciones para una edición alemana de Mi vida , pero a causa de problemas con la traducción no se publicó (apareció en 1952). En 1923 volvió a París; murió en Saint-Paul-de-Vence, en 1985, a los noventa y siete años.

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Su admirado padre…

Es oportuno reiterar lo expresado por el talentoso Marc Chagall, al comienzo de su libro “Mi Vida”:

“¿Con qué palabras se nombra un padre?…”

“Un padre interroga por los sueños de un hijo.”

¿Qué vale un hombre?…”

“…Todo me parecía enigma y tristeza en mi padre. Imagen inaccesible.

Siempre fatigado, preocupado, solo sus ojos ofrecían un reflejo suave, de azul grisáceo.”

“…De sus bolsillos sacaba un montón de golosinas, peras escarchadas. Con su mano… rugosa y morena las repartía entre nosotros, sus hijos. Pasaban a la boca más deliciosas y sabrosas…

Y un día sin pastelitos y sin peras sacadas del bolsillo de papá era un día triste para nosotros.”

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“Movía pesados toneles de arenque ahumado, silencioso, con manos heladas y sin noción alguna (como yo en esos años) de que un trazo en un papel puede ser algo más que sumas y restas.

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“Cuando observaba a mi padre debajo de la lámpara, soñaba con cielos y cuerpos celestes, mucho más allá de nuestra calle.

Toda la poesía de la vida se condensaba en la tristeza y el silencio de mi padre.

Allí estaba la fuente inagotable de mis sueños: mi padre…”

Guardaba señales insoslayables de la casa de su abuelo, del arrugado rostro de su abuela, de sus familiares, de los colores en el mercado, de la plaza y de los pájaros…

No fue por casualidad que escribió:

“Si mi arte no desempeñaba papel alguno en la vida de mis parientes, en cambio, su vida y sus creaciones han influido en mi Arte.”

“…una barriga más gorda y una cabeza más vacía, unos con barba negra, otros con la barba parda.”

 

Y continuaban los interrogantes y algunas breves advertencias:

“¿A quién rezar? …Como pedir a Dios un trozo de felicidad, de alegría para vosotros.

…¿Sabéis, parientes míos?. Yo ya soy otro hombre…

¡triste, desilusionado de muchas cosas!.

Pero ¡basta! ¡Hasta la vista!”.

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Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Lunes 19 de marzo de 2007.

Día de “San José”.